21 diciembre 2007

VIC CHESTNUTT North Star Desert

Vic Chesnutt es un cantautor de vocación clásica, entre el folk singer al uso, el aire más inquieto de unos Lambchop, y un gran talento interpretativo. El cantautor parapléjico fue conocido en sus inicios (hace más de diez años) por el apadrinamiento de Michael Stipe (R.E.M.). No había seguido su carrera en exceso, la verdad.
Constellation es el sello desde el que editan sus discos una camada de músicos experimentales, encabezados por el multiforme combo Godspeed You! Black Emperor. De Constellation sí que he seguido algunas cosas.
Una unión de tales opuestos era, a priori, curiosa, y el resultado es más, mucho más. Si nos ponemos breves, diríamos que el talento y la sensibilidad del trovador se encuentran en estado de gracia, y los músicos de bandas diversas del sello canadiense (Silver Mountain, Godspeed You! Black Emperor, Esperine…), sumada a la presencia y guitarra del Fugazi Guy Picciotto, acolchan con su sonido de enjambre los versos de Chesnutt. La mezcla resultante es de las que hacen época (más, y mejor, que el experimento similar del año pasado, que aunó a los de Constellation con Carla Bozulich). Aquí la sensación es la de que el cantante asombra a la banda con su cancionero, y esta, rendida al talento del “jefe”, musica sus estrofas sin renunciar a su recetario, el cual se demuestra versátil, siempre evocador, misterioso, apelando a los sentidos desde sonidos ahora trémulos, ahora tempestuosos, ahora mudos dejando casi a solas la voz y la acústica del maestro del folk contemporáneo. Y Chesnutt, viendo cómo crece el bosque encantado del post rock a su alrededor, parece crecerse. Un pez que se muerde la cola en una retroalimentación hacia la perfección que roza el concepto de obra maestra. Porque en sus canciones se palpa la cumbre, y porque se siente la vibración de un grupo de artistas que están sintiendo que tienen entre manos algo destinado a ser grande. Escuchando temazos como Glossolandia, Splendid, You Are Never Alone o la brutal Debriefing, a mí no me cabe duda. Grande, mucho.

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