30 marzo 2007

THE LATE CORD

Micah P Hinson es un autor que vive a día de hoy en estado de gracia. Es su momento, en un futuro lo señalaremos como hoy se señalan los inicios de Pixies o el esplendor de The Smiths. Y está ocurriendo, en presente, el milagro: se está forjando un grande . Por eso cabía esperar que todos sus movimientos fueran provechosos, pistas a seguir con curiosidad. Nada, sin embargo, me hacía presagiar que su grupo paralelo, The Late Cord, pudiera alcanzar semejante cima creativa.


Codo con codo junto a Jon Mark Lapham, integrante del grupo The Earlies, su nueva apuesta lo aleja de ese folk rock, esa música renovadora de las raíces americanas que practica en sus discos en solitario (un solitario relativo, siempre acreditando banda, a lo Nik Cave). Aquí, se zambulle en aguas de electrónica mansa y ambient de cámara, ritmos lentos, paisajismo impresionista, aires sacros, y exploración sonora que tampoco renuncia al folk y la Americana menos evidente. Su lirismo, pues, se sumerge en una música cercana a los patrones de su sello (4AD) y revitaliza una forma de hacer música, exquisita y crepuscular, experimental sin dejar de apelar a los sentidos.

The Late Cord es un ep de cinco temas que es más rico y generoso que la mayoría de los largos que asolaron el mercado en 2006. Puede parecer poco, pero les aseguro que encierra mucho, y excelente.
Y motivo sobrado para rezar por la continuidad del proyecto.


Enlace a Myspace/The Late Cord (donde se puede escuchar una muestra del grupo) y más Micah P Hinson en Estodigo

28 marzo 2007

cosas que vendrán a cuento

Aprovecho hoy para contarles cosas que en breve serán, se publicarán, se verán o se oirán. Propuestas que ya llegan y que son del interés de este blog. Que quizá, incluso, serán objeto de nuestra atención más detallada.
Por ahora, enlazo, recomiendo y confieso apetencias.
Como la de La leyende del espacio, lo nuevo de Los Planetas (a editar en Abril). Se dice que someten su sonido característico, esa alquimia de guitarras saturadas y narcóticos paisajes brumosos, a estructuras y palos flamencos, idea con la que ya han jugado con cuentagotas.

Precede el single Alegrías del incendio, brioso, bienhumorado y con esa chispa en los títulos y las letras definitivamente innegable de los granadinos (que, sepan, es el grupo español favorito de quien firma).Este clip no es el oficial, pero divierte y se adapta como un guante.






También se acerca Inland Empire, el nuevo delirio de David Lynch, otro punto de referencia en la casa de Estodigo. El trailer promete pesadillas irracionales y nos hace la boca agua






Y por último, avisar que en breve, atentos a sus librerías,sale por fin, deleite de quien no lo tenga, Watchmen, el cómic de Alan Moore y Dave Gibbons, una obra que si bien no diría maestra, sí que atesora algunos de los más grandes logros en la historia del medio, en su irregular discurrir: Logros formales como los que ya se advierten en sus primeras páginas (se las ofrezco como avance): montajes paralelos, color expresivo, zooms, y una batería de recursos que sorprende en una lectura que hace al género de los superhéroes adulto (pero de verdad, esto no es para chavales, por sus implicaciones morales, su discurso político y filosófico, su descarnado dibujo de la sociedad contemporánea).



Independientemente de mis reservas hacia el formato gigante que se ofrece, es una adquisición obligada para quien desconozca este tebeo.

27 marzo 2007

¿clasictrónica?


He pillado, por la curiosidad, una revista musical, Go mag de Marzo (nº 76), que adjunta un recopilatorio de música electrónica (de chumba chumba) de inspiración clásica (clásica de Mahler, de Satie, de piano, orquesta y coro). Un curioso cruce de caminos más paralelos de lo que a priori se diría.
¿La revista? Buena, irremediablemente bajo la sombra (larga, insalvable) de Rock de Lux, pero de contenidos jugosos (Arcade Fire, Grinderman,una jugosa selección de discos comentados...).
En fin, yo les aviso; es un cd curioso, ambiental y relajante (lo escuchado, que confieso no haberlo catado entero), por menos de 5 € está bien, ¿no?

26 marzo 2007

BUENAS NOCHES, Y BUENA SUERTE, de George Clooney

Sorpresa sorpresa: George Clooney nos trae una excelente película dirigida por un actor 100 % Hollywood.
Es casi una quimera, pero ahí está el guapo de los guapos para decirnos que no, que es real. Un actor de fama total, el sex symbol del momento, nacido al amparo de la televisión (Urgencias fue su catapulta, y su origen catódico da un plus a esta película, si lo pensamos un segundo) nos ha brindado el año pasado un excelente trabajo que, en otras manos, seria una cinta comercial, enfática y, en el mejor de los casos, entretenida y solvente. Tópica, seguramente.
Clooney, en cambio, ha acertado en el tono a la hora de relatarnos este enfrentamiento entre un gurú televisivo y el senador McCarty, instigador de la caza de brujas en EEUU durante la década de los cincuenta. Y ha acertado no solo en ese blanco y negro atmosférico o esas caracterizaciones de semblantes y gestos fuera del tiempo; esta cinta es contemporánea, pero en sus intérpretes es difícil encontrar guiños interpretativos que los encuadren en el presente. Su acierto estriba en una cuestión “focal”. Clooney se centra en el meollo, no hurga mas allá de lo necesario en sus personajes, a los que conocemos como gentes de televisión, como luchadores contra corriente en una América cuasi fascista. Nada más importa aquí, y poco más vemos.
Además todo ello se refleja con un estilo cinematográfico depurado, de caligrafía notable en los movimientos de cámara, en el sostenimiento del plano, en lo que se muestra y lo que es escatima. Y con una dirección de actores fabulosa, con especial caída de sombrero reverente para un hierático David Strathaim en el papel del locutor Edward R. Murrow
Podemos achacarle un ritmo lento, pero lo conciso del metraje, que apenas alcanza los noventa minutos, convierte esa morosidad en otro acierto, pese a que no estamos, aquí, ante cine ligero, de visionado sencillo (ni complicado, ojo, que la cinta se devora, pero no desde esa urgencia hollywoodienes tan superficial, la de ese cine que se usa, se disfruta y se olvida). De modo que ni esa cadencia (por cierto, bravo por la banda sonora) ni la aparente frialdad restan. Muy al contrario, suman en una cuenta de balance total muy, muy positivo.

23 marzo 2007

SLEEPER1: A SU SUERTE, de Brubaker y Phillips

Una asociación de alto espionaje cuela un topo en una asociación de alto terrorismo. El susodicho espía labra pacientemente su lugar, y durante años va cimentando su puesto de honor en el seno de los delincuentes globales. Sólo su jefe sabe que, realmente, trabaja para ellos, en el lado bueno, para entendernos. ¿Qué pasaría si ese único valedor de tu posición real en el tablero se apea del juego por un coma irreversible? En esa telaraña sitúa Brubaker a su personaje, un superhéroe que no lo parece, en un mundo lleno de superhéroes que tampoco lo parecen. Porque otra vez (algo habitual en los guiones del americano) lo de menos es que los actores lancen rayos o sean muy fuertes, sino cómo el guionista los maneja en un relato de género. En Sleeper toca una de espías y conspiranoias varias, y es el mejor trabajo que he leído de Brubaker sin comparación. Por un lado el atolladero en que se encuentra Conductor plantea numerosas cuestiones morales (el sentido de la identidad, la difusa frontera entre el bien y el mal…) que elevan el discurso de un tebeo de entretenimiento hacia zonas más autorales, a las que el guionista no suele acercarse. Además el tono adulto y sin censura libera de los peores corsés a la narración, que en el marco de las grandes editoriales comerciales suelen lastrar las historias por respetar el código moral del sello Comics Code. Es un detalle anecdótico, vale, pero se agradece y a uno como lector le divierte encontrarse, en un ambiente propicio para ello, con un lenguaje soez sin censuras (nada de "maldito $%·/"&&, te venceré") y una violencia bien cazurra.

También se agradece mucho que los diversos planos y saltos temporales doten de densidad a la lectura: los capítulos, básicamente autoconclusivos en un engranaje más general, logran una riqueza argumental que permite una lectura lenta y precisan de la relectura para su completo disfrute (Brubaker escatima información y la ofrece con cuentagotas en un juego con el lector perfectamente orquestado). Esta riqueza en veinte páginas largas es algo a valorar en una industria tendente a que una ración de tebeo mensual sepa a muy poco.
Por el otro lado, no es menor la aportación de Sean Plillips en el apartado gráfico. Su dibujo es sucio, el entintado transmite la violencia sórdida que la narración precisa, y la planificación de la página, su fuerte: una suerte de estructura orgánica que distribuye viñetas huyendo de los caminos más previsibles y de la narrativa más cinematográfica, que sin embargo guía al ojo del lector con naturalidad, arrastrando a la siguiente viñeta por extraña que sea su disposición. Y esto en mi humilde opinión, es entender lo que es un buen cómic.
Sleeper (cuatro tomos completarán la colección) lo es. Muy bueno.

Se busca


pasen por la dirección del cartel, donde verán más cosas interesantes (a estodigo le tiene buena pinta)

21 marzo 2007

LA PERDIDA, de Jessica Abel



La Perdida fue uno de los tebeos más comentados y alabados del pasado 2006, un trabajo ambicioso, de aspecto novelesco (tapas duras, sobrecubiertas y 300 páginas, lo que hoy parece imponerse como nuevo envoltorio “cool” en la historieta), y de argumento atractivo: en tono semi biográfico, la protagonista nos cuenta su estancia en Méjico, donde reside para encontrar sus raíces, pese a no dominar el castellano. La vida de Carla y sus visicitudes en el extranjero es lo que nos relata Jessica Abel, sus relaciones de pareja, su adecuación a nuevos ambientes y gentes, sus problemas económicos… de modo que la mayor parte del relato se mueve en ese espacio que abarca la biografía y el costumbrismo, el reflejo de la vida anodina. Pero todo cambia cuando la vida de la estadounidense se imbrica con el secuestro del que fuera su pareja, un aspirante a escritor también residente en Méjico. La pirueta no es circunstancial sino que propone un juego con las expectativas del lector, al que en definitiva se acusa de acomodaticio, al enfrentarle con el inesperado giro. AHí la tensión, el acertado diálogo entre la obra y el receptor y sus expectativas. Porque con él, cambia, si no el estilo, sí el ritmo, los códigos de la narración, y sus pautas de género se ven violentadas pasando del relato intimista al nervio del noir más sucio. Es una buena idea, y la mejor baza para empezar a puntuar La Perdida.
Pero desgraciadamente, en mi opinión, el tebeo adolece de demasiadas debilidades que lastran el conjunto.
El dibujo resulta, en este sentido, sucio y agarrotado en el entintado, ajeno a la más mínima armonía. Todo y cada viñeta pesan en un desorden enmarañado, que hunde un lápiz que podría dar más de sí. Por otro lado llaman la atención los arbitrarios cambios hacia la expresividad naturalista. Esto es un interrogante, pero por mucho que
me pregunto la necesidad de esa fluctuación (que va de esquemáticos rostros a retratos de ojos húmedos y realistas sin pauta aparente) no encuentro una justificación, y la única que veo es pobre y acomplejada (remarcar la expresividad de determinado momento con un dibujo más naturalista que el típico trazo caricaturizado de cómic): hay más expresividad en el más sencillo monigote de Sfar que en todas las brillantes pupilas con que nos castiga Abel aquí.
Menos ayuda la puesta de página, anodina, o un innecesario acento en lo literario, con un uso de la primera persona a menudo innecesario. Sé que La Perdida no es un primer trabajo en J. Abel, pero en fin, por su lectura diría que esta es obra de un principiante al que le queda mucho que andar, si bien no le faltan buenas ideas y ambición como artista: La Perdida es una apuesta fuerte, un cómic de autor que trasluce una personalidad importante. Quizá en un futuro, con sus herramientas más pulidas, nos brinde algo grande, en vez de este tebeo flojo aunque ambicioso.

20 marzo 2007

ANATOMÍA DE GREY


Adjetivando no llegamos a ningún sitio. Yo les puedo decir que Anatomía de Grey es culebronera e irreal. Y no miento. Bajo el manto del tema hospitalario, incomprensiblemente de moda, la teleserie esconde (más bien exhibe) una red de sentimientos a bocajarro, comedia dulce, tensión y ciertas dosis de misterio (para ello están los casos médicos) y amor, amor y más amor. Sufrido, doliente, imposible, traumático. Pero también gozoso, pletórico y vital. Porque si a la altura de su tercera temporada alguien no se ha dado cuenta, esto es un culebrón, puro soap opera, y esa premisa es la mayor, a la hora de entrar en su juego. Olviden lo verosímil, estamos en terreno de sentimientos al límite y lágrimas de cocodrilo.
Y entonces llegamos al hecho de que el adjetivo no presupone nada. ¿Cuantos seriales son culebronescos y al tiempo infumables? La gran mayoría. Es una cuestión de equilibrios, de calidad, de seriedad, de compromiso con el producto. El problema deviene cuando lo normal es que se descanse en el hecho para rendir cualquier otro factor a la desidia: Se supone que por el mero incidente de someter una ficción a las normas del género ya cobra calidad, y entonces se desatiende al guión, la fotografía, el diseño de producción, la interpretación... parece que con matar a alguien de vez en cuando, o decir que su amante es su insospechado hermano carnal es suficiente. Pero aquí es donde Grey gana la partida. La gana, porque sus guiones, decíamos, son equilibrios perfectos, entre el drama y la comedia. Porque su plantel de actores es intachable, la dirección pulcra, acertando en cada tono, encontrando el punto que conviene a lo narrado por exagerado o inverosimil que en el papel se nos antoje.
Anatomía de Grey es un culebronazo, sí. Pero bien hecho.


19 marzo 2007

SNOW PATROL-Eyes Open


La teleserie Anatomía de Grey tiene varias virtudes, entre las cuales está una selección musical (empleada con acierto para potenciar los momentos más dramáticos) que se ha demostrado con estrella. Son canciones que tienen pegada en el público, que saltan al reconocimiento masivo. De todos los temas que suenan por la serie ninguno es más celebrado que Chasing Cars, de Snow Patrol, que se puede encontrar en su disco de 2006, Eyes Open.
¿Y qué encontramos en ese disco? Pues la canción que los ha catapultado al mainstream, por supuesto, un artefacto efectivo, un crescendo con dosis de azúcar para todos los públicos al que es difícil resistirse pese a su intencionalidad transparente (“quiero sonar hasta en la sopa”, parece decirnos). Y bastantes melodías bien temperadas, como las de Eyes Open o Begining to get to me, guitarras recias (Headlights, You are all I have…), baladas para estadios (You could be happy), y una sensación: en todo momento esto parece Sebadoh queriendo ser U2. Que el futuro (ya de radiofórmula) de Snow Patrol escore hacia la vacua pompa irlandesa o revierta en el vibrante emo-rock del combo estadounidense depende de ellos y de su futuro paso adelante. Aunque talento para destacar de un pelotón de cualquiera de ambas ligas, tampoco es que tengan demasiado. Así que, salvo algún despunte agradable en su cancionero (buenas melodías las hay en este disco, también robustez indie-rock), se quedarán siempre ahí, en medio. En medio de un estadio de fútbol o de una sala con solera alternativa, pero en medio, del montón.






De muestra, uno de los ejemplos más vigorosos del disco: you're all I have




(ycierro reflexionando que llevo algún post que otro dando vueltas alrededor de anatomía de Grey, quizá sea hora de encararla directamente)

14 marzo 2007

más listo que el tebeo 7: lo intangible

Apuntemos ahora una cuestión importante: es discutido, pero aquí defendemos que la identidad de la historieta como arte único tiene mucho que ver con su medio natural, el vehículo de expresión del noveno arte, que no es otro que la revista, la prensa, el libro etc. En este sentido, si un pintor muralista cubre una fachada con una narración de imágenes secuenciadas, bien, es indudable que estará usando el discurso del cómic, como el siguiente ejemplo de Chris Ware que, pinchando, verán a gran tamaño (Ware es autor de Jimmy Corrigan, un tebeo capital en la evolución más moderna del medio, por cierto). Pero no es un cómic.


Una pintura mural es un objerto único, singular, de modo que, para entendernos, si quieres ver esta obra de arte, tendrás que plantarte ante el edificio. Igual que un cuadro o una escultura, es un arte objetual, y en sus características participan, como elementos definitorios de la obra, desde su tamaño real a la plasticidad del original (concepto que vemos más claro si contraponemos un cuadro impresionista con su reproducción impresa).

En sociología del arte se defienden ideas como el íntimo vínculo entre la obra y la mano que la creó, pero el cómic es distinto: el autor, en este caso el dibujante, no trabaja en la idea de un original, sino que los materiales de origen proceden a modo de superposiciones de diversos originales, si se quiere, que finalmente se someterán a un proceso de impresión mecánico, reproducción masiva y distribución en soporte papel. Y será muy consciente de las medidas de dicho soporte, que inevitablemente distorsionan las del original.

En este ejemplo ilustrativo, de Loisel y Tripp, estamos viendo sus fases, y éstas en un cómic bien pueden ser un proceso sobre un único original, un primer papel en blanco, u objetos diferentes, ya que perfectamente el entintado puede darse en un papel superpuesto al original a lápiz (aquí, entinta Tripp sobre primeros lápices de Loisel y lápices finales del propio Tripp).

Además, muy a menudo el color es añadido en imprenta sobre indicaciones del autor, o lo da un tercero (y en ocasiones las tintas también las ha realizado un artista diferente al autor de los lápices), que en el caso de nuestro ejemplo es Lapierre.

Incluso cada vez es más común que el proceso del coloreado sea informático, toma arte intangible.

Y finalmente, cuando todo lo anterior ya lo tenemos, hay que rotular, lo que a veces se hace sobre el propio original, o pegando los bocadillos en uno de los originales (lápices, tintas), o, cada vez también es más común, realizar este proceso en el ordenador sobre un escaneado.

Así... ¿qué tiene que ver todo este mejunje con aquel mural de Ware o con una pintura? Bueno, acaso el aprovechamiento de un lenguaje, el de la narración gráfica, pero poco más.
Moraleja: la historieta es un arte industrial donde el valor del original carece (o difiere, al menos) de los atributos que otras artes le otorgan. Y esto, inevitablemente, es determinante en el desarrollo de su propio lenguaje, bastardo de otros muchos, sí, pero inequívocamente propio y único.

Para leer más, pinchen en más listo que el tebeo 6 ... ¡eh, y ahora a traves de la etiqueta posts seriados"! :)

13 marzo 2007

CAÍDA DE BICI, de Davodeau

Una historia nace de cualquier lugar: de una galaxia muy lejana, de un tiempo pasado, o también de tu vida, por sencilla y apacible que sea. Este principio anima lo que en historieta se conoce como "tranches de vie" (lonchas de vida), lo que en cristiano siempre hemos denominado costumbrismo. Davodeau realiza en este cómic un ejemplo puro del género (ya lo es, tan codificado como el western o el thriller) en su vertiente más apacible y serena.
Caída de bici narra cómo una familia vuelve a la casa familiar rural para adecentarla con vistas a su venta. Varios hermanos, su madre enferma de alzeimer, los hijos/nietos, y un amigo que esconde un secreto que lo atormenta son el núcleo de las pequeñas zozobras que trae la vida, esa vida que siempre, a poco que se observa con la atención y la sensibilidad adecuada, es una aventura tan sugerente como las del lejano oeste o los mares del sur.
Davodeau no es un ruptrurista, ni un maestro llamado a renovar el medio ni a ensanchar sus límites, sino un artesano de la sensibilidad adulta, un contador de cuentos para mayores que nos reconforta, nos hace pensar, nos acompaña con una lectura agradable y exquisitamente ilustrada. En este sentido, el frances compone páginas limpias, equilibradas, con un estilo que se apoya en un logrado naturalismo y al tiempo en cierto aire caricaturizante que revierte en la acertada expresividad de los personajes. Como en La Mala Gente,su dominio de los lápices suma puntos. Además el cuidado en la planificación, más narrativo que, como en aquella obra, didáctico, habla en su favor, nos dice cómo Davodeau busca, para cada relato, el estilo y ritmo compositivo que le conviene (o que él considera acertado).

Y el color, no lo olvidemos, es soberbio, atmosférico y narrativo.
En definitiva, ésto es una recomendación, y Caída de Bici un magnífico tebeo pequeño que se termina con ganas de repetirlo, aunque posiblemente no perdure como otras lecturas.

12 marzo 2007

cien (excelentes) intermedios


Wyoming está hoy de enhorabuena. Y nosotros. No es común que un programa inteligente, vitriólico y descarado como su Intermedio logre los dos ceritos, la verdad.
Pueden verlo en la sexta a diario, de lunes a viernes.
También una muestra aquí, donde en casi siete minuts sin desperdicio contemplamos el duelo entre Wyoming y otro "grande" de la televisión del nuevo milenio.






11 marzo 2007

LOOP: HEAVEN’S END

A mediados de los ochena Sonic Youth y The Jesus and Mary Chain, cada uno desde un lado del charco, instauraron una forma de entender el rock que partía de los preceptos terroristas y de vanguardia que The Velvet Underground habían inaugurado dos décadas antes. En poco tiempo el culto al ruido fue movimiento estético (más que generacional, pues hablamos de música totalmente underground). De los muchos grupos surgidos entonces, Loop son los más injustamente olvidados, y Heaven’s End (1987) su trabajo más reivindicado por la crítica menos complaciente. Un disco difícil, muy difícil de encontrar… pero yo lo tengo, y les esto-digo al respecto del mismo:

El combo de Robert Hampson reivindicaba el legado de la Velvet, de los Stooges, MC5, el krautrock y la psicodelia, en un turbio hervidero de distorsión, voces pantanosas, bajos retumbantes y hélices concéntricas de ritmos obsesivos. Heaven’s End no es plato de fácil consumo, es un disco que llevó las guitarras al abismo, saturando de fuzz, wah-wah y distorsión unas canciones que se pierden en espirales obsesivas, recitados oscuros y atmósferas irrespirables. Puro rock de verdad, despojado de esteticismos, saturado de actitud sin pose y hermanado a los agugeros negros de Spacemen 3 o los acantilados brumosos de My Bloody Valentine: Música obsesiva, salvaje, peligrosa. “Sólo somos un grupo de pop… con un pulmón perforado”, declararía Hampson. Es una buena definición para los sonidos enfermos y febriles de un Lp que cierra cada una de sus caras (tiempos de vinilo, sí) con sendos samplers de Hal, la fría computadora asesina de 2001 (Kubrik).



Enlazo con una página de Myspace donde se puede escuchar Straight to your head, de este disco, así como otras muestras del feroz sonido Loop. Pinchen aquí

09 marzo 2007

el adivino

Seamos Nostradamus por un día.



Hoy se montará el Gran Belén Patriótico. Ya veo las masas, la previsible inundación de calles por indignados manifestantes.


Es lícito y hasta si me apuran, casi lógico. A mí también me indigna la excarcelación de de Juana (o "prison soft", prisión blandita para los asesinos delicados por no ingesta voluntaria de papas) . También las, son datos, no opiniones, 306 excarcelaciones anticipadas de etarras que se censaron en el Senado. Y como ya dije, supongo un vericueto legal que ha llevado al Ejecutivo a adoptar una decisión Penal, judicial. No soy de derecho, sólo intuyo. Y espero que todo este insensato pollo tenga una causa.


Pero sobre todo me preocupa la violación reiterada de la oposición de todas las medidas que me parecen, hoy, necesarias para encauzar la protesta con criterio responsable: me averguenza el electoralismo con que se maneja el tema ETA (ya se pide al gobierno su dimisión, en plateas callejeras, arrabaleras, que no en el Parlamento y por los mecanismos constitucionales), me da grima el aprovechamiento de los grupos ultras del escenario circense montado por el PP. Me extraña que éste no repudie enérgicamente todo asomo de fascismo al rebufo de su exaltado cacareo.


Por supuesto, no me pienso manifestar, aun estando en desacuerdo con la medida (su huelga de hambre es suya, que lo entuben, que hasta ahí llega la decisión judicial, para que no palme... y que le pongan lavativas con el culo en pompa, de paso, muchas, que eso jode a un hombretón de pistola en cartuchera, seguro). Por descontado que deseo lo que no va a ser: que el paseo del circo popular (populachero) fracase. En beneficio de la democracia, del sosiego, y de esta piel de toro que Rajoy quiere recocer en beneficio de su visión cerril y su desmedido interés por ser califa en lugar del califa.

08 marzo 2007

VOLVER, de ¡Pedrooooooo! (Almodovar)

No voy a explayarme con Volver, más que nada por haberme quedado sopa durante su visionado.
Pero sí defiendo haber visto suficiente para aseguraros que, otra vez, el manchego me ha aburrido (obviamente...¡me dormí!), que siento que con su cine cada vez más me venden mortadela como pata negra, que se repite, que su esteticismo gana en vacuidad, que sus guiones trascendentes sólo son refritos de clásicos del Hollywood más clásico pasados por su batidora posmoderna, sus clichés de primerísimos planos, picados estericistas y sus naderías tras la cámara para hacerse notar.
Constato que el autor de la magnífica Qué he hecho yo para merecer esto, de la tormentosa LA ley del deseo o la contenida Todo sobre mi madre (¿canto de cisne?), está agotado en discurso y en soluciones estéticas.
Declaro que no quiero ver más películas de Almodovvar.
Y temo que por culpa de la apisonadora mediática y el consenso democrático familiar, volveré a hacerlo...y a dormirme durante su metraje, apuesto.

Repito, me dormí, y no no debería hacer una crítica "de verdad", por no haber visto la cinta al 100% (me perdí un...¿5%?), y no puntuaría... de no ser que esto es un simple blog, el mío, y hago en él lo que me viene en gana, así que:

07 marzo 2007

Babylon 5 (temporada 1)


Babylon 5 fue una serie de culto entre los aficcionados a la ciencia ficción, un punto de fuga vital, se dice, en el devenir del género durante la pasada década, y una de las teleseries más complejas y afortunadas en el aprovechamiento de los recursos del serial catódico. Como acabo de ver la primera temporada entera, procedo a comentar.

Lo primero, y una vez más haciendo caso a opiniones externas, advertiré que esta primera temporada de 22 episodios se tiene por la más floja. Y siempre se advierte que lo bueno arranca en la segunda.

Lo segundo, decir que si bien aún desconozco dicha continuación, hay que dar la razón a quienes subestiman este arranque: esto es flojo, muy flojo, y da pocas agarraderas más allá del fanatismo por el género. Refrito de acartonados productos televisivos, de estética ñoña y poco inventiva, con un plantel de actores grises (y soy bondadoso) , la serie nos castiga con pequeñas anécdotas de space-opera cutre en episodios conclusivos que basculan entre lo soporífero y lo ridículo, un remedo de cosas ya catadas en los sesenta y setenta (y antes en cine y literatura) barnizadas y pulidas con lo que, hace diez años, eran vistosos efectos especiales. Hoy, la tecnología avanza, ni a esto puedes agarrarte: Si hubiera inventiva, imaginación, osadía en la dirección, solucciones fílmicas que superen lo anodino, no nos importaría el desfase tecnológico, pero Babylon 5 carece de tales virtudes.


Pero, finalmente, tenemos que reconocer algunas cosas positivas que iluminan acaso un poco el futuro de la serie. Porque hay, cierto, una idea interesante, al pivotar la trama alrededor de una suerte de ONU intergaláctica, una enorme estación sideral que es embajada y cobijo de las más importantes y conflictivas razas del universo conocido. Un polvorín lleno de posibilidades al que se dota, además, de un pasado enigmático (hubo antes cuatro Babylon, la última misteriosamente desaparcecida) y en la que cohabitan intrincadas confabulaciones palaciegas y misterios por resolver.

Además, y esto es interesante, Joseph Michael Straczynski, ideólogo del serial, ayudado por el reconocido escritor de CiFi Harlan Ellison, ha diseñado la serie televisiva como una auténtica novela cerrada, un diseño en cinco temporadas calculado como un todo, donde pequeños detalles y ominosos secretos crecen capítulo a capítulo. Bien, si la segunda temporada mejora, eliminando los muchos debe y potenciando los escasos haberes, si la historia se independiza definitivamente del influjo excesivo de Star Trek y similares, podremos finalmente disfrutar de un divertimento aceptable, y de una teleserie urdida con esmero.

Pero por ahora sólo puedo decir que hay mucha maleza que limpiar en estos eriales.







06 marzo 2007

nos ha dejado Coll










Autor de libros, fecundo en solitario,pero inevitalemente, y sobre todo, Coll ha sido contrapunto necesario a Tip. Ambos formaron dúo cómico en 1967. Fortalecido en el contraste físico y personal, alimentaron un humor surrealista deudor de los hermanos Marx, pero indudablemente ibérico. Su fama fue, es, enorme, llegando a curiosidades como ésta, firmada por Serafín para las páginas de Jaimito.


hoy, gracias a You Tube, podremos disfrutar su humor (y evidenciar que una tele BUENA, inteligente y popular es posible)
...y mañana, hablaremos del gobierno.

05 marzo 2007

pastelitos dominicales

Hoy reivindico mi derecho a dominguear, cosa que he practicado ayer. Vamos, que predispuesto a relajar el cuerpo y la mente, a abandonarme a la mayor tontería y evitar la actividad física y neuronal, me enganché toda la tarde a un extraño canal de la TDT donde me tragué no uno, varios capítulos de...¡Médico de familia!. La principal lesión es que ahora ando canturreando su tonadilla todo el rato. Por lo demás, agradecer a Milikito su pastel ñoño, que resultó idóneo para conseguir el trance dominguero, constatar que, siendo mala mala... ya las hay peores, pero mucho peores, y que, lo más curioso, los tres capítulos visionados (me salté uno para dar un paseo a la descendencia, que se lo mereció) ya los había visto en su día.
O lo que es lo mismo: todos llevamos dentro, en lo más profundo, al doctor Nacho Martín, aunque no lo creamos y mal que nos pese.

03 marzo 2007

al fondo, a la derech(on)a

No me gusta, como a casi nadie, la mano ancha que el gobierno ha tenido con De Juana y su pulso vía huelga de hambre.
Por otro lado, respeto el respaldo legal de la decisión, y entiendo (quizá equivocadamente) que en estas cuestiones, dentro del margen que la decisión política otorgue, el peso de las leyes penales es mucho. Por tanto imagino, todo es un suponer, que son cuestiones éstas (las del modus opernadi ante una huelga de hambre de un recluso) bien delimitadas.
Y huelo, claro, que estamos asistiendo a un lento posicionar nuevamente las piezas en el tablero, que poco a poco se encauza, por ambas partes, un escenario para retomar la difícil vía de la paz, plagada de cesiones y renuncia impopulares: Los españoles pueden, podemos, estar a favor o en contra de esta política, para lo que dentro de no tanto podrán hacerse notar en elecciones generales, tras sopesar los muchos factores el juego.
Incluso admito la discrepancia del PP, que no esté de acuerdo con la vía del actual gobierno.
Pero que asistamos por enésima vez al desfile de populismo vitriólico, inmoderado, plano en sus razones (afines, se está viendo, a la apisonadora ideológica ultra), escorado vergonzosamente hacia el rédito electoralista y ufano con su política insensata de la crispación... como diría el poeta, ya me toca los cojones.
Seguiremos asistiendo a bochornos multitudinarios, con rancias loas a la España más esquemática y facha, con banderas que no caben en 2007 flanqueando a líderes del PP, con proclamas incendiarias, violentas (sí, amigos, violentas) contra el actual gobierno socialista.

No, no me gusta la bajada de pantalones gubernamental ante un chantaje moral de un asesino. Pero lo que le está siguiendo desde la derecha, su forma y su fondo, ya me da asco.

01 marzo 2007

APUNTES PARA UNA HISTORIA DE GUERRA, de Gipi

En una guerra que es cualquiera, que no es ninguna particularmente señalada en el mapa, todos los estratos sufren a su modo. Los adolescentes de esta historia no lo ven, pero el conflicto (con gran acierto, siempre elíptico) los atrapa en su red donde todos son víctimas. El Killercito, Christian y Giuliano son tres adolescentes que aprenden a usar el horror como juego, como desafío, y lo viven sin tópicos, porque es su realidad, no una película cargada de clichés.
Cuando contactan con mercenarios sin escrúpulos, encuentran un gurú moral (y en la guerra la moral es la ausencia de moral) que los usa para sus fines recaudatorios y mafiosos, acercándoles paso a paso a esa guerra, al frente intuido. No hay balsa a la que asirse en el naufragio ni consuelo en estas páginas, ni siquiera los toques oníricos operan como dulcificante, sino como constatación del daño sufrido y de la crueldad extrema que siempre deviene de la guerra y sus aledaños.
Pocas veces se enfrenta uno a una historia tan dura como ésta, no por explícita, sino por mostrarnos la progresiva descomposición de la ética, porque la ética es un sin sentido en tiempos bélicos, que por desaparecer afecta de un modo más cruel a tres quinceañeros que a adultos ya corrompidos.
El relato, además, está dibujado con precisión y virtuosismo, con bailes de estilo constantes pero casi imperceptibles, con un dominio de la narrativa encomiable, y con un equilibrio en la composición de corte clásico, pero afortunadamente permeable al atrevimiento, intachable.

Durísima historia, sí, pero enriquecedora en su fatalista moraleja antibélica (implícita, nada panfletaria).