26 abril 2007

alineaciones planetarias (última): LA LEYENDA DEL ESPACIO (2007)

Otro gran título: La Leyenda del Espacio refiere por igual al imaginario de la banda (el espacio, el tiempo, los planetas, la ley de la gravedad, el sol…) como al clásico de Camarón La Leyenda del Tiempo. El guiño no es una anécdota, pues este nuevo trabajo se impregna de flamenco en sus letras (de raíz popular la mayoría) y en su música: tientos, verdiales, alegrías… casi cada corte se acerca a un palo diferente, a uno de los muy diversos estilos del jondo, pero en una pirueta inédita, la aproximación no es en superficie. No busquen aquí palmas ni cajas, coros flamencos o cantes propios del género (salvo en la acojonante presencia de Enrique Morente, broche de oro con Tendrá que Haber un Camino, este sí, puro arte jondo), pues Los Planetas han optado por la vía difícil, la de asimilar y entender las estructuras melódicas y armónicas del flamenco, en un trabajo previo de verdadera musicología, y aplicarlas a uno de sus más puros ejercicios de noise-rock.
Abre El Canto del Bute y lo deja claro: esqueleto de tiento, nervio psicodélico y cemento eléctrico. El resultado es un calambre ruidoso, oscuro y solemne sobre un lamento que da miedo (“Me estoy quedando sin fuerzas, sólo espero ya la muerte. Me falta sangre en las venas, mi corazón se retuerce. Estoy muriendo de pena y tú no vienes a verme.”). Si estaba Loco por ti desencadena arabescos dentro de feedbacks mántricos, Ya no me Asomo a la Reja flota sobre nubes tóxicas, Alegrías del Incendio recupera su vena más inmediata y Reunión en la Cumbre evoca palmas con la batería.
Sin embargo, no conviene desgajar La Leyenda del Espacio, ni analizar en exceso el disco tema por tema, pues al escucharlo se evidencia su carácter global, de conjunto. Más unitario que Unidad de desplazamiento, más volcánico que Súper 8, con un sonido tan químico como Encuentros con Entidades… parece que La Leyenda del Espacio se sitúa no sólo como uno de los mejores discos de Los Planetas, sino también como uno de los mejores discos españoles de la década (veremos si el tiempo lo corrobora). Por atrevimiento, y por resultados.




Alegrías del Incendio es, por ahora, el único single del album, y mezcla la inmediatez melódica arca de la casa en las nuevas miras de la banda, con sus aires de Alegrías flamencas.


25 abril 2007

PASCIN, de Sfar

Julius Pincas, alias Pascin, fue un pintor nacido en Bulgaria y asociado a la bohemia de principios de XX que sirve a Joann Sfar como pretexto para hablarnos de lo que a él le interesa. Pascin, el cómic, es un espejo frente a otro, la mirada de un artista del siglo XXI desfigurando en reflejo apócrifo a otro de hace un siglo, para convertirlo en su propia voz. El Pincas de Safr es bohemio, artista, pícaro, judío, lascivo, romántico, gandul, sinvergüenza, amigo… y no sabemos si en realidad el reflejo es del autor de cómics o del pintor y dibujante. Al final poco importa: trasciende el discurso, antes que el objeto del mismo y/o su origen/veracidad..
Por tanto, Pascin es un tratado sin orden, una sucesión de capítulos y anécdotas que Sfar ha ido dibujando en varios años, en los que al lector se le habla del arte, la amistad, la creatividad, el sexo, la fe, el amor, el deseo, la vida, el judaísmo, y en definitiva los temas que obsesionan a Sfar. Como compilación que es, el estilo de unos capítulos resulta más redondo que el de otros, a veces sentimos a Sfar perdido, pero alegre de transitar ese camino desconocido. Otras leemos al autor dominando el terreno. Siempre sentimos ese pulso febril y dichoso, esa explosión de creatividad pura, libre y gozosa que es todo trabajo del galo, que se atreve a entregar páginas apenas abocetadas y combinarlas con preciosistas instantáneas si que el conjunto chirríe. Cada momento recibe el tono plástico que realmente necesita, y lo hace con esa sensación de genial intuición que desprenden sus viñetas. Sfar es un genio, en el sentido de donimar su arte sin esfuerzo, con naturalidad pasmosa y pasmante. Tiene algo de Mozart, esa ligereza que esconde trabajo o talento, quien sabe. Y el lector, este al menos, no puede sino sucumbir ante esta sensación, incluso en trabajos tan dispersos como Pascin.



Las andanzas de Julius Pincas continúan, a todo color, en La Java Bleue, del que esperamos dar pronta cuenta aquí.

24 abril 2007

alineaciones planetarias 6: LOS PLANETAS CONTRA LA LEY DE LA GRAVEDAD (2004)

Cambios en la órbita planetaria: El Golpe de Gracia abre con un adorno de teclados de obvias reminiscencias psicodélicas, campos de fresas sin fin y sonidos limpios. Marca el tono de un disco donde se renuncia al entramado sónico y se aligera el discurso en favor de la nitidez melódica. Devuélveme la pasta, el corte más vibrante del disco, apenas es un crescendo de guitarras limpias, Deberes y Privilegios un paseo por los sueños pastorales de David Fridman, y Podría Volver cierra con rumba acústica (versioneando, claro, al clásico de Bambino). Es obvio que Los Planetas han virado el rumbo sin abandonar su particular continente: bajo las cortinas límpidas subyace, como siempre, la psicodelia (Experimentos con Gaseosa), y las melodías pluscuamperfectas (Canción del Fin del Mundo). Pero también se agradece, tras el irrespirable "Encuentros con Entidades", el aire fresco en la producción y la facilidad con que entran todos los temas (observación nada ociosa: el corte más largo apenas alcanza los 5'14 minutos).
En otro orden de cosas Los Planetas Contra la Ley de la Gravedad vuelve a ser, en cierto modo, un disco conceptual y con discurso. En concreto, un grito de hastío y a la vez un airado guantazo contra RCA, la casa discográfica con la que se adivinan más disputas que avenencias. Títulos como la mentada Devuélveme la Pasta o Cumplimentando Compromisos Contractuales son, en este contexto, esclarecedores. Por cierto, si hoy siguen en la compañía, es porque este disco vendió como nunca en la carrera del grupo. Poderoso caballero, el que te hace mimar más a quien te acaba de escupir en la cara públicamente...
En definitiva, otro Lp magnífico, donde además los puntos más débiles, unos instrumentales que parecen poco trabajados, se enmarcan en ese ataque frontal a su compañía (parece que J y amigos se quieren reír en la cara de sus mecenas entregando temas aparentemente abocetados y poco más).
Diez años y aún con muchas cosas que decir.


En un disco tan ajeno a singles con pegada o fragores hertzianos, hay que destacar Y Además es Imposible, una joya de letra brillante, voz invitada (Iranzu, de La Buena Vida) y riff contagioso. Por no hablar del maravilloso vídeo de Max.





23 abril 2007

Libros y otras hierbas

Hay donde elegir, incluso, si queremos, podemos acudir a los muchos autores patrios, como Max (Bardín está en el candelero, triunfando en los premios del Saló ), Prado (sus Crónicas Incongruentes, por ejemplo, son ejemplo de humor inteligente), Durán (prolífico autor, con obras poéticas y personales como Atravesado por la Flecha), Carlos Giménez (Paracuellos, se dijo en este blog, es cita obligada) o los históricos de nuestra historia, como Figueras, cuyo Topolino se ha reeditado recientemente.















Y por supuesto, lean literatura con igual tesón.
Por si les anima, les confieso qué libros estoy leyendo ahora. Son dos, y cual saltamontes paso de uno a otro según me apetece... no son lecturas devoradas, sino constantes y saboreadas con calma (omito un par de trabajos de ensayo):
Resulta curioso cómo se llega a según qué libro. Este caso se debe a la más absoluta casualidad, al vagar por una librería sin rumbo. Desde dos Ríos (R. Jordan) es el inicio de una saga de fanasía heróica de herencia tolkiana, pero ligera, de fácil lectura. Me llamó la atención por su presencia, como objeto. Y por su número.. la historia se alarga unos diez o quince libros. Se trata de una historia de espíritu aventurero, adecuada para un chaval con mucha imaginación y querencia a los universos inventados. Como yo mismo. Entretenido, poco más (por ahora... estamos empezando)

Y la otra referencia literaria es El Quinto en Discordia de Robertson Davies. Picado por la curiosidad, me hice con el mejor libro de 2006 según Rockdelux, y reconozco que me está encantando. Brillante, como mínimo.















Ah, y ando leyendo cierta Historia de los Cómics, de las que hablaremos con detenimiento otro día, espero.

21 abril 2007

destino Bizancio

Nace una nueva editorial virtual Último Viaje a Bizancio, un proyecto de difusión de la historieta y la creatividad que, para empezar, nos brinda una revista on line sobre tebeos: VIÑETAS EN PALABRAS.
Entre muchos colaboradores de (no lo duden) mayor enjundia y conocimientos, un servidor ha sido captado por el editor Yorkshire. Se agradece la confianza, y con gusto viajamos en ese barco que surca los aires que sobre el mar nos conducen a Bizancio.

Toda la información, aquí, donde podrán conocer a nuestros capitanes y la tripulación, así como descargarse las revistas.

20 abril 2007

The Sandman 11 (Abril 07)

Este mes, en The Sandman, se inicia un nuevo arco argumental del Señor de los Sueños. Otro buen momento para engancharse a la colección.
Para abrir boca, les enlazo (pinchando el retrato, como siempre)


19 abril 2007

BORAT, de Laary Charles

En esta época parece que el género de la comedia está agotado en su vertiente clásica. Tiene cierto sentido, podemos pensar que todo ha sido dicho en la edad dorada de los grandes estudios por directores como Lubitch, Cuckor, o Wilder, amparados en gigantes de la interpretación como Cary Grant o Katharine Hepburn. ¿Se puede mejorar un género que nos ha brindado, hace décadas ya, obras como La Fiera de mi Niña o Ser o no Ser? No, desde luego, trillando ese mismo camino, y así empiezan a aparecer algunas propuestas que basan su comicidad en otras formas y usos. No es nuevo, incluso en los cincuenta Tatí y después los rupturistas cines de los sesenta (Dr. Strangelove de Kubrik) ya buscaron otras vías, y creo que es el único camino posible para el cine cómico, en vez de libar una y otra vez del manantial del que bebían los clásicos.

En este sentido Borat no viene a salvar el género, pero aporta cierta frescura de planteamientos. Para empezar, por su mala leche, al introducir, cual virus, a un verdadero bicho en la sociedad estadounidense y dejar que la cámara capte con aparente objetividad las reacciones que provoca. Y aquí tenemos otro acierto: Borat se acerca al falso documental, se pretende una especie de periplo vital y real de un embajador (o algo así) de un país tercermundista de la Europa del Este en la tierra de la libertad… pero cuando Borat ejerce su libertad “a su manera” (incluyendo el intento de rapto por amor, o todo tipo de comentario políticamente incorrecto) comprobamos que toda sociedad se acoraza mediante unos mecanismos (la ley, la etiqueta social…) que cuestionan dicha libertad.Por otro lado, el actor se introduce en los sectores más catetos de esa sociedad, que pone en solfa con su verbo desatado, consiguiendo adhesiones a su ideario ultra conservador (cuando no directamente terrorista), provocando en el espectador no pocas carcajadas.


Hasta aquí sus bondades, esa suerte de cámara oculta sobre un personaje ajeno a lo modos sociales USA, que se obstina en besar y saludar a los transeúntes de Manhattan henchido de alegría por pisar suelo americano (lo que ocasiona que algún yuppie salga corriendo despavorido…¡por un beso!). Igualmente se agradece que esta vía alternativa al “american way of life” no se presente como idealizada, sino cazurra, sexista, con lo que al final ni queda títere con cabeza ni desde la vieja Europa podemos sentirnos excesivamente cómodos con lo que se nos enseña.


Pero Borat pincha cuando pretende ocultarnos el artificio. En mi opinión la cinta sería más redonda si no nos intentase convencer de que “aquí hay una historia”, que Borat es real dentro de una ficción y no un actor con mucha jeta interpretando un papel para reírse y poner en la picota al país más poderoso del mundo. El film, vamos, tendría más lecturas y se enriquecería si mostrase con transparencia que esto no es una historia contada, narrada, sino que tiene más de experimento radical con cámara oculta (o falsa cámara oculta, haciéndonos dudar de que todo sea un trampantojo cinematográfico).


Con todo y apuntando sus grandes fallos de concepto (y también lo necesariamente plano, monótono, de su dirección, pues ya digo que estamos prácticamente ante una cámara oculta), joder si no te echas unas risas.

17 abril 2007

alineaciones planetaras 5: ENCUENTROS CON ENTIDADES




Difícil papeleta la de dar continuación a Desplazamientos Laterales. Quizá estemos, en una primera escucha, ante el disco más cauto de la banda, el que menos visiblemente avanza. Parece que Los Planetas se saben en una encrucijada, han alcanzado un sonido y una madurez con su anterior largo, y sienten que les beneficiaría quedarse quietos, redundar.
Bueno, es cierto que Encuentros con Entidades no da pasos a los lados, se mantiene en la línea recta que propone su antecesor y ahonda en esa química de instrumentos que propicia su estudio de grabación, El Refugio Antiaéreo. Pero aquí los objetivos cambian: si en Desplazamientos todo giraba en torno a lograr ese sonido homogéneo, difuminado y al tiempo terroso, Encuentros con Entidades emplea lo aprendido en nuevas búsquedas: ya que El Sonido ya lo tienen, parecen decirnos J y compañía, ahora lo aplicaremos a una obra más difícil, construyendo el disco de noise que los Planetas han perseguido desde Medusa EP utilizando para ello todo su bagaje. Y efectivamente el disco abunda en atmosferas irrespirables (Dulces Sueños), visiones flotantes (Corrientes circulares en el tiempo) y crescendos químicos (San Juan de la Cruz) en un logro de sonido perfecto, combustión de guitarrars cíclicas en la mejor tradición Spacemen 3 con teclados alucinados y ocasionales adornos de cuerdas fantasmales. Aún hay espacio para el pop-rock brioso y melódico (El Artista Madridista, Pesadilla en el parque de Atracciones), pero Encuentros con Entidades se instala sobre todo en una psicodelia noise muy oscura que supone, realmente, el disco más arriesgado de la banda (al menos de lo que Los Planetas habían entregado hasta entonces). Y nuevamente, excepcional (apenas un puntito por debajo de Desplazamientos Laterales y Una Semana en el Motor de un Autobús, manteniendose en el podio como mejor grupo del panorama nacional.

Un tema: Mil millones de veces, muestra perfecta de la alquimia sonora de este largo, un bucle de sonido tan pegadizo como absorvente:

14 abril 2007

Alineaciones planetarias 4: UNIDAD DE DESPLAZAMIENTO (2000)

El comienzo, la planeadora Flotando Sobre Loscos, marca el tono de Unidad de Desplazamiento, un disco de sonido sobresaliente, que ahonda en la búsqueda de texturas. No es un Lp conceptual en el sentido que lo era su predecesor, pero existe una unidad en los logros sonoros, ese fluido brumoso que funde guitarras líquidas y repetitivas con los adornos de teclado o cuerdas y la voz de J, que canta como nunca.
Sí, J es un buen cantante. Más allá de su tono nasal, que a según quién resulta molesto (a mí no), no sólo tiene una técnica depurada (aguanta los sostenidos, sube y baja octavas sin dificultad…) sino que, lo más importante, es enormemente expresivo, contagiando euforia, abatimiento, estados de conciencia alterados… el primer single, Santos que yo te Pinte, escuchado sin prejuicios, ya revela a las claras que estamos ante una banda que, entre magmas sónicos ya propios e intransferibles, posee no simplemente un buen vocalista (los hay mejores, sí, también mucho peores), sino un frontman aguerrido, altivo, pura actitud rock.
Se diría que tras su magistral “semana en el motor de un autobús”, Los Planetas son conscientes de su posición real en la música española: parece que se sientan los mejores, se financian su propio estudio de grabación, se autoproducen, tienen como siempre en Javier Aramburu al autor de una imagen plástica irreprochable, y ahora sus clips son por fin del agrado de la banda (gracias a la firma Nouveaux Auteurs). Viento a favor, al amparo de un paraguas en forma de trece canciones que discurren orgánicas, centradas en dibujar ese sonido planetario, una fraga de texturas vaporosas que sabe acercarse a espirales psicodélicas (Plan de Fuga), al rock inmediato (Vas a Verme por la Tele) o al pop pluscuamperfecto (Un Buen Día) con igual maestría.




Y la canción destacable es, no hay duda, Un buen Día, su single redondo, una gema pop que radiografía un día tranquilo donde cada gesto sucumbe a una única realidad: ella (o él) ya no está contigo. Tristeza bajo la fina corteza cotidiana.

11 abril 2007

gran ganga (Todo Paracuellos)

En este blog suelo esforzarme por contagiar mi pasión por la historieta, reseñando aquellas lecturas que hago, alabando los cómics que me han gustado, dejando pinceladas de su argumento, tono y resultados.

Después dejo al albedrío de mis lectores que con su dinero compren lo que quieran.

Sin embargo, hoy voy a hacer otra cosa: sería un pecado no adquirir en cualquier librería (edita la potente Editorial Mondadori, se encuentra hasta en Carrefour) Todo Paracuellos, la recopilación de los seis álbumes que el español Carlos Giménez ha creado a lo largo de más de veinte años.

Sería un pecado porque este tebeo nos habla, en primera persona y desde sus propias vivencias, de un oscuro capítulo de la intrahistoria del franquismo. Sería un pecado porque con él aprendemos de nosotros y de nuestro pasado. Y lo sería, finalmente, por su irrisorio precio: más de seiscientas páginas por menos de diez euros.

Otro día hablamos de sus bondades. Por ahora, háganme caso y vayan comprándolo.

10 abril 2007

DAREDEVIL, de Bendis y Maleev

He leído poco a poco durante estos últimos meses, todo el Daredevil (números 30 a 70, y en su nueva colección, números 1 a 11) guionizado por Brian Michael Bendis e ilustrado por Alex Maleev, de lo que he sacado unas cuantas conclusiones que les expongo sin demasiado orden.
La primera, para posicionarme claramente, es la de señalar al guionista como el gran bluff del mainstream actual. Nos lo venden como un talento seguro, un renovador del género superheróico o del noir, un genio de estilo reconocible, y mil elogios más que curiosamente parecen haber calado entre los lectores. Sin embargo, yo sólo advierto un escritor amanerado, recalcitrante en el empleo de unos pocos recursos.
En este sentido roza lo parodiable su fórmula para crear diálogos, una sucesión de sentencias entrecortadas en conversaciones plasmadas en secuencias plúmbeas, envaradas y aburridas que pretenden ser ejercicios de estilo.
Este recurso (desesperante por repetitivo e innecesario) nos lleva a otro problema que lastra la lectura de Daredevil: la falta de ritmo. Se suceden los números del superhéroe invidente y compruebas que, entre tanto diálogo de naturalismo impostado, tanta imagen congelada, apenas se nos cuenta nada, o lo contado no precisa de tanto ritmo quieto y escenas anodinas que no contribuyen ni a generar un clima, ni a potenciar la acción, ni a profundizar en los personajes (que Bendis desdibuja: uno no acaba de ver qué siente realmente el abogado/superhéroe, sólo aprecia un títere contra las cuerdas de sus enemigos número tras número).
Maleev por su parte es un dibujante que si bien es vistoso, y muy bueno, no cuaja, no resulta natural, pues tanto el evidente uso de referentes fotográficos como la paginación, efectista y bastantes veces constreñida al capricho esteticista, perjudican la lectura (sus páginas son esforzadamente espectaculares, antes que dinámicas y vibrantes, si bien desconozco si la culpa es de un Bendis que controla su producto y decide la página, o del propio dibujante, perdido en fuegos de artificio). Digamos que, antes que meterte en lo narrado, te distraen: sus pginas son tan "brillantes" que parecen insistir en el mero deleite visual, en detrimento de lo importnte, la narrativa, el tempo de la secuencia.
En lo que respecta a cuestiones argumentales, éstas parecen a tenor de sus seguidores un logro que sitúa a la colección al nivel de la época de Miller, cuando no por encima . Otra vez disiento.
Es cierto que Bendis construye historias de tono adulto, dibuja actitudes realistas y casi plausibles (salvo por la presencia de lo superheróico, lo que nos narra es un oscuro relato de serie negra ) como si ello constituyese por sí mismo un mérito, pero en sus tramas confluyen demasiados préstamos ajenos, desde El Padrino a la época de Miller en la serie, pasando por citas de toda índole (la más celegrada, a El Greco).
Pero tanto préstamo encubre una enorma falta de originalidad. Ese pastiche de referentes externos, esa falta de un universo personal, provoca la sensación, otra vez, de leer un enorme globo, brillante por fuera pero vacío de contenido y peso por dentro. Las tramas se suceden sin llevar a ninguna parte, Matt Murdock (el alter ego del justiciero) sufre más que nunca todo el rato pero ello no cristaliza más que en nuevos golpes de efecto (como autoproclamarse nuevo señor de los bajos fondos). Y lo más escandaloso: todo es un eco de personajes y situaciones precedentes. Todo proviene, sí, de ese cosmos que Frank Miller creó hace veinte años, y Bedis no se atreve a hacer tábula rasa, crear nuevos personajes (y los que crea son un atrezzo sin peso) y se dedica a recuperar viejos villanos, todos de creación ajena (Elektra, María Tifoidea, La Mano, El Buho...).Eso sí, pretendiendo dar la versión definitiva (y me pregunto si se puede mejorar al Kingpin de Born Again o la mítica saga de Elektra)
Bueno, reconozcamos que si nunca has leído tebeos de Daredevil, y si prefieres el hiperrealismo a la desbocada fantasía colorista que se supone es un tebeo de superhéroes, puede gustarte la labor de Bendis (si no te molestan su debilidad técnica, todo lo ya apuntado de su labor como guionista más allá de cuestiones de argumento). También hay que reconocer que Maleev es disfrutable, si rebajamos la exigencia. Atmosférico, naturalista (fotográfico, incluso), virtuoso... son bondades que podemos contrarrestar a sus defectos, que no obstante pienso que los tiene en donde importa: como narrador.


Ahora, tras el palo dado, el lector puede preguntarse por qué me he comido estos cincuenta tebeos (que por supuesto me han dejado, lectura de gorra, amigos). Bien, pues la curiosidad y el "picorcillo" se deben a que, desde el número 12 de la serie ha cambiado su equipo creativo. Daredevil es ahora un producto Brubaker/Lark... y la cosa cambia mucho. Al menos en dos números, y siguiendo una trama inconclusa de Bendis, el viraje en estilo, ritmo, dibujo... todo... es otro cómic, y se lo contaremos por aquí, en alguna ocasión (demos tiempo, esperemos a almacenar algunos números)

07 abril 2007

alineaciones planetarias 3: UNA SEMANA EN EL MOTOR DE UN AUTOBUS (1998)

Una Semana en el Motor de un Autobús es un disco que por primera vez marca las verdaderas posibilidades de Los Planetas, una obra que, más que aparentar una búsqueda en la cual se transparentan sus muchas cualidades, se muestra como un logro completo. En un momento en que el grupo parece tener claro que el éxito masivo es una quimera, y que trabajar en el seno de una compañía grande tiene sus inconvenientes, Los Planetas se vuelcan hacia adentro, ensimismados, y bucean en sus angustias personales y en su universo sonoro para hacer una primera diana completa.


Una Semana en el Motor de un Autobús es un álbum conceptual, en tanto que en su desarrollo advertimos un sentido orgánico y en las letras de sus temas un hilo conductor. Pero nada es fácil en este LP: ni hay un mensaje evidente ni se amarran en cuanto al sonido a sus espirales de ruido o a su pegada melódica. Los textos son, en muchos casos, oblícuos e interpretativos. Los temas resultan deliberadamente desdibujados, lo que descoloca en un grupo que ya atesora varias canciones fabulosas. Se esperaba otra muestra de melodías radiantes, pero nunca un paquete de temas como éstos, que evitan el anclaje melódico como vía fácil. Tambien el sonido escapa de lugares comunes y logra la alquimia que siempre han buscado: temas como Montañas de Basura o Desaparecer contienen un mundo de texturas fruto del mimo por el detalle y la producción, que elevan su cancionero por las nubes. Pero como ya apuntamos, lo hace por una vía inaudita e inesperada, ya que no podemos hablar de magmas, espirales, ni calificativos escapistas, sino de concreción y mesura.


Por otro lado, pese a ser un disco de "no-canciones", islas de perfección melódica como Ciencia Ficción o Toxicosmos engalanan el conjuto, dando oxígeno al vaje que propone sus surcos, viaje que da comienzo y finaliza con dos de los momentos más impactantes del pop rock de los noventa: la perfecta Segundo Premio, cima de sonido, melodía y letra desesperada, y La Copa de Europa que remata el viaje con una sinfonía de ruido orquestado situando a Los Planetas a la altura de alquimistas sónicos como Spiritualized. O más alto.
Primera obra maestra.







Un tema para escuchar hasta el infinito: Segundo Premio, la encrucijada donde todos los vectores del sonido planetadrio convergen en la mezcla perfecta, aquí en directo, con mala imagen y mal sonido, pero bueno, sirva de ejemplo (por cierto, las tablas son el punto más polémico de la banda, ya hablaremos del tema)



05 abril 2007

alineaciones planetarias 2: POP (1996)

Los Planetas en el punto de mira. Con tan sólo un maxi, un largo y el single Nuevas Sensaciones, ya son la banda de indie rock más famosa del patio nacional, y la única que edita en una discigoráfica multinacional. A su indudable acierto melódico se suma un letrista, J, capaz de conectar con una generación, y así ocurre, son generacionales.
El segundo largo era su momento, y había que apostar. El primer single ya volvía a poner los puntos sobre las íes: una cosa son las intenciones comerciales, el deseo por parte del grupo y la discográfica de trascender el coto especializado, y otra la actitud de la banda. Himno Generacional # 83 es un título cargado de ironía, una forma de reírse de todo y de todos. Y un temazo de pop.


Pese a abrir con db, un verdadero delirio sonoro (deudor en exceso del Chasing a bee de Mercury Rev), Pop es un largo que aparca los viajes psicodélicos/ruidiosos y mima las aptitudes melódicas, un disco que suma y suma grandes canciones de melodía vivaz y arreglos inteligentes. La distorsión ya no está en primer plano, pasa a constituir un recurso más (La Máquina de Escribir) que comparte protagonismo con ritmos sincopados (Una Nueva Prensa Musical), guitarras grabadas al revés (Ciudad Azul), o adornos de electrónica discreta (Ondas del Espacio Exterior).


Tenía en la memoria por relativo bajón Pop, pero una nueva escucha revela que este segundo paso fue cualquier cosa, menos uno en falso.


¿Una canción? Difícil elegir en un disco de canciones como Pop, optemos por colgar lo más evidente, su single "generacional", dirigido por Jess Franco, por cierto:





04 abril 2007

La guerra de las galaxias (lamentos muy personales)

"Luke... YO... soy tu PADRE".






Y el malvado le cortó una mano.

Claro, se nota que papá no crió a su pequeño Skywalker, que lo dejó tirado en un planeta de mierda con sus tíos y se las piró a por tabaco y el Lado Oscuro, porque de lo contrario no le habría amputado la mano: le cortaría los huevos, en venganza por noches como la que Estodigo ha sufrido hoy.
Les aseguro que, ya metidos en contiendas, prefiero enfrentarme a Darth Vader, la Estrella de la Muerte, El Imperio al completo y una excursión de Ewoks con tendencia al travestismo y comportamientos de lokaza, a defenderme de los constantes ataques de mi vástago, su fuente de poder ilimitada, su incansable aliento y determinación, y su poderoso Aniquilador Sónico de partículas cósmicas.
Bien, ya saben que no está en mi ánimo que Estodigo sea una bitácora donde se traten temas personales, privados, pero...
Madre mía qué nochecita hemos pasado...


03 abril 2007

MONSTER HOUSE,de Gil Kenan

Le pillan a uno, a veces, que le apetece una de animación, ver dibujos. El otro día fue uno de ésos, y opté por Monster House.
Spielberg es ese tipo listo que ha llevado al cine entendido como empresa un paso más allá. Es raro que, en este sentido, se equivoque (otro cantar son los resultados artísticos de sus productos, donde hay de todo), y con Monster House, artefacto cuya producción ejecutiva comparte con Zemeckis, otro lince, ha explotado lo que está en la animación desde Blancanieves y los Siete Enanitos: el terror.

Se ha escrito que esta es la primera película del género de los gritos y sustos, para niños. Y viendo la cinta, hay que reconocer que la productora fuerza la apuesta, y mantiene durante todo el metraje ese sentido del horror que causó pesadillas a más de un infante en la famosa escena del bosque en Blancanieves. Así que uno no puede dejar de pensar que hay en el rey Midas de Hollywood algo de retorcido, y desde luego augura muchos llantos, pises y pesadillas a todos los críos que sus padres, despistados, sometan al visionado de Monster House como si de las aventuras del osito Winnye se tratara.

En definitiva ¿La recomiendo o no?, hombre... es un entretenimiento eficaz y también facilmente olvidable, con una buena mitad, atmosférica, inquietante, y un final de traca como mandan los cánones (desgraciadamente, pues uno ya prefiere esa otra animación que busca nuevas vías, como la francesa Bienvenidos a Bellville). También hay que reconocer que técnicamente es irreprochable, pero siempre un paso por detrás de Pixel/Disney.






02 abril 2007

alineaciones planetarias: SÚPER 8 (1994)


Este mes de Abril sale a la venta el nuevo largo de Los Planetas. Los granadinos son debilidad en esta casa, y vamos a celebrarlo: hagamos en Estodigo la boca agua repasando previamente su discografía (exceptuando maxis y recopilatorios varios) antes de adquirir La Leyenda del Espacio, de venta el 10 (y desde Marzo legalmente descargable) y dar buena cuenta de su último paso (¿será en falso, o un acierto? como uno va a esperar a su publicación en formato CD, a partir del 10 saldremos de dudas... y se lo contaremos, claro)



Súper 8 es una muestra de soberbia bien entendida, una declaración de intenciones en el panorama indie nacional: mientras la mayoría de bandas se contentaban con mimetizar sonidos despreocupándose por el acabado, Los Planetas inauguraban su discografía (tras un Medusa-ep prometedor que contiene su primer clásico: Mi Hermana Pequeña) con un LP de sonido perfecto, de guitarras distorsionadas y volumen al límite, que se beneficia de la producción profesional de Fino Oyonarte (bajista de Los Enemigos) y el apoyo económico de una multinacional. Es lo más destacable de una colección de canciones que da sopas con honda a la mayoría de temas que les eran coetáneos. Un sonido idóneo, de ruido voraz y psicodelia malsana, para envolver algunas joyas pop como De viaje, que abre el disco con el furor y la melodía perfectas. La producción viene también a arropar incursiones en bucles psicodélicos que aquí son su punto débil: demasiadas deudas a Spacemen 3, demasiado obvio su agujero negro de acoples concéntricos (no obstante, los 9'12 minutos de La Caja Del Diablo cierran con intensidad volcánica y preludia una senda que no abandonarán, que matizarán, perfeccionarán y harán suya).


¿Mi canción preferida? Qué Puedo Hacer, una píldora de pop moderadamente distorsionado con una letra tan sencilla como exacta. Fue un himno generacional, un espejo de las angustias existenciales tan en boga en la generación grunge traspapelada a una España de bares de cañas y desamores de tardes luminosas. Un retrato del ansia juvenil más certero que todos los lamentos de la Generación X que aún coleaba. Y no se pierdan la mala leche del clip.