15 octubre 2007

ULTIMATES 2, de Millar y Hitch

Lectura obligada: la versión remozada del supergrupo Marvel por antonomasia ha resultado ser un éxito absoluto y uno de los referentes insalvables para entender los últimos derroteros del género en el siglo XXI.
Ultimates cierra un ciclo, el del guionista Mark Millar y el ilustrador Brian Hitch, con un tercer arco (los dos anteriores están editados en lujoso formato por la propia Panini) que se supone grandioso y definitivo: igual que en su día Los Vengadores nacían para enfrentarse a Loki, el dios del engaño hermanastro de Thor, ahora se cierra con una saga que confronta a los asgardianos, una epopeya que busca marear la perdiz y jugar con las expectativas del lector: ¿es Thor un verdadero Dios o un pobre loco?¿Y Loki? ¿Quién es el traidor dentro del grupo?... Millar es un guionista hábil que tiene algo, bastante, de prestidigitador, haciéndote creer que tienes entre manos algo grande. Pero en realidad Ultimates es un divertimento, un juego de cartas que por momentos atrapa en su engaño, pero que también resulta, como truco, evidente (después de todo, el escritor británico repite el mismo esquema argumental desde el número 1 de la colección). También hay trampa en el trasfondo ideológico, pues el muy izquierdoso Millar cuela sin pudor todo tipo de excesos neocon, desde chistes patrioteros hasta justificaciones de políticas intervencionistas, siempre desde cierta ambigüedad (¿está Millar apoyando su discurso o utilizándolo con ironía? los foros en la red echan chispas cada vez que sale el tema). Y es inevitable lamentar su final, un ainticlimático y precipitado “The End” sin ritmo, sin drama, sin garra, un desorquestado “campana y se acabó” que no hace justicia a las virtudes de la serie. Porque hay momentos muy bien resueltos en Ultimates, por supuesto, pues Millar es un buen mago, por mucho que veamos la segunda baraja en su manga: abundan los diálogos brillantes y las intrigas eficaces. Y definitivamente hay que rendirse a la evidencia de que Ultimates, con su hiperrealismo (ese que busca hacer verídico y posible lo más disparatado: un gigante verde dando mamporros, una serpiente gigante correteando por Manhattan…) y su querencia por el formato panorámico, grandioso, han establecido un último canon a seguir para el género superheróico. En este sentido los lápices de Hitch son excepcionales.

Por tanto, estamos ante el primer cómic imprescindible-fallido-tramposo de la historia del medio, y eso no te lo puedes perder ( bueno, el número 9 puedes perderlo, ya que no tiene nada que ver con lo que hemos contado y simplemente sobra)
Bueno, así lo he visto todo una vez terminó, y así se lo dejé escrito a la gente de Mazinger. A la vista de un primer comentario (léelo aquí) creo que queda claro que número a ´número, mi aprecio por la serie
ha ido decreciendo.

5 comentarios:

El Nota dijo...

Y el número 4 también es prescindible. UN anual al margen de la serie principal bastante soso.

Señor Punch dijo...

tan prescindible que ya lo había olvidado, cierto... otro cero a la izquierda, pero al menos (no es mucho donde agarrarse) al guión estaba Millar. :)

Ximo dijo...

Me dejaron el primer volumen cuando salió en grapa, y no me disgustó del todo. Del segundo volumen casi que paso por ahora, supongo que sera más de lo mismo, pero a peor.

Señor Punch dijo...

Ximo, si no lanzas cohetes con el primer arco, que es lo mejor, por ser el primero y por tanto soprender. te diría que, efectivamente, el cómic va repitiendo argumentos (en líneas básicas, se entienda) y trucos. Se lee? Sí, se lee, entretiene, pero no es la Última Obra MAestra del género (a mí que me lleven hasta las alturas de Milligan o nada).
Por tanto, tu decisión es digna de celebrarla con una cervezita bien fría (vale, estoy matando dos post de un tiro, pero es por ahorrar tiempo ;P)

Ximo dijo...

Milligan, eso si que es un guionista, si señor. Ahora estoy acabando su Shade, y tengo en la recamara su Enigma, una maravilla vamos ... he dicho ya que me encanta?
Y te aseguro que la cervecita caerá más pronto que tarde.