31 mayo 2007

EL TRUCO FINAL (EL PRESTIGIO), de Christopher Nolan

La voz en off de Michael Caine nos sugiere la mirada atenta sobre un breve plano de sombreros de copa abandonados en el suelo, un plano fugaz que abre El Prestigio y que contiene la clave de lo que vendrá. El director Christopher Nolan (Memento) sigue entendiendo el arte cinematográfico como una ilusión, un fabuloso artefacto mágico. Meliés en el corazón y en la cabeza. Y se diría que sus personajes (piénsese en el torturado Bruce Waine de su anterior y floja Batman Begins) son almas sufrientes, incomprendidas, con una visión no compartida, observada tras la cámara como correcta y al tiempo contra el mundo en que viven. Se diría que el director se ve a sí mismo (y nos lo dice a través de sus máscara fílmicas) como un autor a contra corriente en el Hollywood actual. Algo (o mucho) de esto hay.
El Prestigio vuelve a afinar en los planteamientos de un director que gusta de marear la perdiz, desestructurar las líneas argumentales, puestas siempre al servicio de la fascinación, de los ambientes y la sugestión que provoca en el espectador. Como los viejos trucos mágicos en una época, fines del XIX, en que pronto el cinematógrafo se convertiría en el mayor truco posible.
Por todo ello la película se tiene que ver como algo mucho más profundo que un simple birlibirloque para salas de cine, y resulta una poética y descarnada confesión artística de Nolan. A cambio, se resiente una historia que deriva a merced de los saltos en el tiempo y los ocultamientos, y que depende en exceso, argumentalmente, del final-sorpresa, lo que se puede ver como claudicación a la industria, que pide historias con un final, con una explicación, real o fantastique, pero que dé lógica interna al relato. Otros autores se desprenden de esa “necesidad” y abandonan su tesis a libertades formales más arriesgadas, pero Nolan se contenta con colar a Hollywood sus ideas, a contracorriente con una industria más preocupada del merchandising y el puesto de palomitas de las cadenas de multicines, que de la esencia artística del cine.
Bueno, no es mala cosa, que nos den espectáculo y reflexión, y algunas imágenes francamente fascinantes, como la que ilustra este texto.

28 mayo 2007

WATCHMEN, de Alan Moore y Dave Gibbons

La tienda Mazinger Vigo inaugura página web. Servidor se encarga de reseñarles cada semana alguna novedad. Y como eso da para alimentar Estodigo, cada reseña desfilará por el blog, con lo que mato dos pájaros de un veloz tiro.
Aquí tienen la primera reseña (voluntariamente breve y enfocada a un público no especializado, más una invitación que un análisis sesudo):

Dentro de la historia de los cómics hay varios capítulos ineludibles, obras que han marcado un antes y un después, que han influenciado a innumerables otras. Watchmen es, posiblemente, uno de los cinco tebeos de superhéroes más importantes de la historia. Partiendo de una excusa, la investigación del enmascarado Rorschach en pos de un asesino de superhéroes, el británico Alan Moore levanta un mundo entero, una panorámica que retrata una nueva realidad donde existen los superhéroes, pero no como idealizados cuentos morales infantiles, sino como una posibilidad verista: ¿cómo sería el mundo si realmente hubiera gente disfrazada y seres dotados de poderes imposibles? Su respuesta es racional, y nos brinda un microcosmos perfecto.
Watchmen es una lectura densa, que admite (exige) varias relecturas para apreciar sus muchísimos detalles, un trabajo ajeno al azar donde cada frase, cada detalle en la viñeta, tiene una razón de ser, enriquece la historia. También es la obra de un Moore en su apogeo, experimentando con los recursos del cómic, jugando con niveles de lectura, efectos de cámara (como el ya mítico zoom que inicia la obra), simetrías, citas, tebeos dentro de tebeos… un arsenal de efectos narrativos que asombra y apabulla.
Y, sobre todo (e injustamente infravalorado en ocasiones) un trabajo mayúsculo de un Dave Gibbons sin cuyo dibujo, detallista y abigarrado pero jamás recargado, Watchmen sunca sería el mismo. Porque con esa extrañeza que desprenden sus lápices, con ese envaramiento de sus figuras humanas o esas perspectivas cartesianas que se prodigan en sus viñetas, consigue que entremos en esa otra realidad de un modo natural, apoyado en unos excelentes colores, irreales, de calidez traicionera, obra de John Higgins.
La reciente edición en formato de lujo (“Absolute”, lo llaman) por parte de Planeta es una excelente oportunidad de hacerse con una obra mítica y, hasta hoy, totalmente descatalogada en castellano.

27 mayo 2007

EDUARDO MANOSTIJERAS, de Tim Burton (1991)

Hoy ver una peli en la tele, la de verdad, la de gratis, la que disfrutaos/sufrimos la mayor parte de los españolitos, es una experiencia de pesadilla. Dado lo accesible que hoy es el cine (hay formatos y formas para elegir), el saber que esa película que te apetece va a sufrir la continua vejación de cortes publicitarios sin fin, disuade a cualquiera de resistir frente a la caja tonta. Mañana me la pillo en el videoclub, me la bajo, la... lo que sea, antes de soportar la tortura de los anuncios.
Pero si por casualidad descubres, aquí te pillo, aquí te mato, que emiten Eduardo Manostijeras, puede que la hipnosis funcione y te adhiera a sus imágenes poéticas, vitriólicas, tiernas y crueles. Es privilegio de muy pocas ficciones, esa capacidad de sobreponerse a los tele-escollos, y la cinta de Burton, una obra maestra del cine moderno, lo consiguió ayer.
Y lo hizo con esas armas que todas las cintas del director poseen en mayor o menor medida, pero que en ninguna como en la historia de este monstruo desvalido se encuentran tan perfectamente equilibradas: lo bizarro y lo cotidiano, lo gótico y lo onírico, el aliento de fábula infantil, el cuento cruel con mensaje, la estética entre el pop y el expersionismo, las interpretaciones perfectas de un casting acertadísimo, la música mágica, la dirección soberbia (planos para el recuerdo, a patadas, detalles de dirección, de fueras de campo, de plano/contraplano, de panorámicas, de ralentís, de...). Eduardo Manostijeras es uno de esos pequeños milagros del arte cinematográfico, una maravilla que te emociona cada vez que la vuelves a contemplar, que te turba, y que, el más grande de los milagros, te clava al sofá delante de una cadena que no tiene el mínimo rubor en trocear esa obra de arte para recomendarte pomadas contra las almorranas y coches con mp3 de Shakira incorporados. Basta un segundo de Manostijeras para volver a su mundo y olvidar el suplicio de jabones y refrescos de cola previos. Un segundo para volver a flotar por la noche bajo una lluvia de hielo y nieve.




24 mayo 2007

estodigo en campaña

Por cosas como ésta



VOTA CONTRA EL PP

cuida tu línea, chaval

Increíble, lo que acabo de leer. Y no es noticia nueva, que se fecha en 2005. Y yo con estos pelos...

A Triki, el monstruo más anarco disparatado del mundo, me lo han puesto a dieta. Ya no deglutirá galletas compulsivamnete aunque tenga que tragarse, de paso, la caja de caudales que las custodia. No, porque en usalandia hay muchos gorditos, y los de Barrio Sésamo debieron pensar que su monstruo tenía algo que decir, y algo que cambiar.

Ya me imagino a Triki, el Monstruo de los Alimentos Sanos, Bajos en Grasas y sin colesterol, gritando por el Barrio... "¡¡¡¡¡¡¡Cunicurbáceas a la planchaaaa!!!!!!"

Joer, qué triste, ¿no?

23 mayo 2007

MATCH POINT, de Woody Allen (2005)

Seguimos recuperando al último Woody Allen, y Match Point venía precedida por el ruido crítico. Mayoritariamente alabada, también ha sido acusada de reiterativa en la filmografía de Allen. Bueno, personalmente creo que he visto uno de sus mejores trabajos, al menos de los últimos tiempos.
La historia parte de un tópico triángulo alleniano (si se me permite el “palabro”), del que cambian sus signos más superficiales: de la Gran Manzana nos trasladamos al Londres high society, el humor prácticamente desaparece (hacía mucho que no teníamos a un Woody Allen sin sonrisa) y la mirada del director se posa en unos jóvenes donde las aspiraciones ansiadas o el estatus heredado atenazan cualquier atisbo de verdadera felicidad: Chis Wilton se debate entre su ansia de prosperar y su deseo carnal, Nola Rice, su bella amante, ansía el éxito como actriz, y Chloe Newett, la adinerada esposa de Chis, no puede tener hijos con su marido.
Lo que en principio se diría otro típico argumento del director de Manhattan, se revela como la violentación de su discurso, pues si el trasunto revela ecos indudables de su obra pasada, las aspiraciones, los caracteres, la raíz de las dudas, el entorno, todo lo que mueve y condiciona el fatal triángulo, es observado desde nuevas perspectivas. Este hecho se reafirma con una pirueta que resulta igualmente extraña en los personajes de Allen, cuando el ex profesor de tenis decide solucionar su situación, cada vez más asfixiante, por la vía más dramática. Esta pirueta permite a Allen jugar con el espectador sugiriendo estilos fílmicos que va rompiendo metódicamente. Del drama moderno marca de la casa se pasa a un tenso crimen, de dirección seca y distante. El crimen deriva en investigación policial, en acorralamiento del criminal en un nuevo requiebro estilístico, pero esta nueva pirueta apenas se esfuerza en complacernos como espectadores: Allen rehuye los lugares comunes, no le interesa acomodar a su espectador en zonas seguras y reconocibles, y pronto la investigación del crimen queda truncada, para colocarnos ante un final feliz que no lo es en absoluto.

En medio, alguna pirueta humorística (ese guiño que supone la resolución del crimen en sueños, por parte del inspector de policía), el estilo fílmico perfecto, alguna escena que, no lo duden, quedará en los anales de los mejores momentos de Woody Allen (como el húmedo primer encuentro de los amantes), una dirección de actores sublime (¿como siempre? Mejor aún), y una Scarlett Johannson marmórea que perfila en su gesto un icono de cierta modernidad (que, se siente, encandila al director).
En definitiva, estamos ante un Allen pletótico y donde las reiteraciones temáticas se perciben como variaciones tonales en un largo conjunto sinfónico, el que nos brinda su ya larga filmografía. Match Point es otro punto de referencia ineludible en su carrera , a la altura de Manhattan, La Rosa Púrpura del Cairo o Balas Sobre Broadway.

22 mayo 2007

The Sandman 12 (Mayo 07)

The Sandman 12 ya está analizado, opinado y colgado en Sobre Sandman, enlazado como siempre en el rostro de Morfeo

21 mayo 2007

LA VOLUPTUOSIDAD, de Blutch



Detengámonos en la observación de esta imagen: un simio tras un velo nos observa. Hay en su gesto y rostro algo amenazante, una curiosidad, y en la propia imagen percibimos un extrañamineto. El mono nos mira tras un cortinaje, vemos el otro lado del velo, la realidad extraña que simboliza el animal y se extiende por toda La Voluptuosidad. El dibujo es tan exacto como brumoso e impreciso. No es real, pero es palpable, y en absoluto inocuo.
Ahora, extenderemos este comentario a todo el libro y daremos con la exacta medida de esta obra fascinante, sueño desapegado de la lógica mundana, denso en contenidos de imposible arpehensión.
Sin embargo, no voy a hablarles del (difuso) argumento, pues lo mejor, en mi opinión, es caer en el agujero de sus fascinantes viñetas sin saber de él lo más mínimo. Sí insisto en que estamos ante un cómic poderoso, que impregna al lector y lo llama a la relectura, que nos colma de imágenes turbadoras por poéticamente descarnadas, que asciende por los meandros del deseo y la sensualidad,con hondura y profundidad. Una lectura plenamente adulta. Más aún, intelectual, exigente, de interpretación libre y contenido no narrativo.

Por otro lado, Blutch se aleja de patrones narrativos que no pertenezcan a la propia historieta. Apenas usa textos de apoyo, ni emplea los planos a la manera cinematográfica. Trabaja la página como un algo orgánico de marcado caracter secuencial. Sus lápices y desvahídos colores no son exhibicionistas, sino marcadamente narrativos (pero bellísimos, ojo). La Voluptuosidad es tebeo puro, sin contaminar, dando pasos adelante en el lenguaje del medio y sus posibilidades intrínsecas, rechazando la mezcla con otras disciplinas. Es noveno arte por los cuatro costados.


Un placer, el de descubrir un autor que va por libre, sin afectarse de modas o convenciones, mucho menos de clichés comerciales. Una recomendación sin la más mínima reserva.

La Voluptuosidad está editado con mimo exquisito por Ponent Mon, y declino mostrar imágenes o portadas. Si desconocen este tebeo, la sorpresa les espera en su librería especializada. Es, por ahora, el cómic del 2007, sin duda.

18 mayo 2007

cincuenta y tantos

Uno duda que ésto pueda ser decente, pero no juzquemos aún (sí digamos que en principio no me espero algo bueno, y que, también, el aparato publicitario me provocó curiosidad). La cosa es que los héroes DC (Superman, Batman etc.) andan estos días metidos en un follón cósmico de nombre Crisis Infiniras. Bueno, en el asunto se ve que desaparecen los héroes más famosos de la casa y 52 nos describe, en una colección de periodicidad semanal que durará un año, los avatares de los superhéroes de segunda fila por el mundo durante un año, el que pasan en el limbo los "Grandes".

La editorial Planeta se pone de gala y acompaña la empresa con página web de actualización semanal, Daily Planet. Curioso, cuanto menos, resulta.

Y al final, uno, ay, se teme humo, pero bueno, habrá que leerlo para decirlo (o pasar del tema y a otra cosa)

17 mayo 2007

hang the DJ (cuelga al disc jockey)

Uno creía que la clase política estaba compuesta por payasos, trileros, cuentacuentos y vendedores ambulantes de dudosos jarabes curatodo.

Pero no. Hace unos días me he enterado (gracias, Toni) de que el ínclito vicepresidente de la Xunta de Galicia y comandante de la nave nacionalista gallega (BNG) es un polifacético artista.


Hombre de mil caras, nos sorprende desde su propio blog con éstas palabras:

Gosto da música, e merco os meus cd´s de cando en vez, teño unha boa
colección. Pero supoño que as miñas preferencias distan un pouco das dos máis
mozos. Na miña etapa mocil fixen de discjockey na discoteca de Allariz. Tiven
que procurar o vocablo en google, antes dicíase "pinchadiscos". É antigo, xa o
séi, agora é a era dos "DJ" ou deejay, algún deles verdadeiramente famoso ou
famosa.

En galego, pero bien fácil de traducir, ¿no?

Bueno, pues en su honor, Estodigo le ofrece un videoclip de The Smiths, Panic... "quema la disco, cuelga al bendito DJ, porque la música que constantemente pincha no me dice nada sobre mi vida"


16 mayo 2007

saben lo que has hecho

Juguemos al test de rorschach: estas imágenes, ¿que os provocan?



¿asquito?

¿ nauseas?




¿repugnancia?




¿arcadas?




Bueno, si ese es el caso, tengo un antídoto:

el programa de La Sexta, ahora diario (de lunes a viernes, hacia las tres y media), es una suerte de venganza del buen gusto contra la telebasura del rosismo catódico, evidenciando con ironía y mucho humor a todos los programas que arrasan en audiencia a base de agitar cubos de mierda a costa del famoseo. Evidenciando que la mierda son ellos mismos, claro.
Patricia Conde pilota la nave, por la que circulan diversos co presentadores. Entre todos ellos destaca Angel Martín: vitriólico, irónico, afilado, en su sección destapa la mediocridad televisiva con un estilo ácido. Se nota la química del directo entre Patricia (en su papel de rubia tonta) y Ángel, el desparpajo ante el fallo, el dominio de la improvisación, los sketches deliberadamente papateros... Se ve que hay calidad. E inteligencia. Y mala leche.
Su último e impresionante gol fue colar una falsa página web como noticia a todas las cademas (léelo aquí), demostrando la falta de rigor de todos esos programas de mierda.
Los vídeos que siguen (cinco partes, un programa enterito para vosotros por gentileza de You Tube) lo explican mejor que yo a partir del minuto tres, en la primera parte, y continuando en el segundo vídeo. Es la entrada de Ángel Martín con el asunto de todosconjulian.com, EL Momentazo... aunque he decidido regalaros todo el programa completo, que total, me sale igual de caro. Lo mejor, insisto, la sección de Martín. Sin punto de comparación.
parte 1




parte 2



parte 3



parte 4

y parte 5



y parte 5

15 mayo 2007

DEERHUNTER, Cryptograms

Curioso trabajo. Cryptograms se divide en dos partes bien definidas, y eso produce el extrañamiento. Y lo provoca porque no es normal en un disco de estas características algo que no sea la uniformidad: Deerhunter se inscriben en ese amplio abanico de bandas que licúan guitarras en un magma de sonido, un fluído de ruido a soto voce, templado y ambiental, en la estela de los momentos más narcóticos de Spacemen 3 o como unos Galaxy 500 más electrificados, y siempre bajo la sombra del Loveless (cambiando sus muros infinitos por suaves tapices, por explicarlo con una imagen... vamos, que Deerhunter no atruenan como el venenoso caramelo de Shields y amigos).


Por supuesto que estas referencias aún quedan lejos a los de Atlanta, pero se nota que están en ello, buscando su propio camino (planeador). Por eso el Lp se grabó en dos sesiones distintas, y por eso hay, casi, hasta tres registros distintos. En su primera mitad, siete temas que darían para un Ep generoso de una media hora, contraponen paisajes ambientales entre el tecno abstracto, el dub y las guitarras flotantes, con temas de rock árido, distorsionado y de interpretación urgente, asfixiada. Curioso pero fallido.

La segunda mitad ofrece cinco temas donde ambos mundos se mixturan y enfatizan el elemento melódico, sin renunciar al paisajismo evocador pero en canciones más sólidas. Mejor así, advertimos a la banda más centrada, y más acertada.


En definitiva, un grupo a seguir, si eres de los que se embelesan con el space rock y el shoegazing. Supongamos, siempre positivos, que su tercer disco, cuando venga, sea un paso adelante.





Strange lights pertenece, por si les queda duda, a la segunda mitad. Adictivo piñón fijo (ese bajo aupado por la distorsión).


13 mayo 2007

más listo que el tebeo 8: lo dibujado en la viñeta.

El tema de hoy es de perogrullo para cualquier buen degustador de historieta, y sin embargo constituye el principal muro que separa al noveno arte del "mundo real". La viñeta, ese marco dentro del cual se despliega una porción de acción dibujada y escrita, contiene en su interior el elemento visible del cómic: el dibujo. Y muchas veces encuentra ya un primer rechazo: generalmente un no entendido desprecia los tebeos por el dibujo que le ofrece la mayor parte de las veces, con su estilo básico e "infantiloide" (las comillas, y cien más, son intencionadas, espero que al final del artículo entiendan a A. Figueras como uno de los grandes del medio, un genio)...



..por no hablar de las prestaciones literarias que asociamos al medio muchas veces, como en ese Tarzán de Ambrós (un cartel nos cuenta lo que vemos dibujado...¡bravo, aplausos!).





Bien, pues la verdad es que... es verdad. Es verdad que ni el primer ejemplo es Boticelli ni el rey de los monos se engalana con la prosa de Cervantes.


Y ni falta que les hace.


Porque el cómic es un arte capaz de diversas hibridaciones, que puede por sus particularidades libar de las cualidades del diseño, de la pintura, de la ilustración o de la literatura, pero que su mecanismo diferencial no pasa por estas artes, sino por la narración en secuencia. Y eso es algo único y que le pertenece a la historieta.

En este sentido no debe interesar el virtuosismo, sino la expresividad narrativa del grafismo (ya vimos cómo la letra es en cómic tan consustancial como el propio dibujo, en este sentido). Pienso que cualquier estilo gráfico cabe dentro de una viñeta, pero no nos engañemos: si un tebeo se pierde en virtuosismos sin sentido, si con el dibujo no "narra" y sólo se expone una destreza, el autor no habá entendido su arte. No es este el lugar ni está en mi ánimo polemizar aquí sobre un autor concreto, pero sirva de ejemplo de mi criterio al respecto la indudable pericia de Segrelles, traducida en un tebeo, El Mercenario, que creo de nula eficacia.







Por el contrario, los grandes genios del cómic adoptan su estilo (o estilos) con una finalidad clara, ser complemento de lo contado. El dibujo, así, narra tanto como el argumento que ilustra. Veamos ejemplos de la infinita diversidad gráfica que puede albergar una viñeta:
















expresionismo, minimalismo, feísmo,realismo, preciosismmo... incluso, fíjense en el ejemplo final del Donald de Carl Barks, varios estilos (realismo y el definido estilo cartoon de la casa Disney) pueden convivir en una imagen de cómic.

En resumen, dentro de la viñeta el dibujo debe entenderse como un instrumento que, con su forma, en la consciente elección de un determinado estilo y acabado formal, esté contándonos (contándonos un ambiente opresivo, moviéndonos a la predisposición a la carcajada, asfixiándonos en ambientaciones irreales de colores imposibles o abofeteándonos con un acabado predeterminadamente sucio, agresivo). Más que un pretexto para ser virtuoso, el dibujante de cómics sabe que cualquier elección de estilo es válida en el fino arte de narrar con imágenes, y que su pincel no sólo plasma, pues, y sobre todo, expresa.
(Acreditemos imágenes: A. Breccia, Herriman, Muñoz, Blain, Taniguchi, Mattotti, Schultz, Foster, Crumb y Barks).


Y ahora, ¿les gusta más el perfecto dibujo de Alfons Figueras que abría este post?

10 mayo 2007

PANDA BEAR- Person Pitch

Si buscan en la red encontrarán, en referencia a Person Pitch, más o menos las mismas palabras (elogiosas) en todas las entradas. Es normal, pues Noah Lennox, alias El Oso Panda, ha creado un trabajo fácil de describir. Y difícil de escuchar, porque estamos ante un largo que se alinea con esas obras experimentales, libres de preconcepciones, desafiantes con el oyente, y al tiempo ancladas en una tradición que asumen como herencia propia. Panda Bear bebe del cáliz psicodélico de Brian Wilson y los Pink Floyd de Syd Barret y de las postales panorámicas de Phil Spector, pero también de la hormona trastornada (gran definición leída en Rockdelux) que fue el Boces de Mercury Rev, y la sampladelia distópica de Disco Inferno. Y por supuesto hay cosas de Animal Collective, grupo madre donde Panda Bear comparte talento con otros locos libres como él (aquí pueden leer lo que dejé escrito sobre el Colectivo Animal, combo totalmente recomendado)





Dejémonos, en fin, de referentes y hablemos de sonido: Person Pitch es un viaje lírico pero alucinado, psicodelia del siglo XXI con el sampler y el corta y pega como Altar y Biblia respectivamente, donde melodías soleadas y perfectas se enturbian bajo capas y capas de sonidos inauditos, giros sorpresivos, un laberinto sónico de baldosas amarillas en el que no cabe el aburrimiento, donde todo desafía los sentidos y la capacidad de sorpresa, violentada casi cada compás.
¿Lo ven? He caído e los lugares comunes de todo el mundo. No hay otra salida, esto es lo que es, así que no me esforzaré en ser original, sino pesadamente convincente: si alguien cree que la música es un cómodo asfalto ya trillado, si alguien duda que puedan haber sendas nuevas (con claros referentes pretéritos, como debe ser) y caminos por descubrir, que pinche en el vídeo y compruebe cómo los Beach Boys resucitan en Saturno.






08 mayo 2007

OCEAN de warren Ellis y Chris Sprouse

Ocean es una de ciencia ficción bien construida por un escritor que, se nota, domina el género en su registro, digamos, duro, el que especula posibilidades más o menos cercanas y racionalistas.
La verdad, con esta (larga) frase queda dicho lo más importante, y posiblemente ya puedes decidir si este tebeo és para ti o no. No hay más trampa ni otro cartón, Ellis nos presenta una historia de un futuro reconocible, sustentado en un misterio a partir de un sorprendente descubrimiento en los mares helados de Europa, el satélite de Júpiter. Diseña unos actores que encarnan unos prototipos, les ajusta diálogos vistosos, y siembra ocasionales chistes de tono gamberrete (marca de la casa). Nos ofrece, en fin, un entretenimiento que se desarrolla pausadamente, con buenas ideas, muchos homenajes escasamente velados (a Lem, a 2001…) y un crescendo argumental bien sostenido (descubrimiento del misterio, aparición del enemigo, desenmascaramiento progresivo del misterio, que se ve como amenaza definitiva y latente, final apoteósico -y algo atropellado, la verdad-).
Dibuja Chris Sprouse, elegante y espectacular, lo que da más puntos al asunto
En fin, que valga este cómic como muy digno entretenimiento, con el que nos damos el gusto de leer a uno de los autores que más respeto tiene por el género futurista.

05 mayo 2007

ay que por vos muero (de jambre)

¡¡¡¡que se nos pone de huelga de hambre, Julian The Man...!!!!

Y lo hace por amoooor amoooor amoooor por su coplera favorita, la niña de sus ojos. Qué injusta la justicia, pobrecita mía...

Pantagruélico festín de tomate y hormigas, salsa rosa, corazón y vísceras, por encima de la frugalidad judicial y legal. Que aquí lo primero es poner a caldo a la viudísima y al tirantes, da igual el motivo (hoy que si son unos ladrones, ayer que si no era amoooor verdadero, mañana...)

Dirige la orquesta un presunto mafioso metido a cargo público para llevarse hasta la calderilla. Corea una teleprensa cada vez más estúpida que, por engordar su share con espectadores gilipoyas se bajan los pantalones ante la canción más absurda.

Así, amigos, así es la cárcel en los tiempos de telebasura.

04 mayo 2007

alineaciones planetarias-bonus track: Los Planetas en directo

muro de guitarras entre luces y sombras

Un viejo cine de Santiago, de los de toda la vida, reconvertido en moderna sala de conciertos, fue el albergue para que Los Planetas desplegaran con inmejorables condiciones (acústica modélica, fondo de gran pantalla para sus proyecciones) su combustión sónica en directo, el pasado viernes.
El combo granadino se ha labrado una reputación en directo. Catastrófica, cuanto menos. Capaces de desplegar un reguero de clásicos imbatibles con resultados notables, han caído igualmente en descontrolados precipicios de sonido embarrado, voces afónicas y caos. Quiero decir, que yo mismo he asistido a directos de J y los suyos que fueron para perseguirlos y reclamarles el dinero de mi entrada. También a performances vibrantes. Incluso a conciertos muy profesionales, fríos pero bien conducidos. De todo.
Bien, pues visto lo visto el otro día, tengo que decir que, hoy, Los Planetas son de lo mejor que te puedes encontrar en directo en este país. De lo mejor.
Cuando sale el grupo, J saluda "somos Los Planetas y venimos a presentar La Leyenda del Espacio". El concierto se estructura a partir de esta proclama en dos partes bien diferenciadas: durante la primera se ciñen a su último disco, construyendo un inquebrantable muro de sonido, un frente de tres guitarras eléctricas plenas de distorsión y bucles obsesivos, de volumen poderoso pero controlado.
En la segunda parte se repasa toda su discografía pretérita. Es un acierto: La Leyenda es un bloque uniforme, sus estructuras flamencas lo convierten en un artefacto unitario. Es además un arrebato de guitarras al rojo vivo, que no pierde sutileza pero se defiende desde la distorsión y el volumen. Pero en el repaso a toda su carrera Banin, segundo guitarra, atiende los teclados, levanta castillos de sonidos psicodélicos y detallistas. Otro punto interesante es comprobar como, sin entrar en la deconstrucción, las antiguas canciones no pocas veces son ligeramente retocadas, mejoradas, mejorando los pasajes vocales, añadiendo adornos de teclados, potenciando crescendos (menudo batería, Erik)... en definitiva, un concepto diferente al mimetismo (necesario) de la primera parte.
Todo, con un J que no va a ser el Van Morrison latino pero que pone de su parte para que el barco no se hunda. Además, su actitud es puro rock action, que dirían Mogwai. Hierático, minimalista en sus gestos comunicativos, altivo (todo pose: J se retira en algunos pasajes instrumentales, y desde detrás del escenario jalea al público, pide palmas sonriendo... eso sí, el cantante que vuelve al micro es, de nuevo, un tótem distante y frío), capitaneando sin ombliguismos.
Termina el concierto (y comparto un momento genial: en Un Buen Día, J canta "He estado con Erik hasta las seis, y nos hemos metido..." y se aparta del micro, ríe malicioso y deja que la sala corée el final de la estrofa -"...cuatro millones de rayas"- ).
J se despide "Nos vamos... nos vamos De Viaje", y terminan con el tema que abría su primer largo. Los bises comienzan con otro guiño, un adios cordial en la letra de Deseando Una Cosa ("Para lo que tú quieras ya sabes que puedes contar conmigo..."), y regalan dos bises escuetos antes de irse, parcos como siempre, con cara de satisfacción.
Como la mía.

Me lo pensé. No se puede calibrar un directo (menos el de una banda de Noise, con un muro de ruido y volumen como el de Los Planetas) por una imagen televisada y su sonido de mierda (un directo no puede entenderse desde una pantalla, nunca), pero sirva de ejemplo de su dominio de las tablas esta performance en canal sur (minuto a minuto domando más y mejor el tono obsesivo de Si estaba Loco Por tí, rematado con la saltarina Alegrías del Incendio.
Además, la presentación del ínclito Miguel Ríos vale la pena.




03 mayo 2007

del tebeo al manga

Estas imágenes despiertan algo con su añejo encanto, sea uno degustador de tebeos o no.











Puede que el lector ya lo sepa todo de sus autores y significado, importancia y cualidades. Puede que alguna se le escape, o bien que desconozca todo de ellas, pese a reconocer su magnetismo.

Bien, para todos ellos, sea por revisar o sea por descubrir, sale al mercado una nueva colección de caracter enciclopédico: doce volúmenes para retratar un panorama de la historia de la historieta. El primero, ya en la calle, trata los primeros pasos del noveno arte, y todas las imágenes anteriores, sus autores, son objeto de merecida atención en el volumen.


El trabajo es erudito pero no exhaustivo, y el tono busca crear afición de quien nada sabía del medio, con un marcado tono ameno, coloquial incluso, que puede chocar en un principio pero, finamente, resulta idóneo para sus pretensiones.



La obra es clara, sencilla pero atractiva (salvo la portada, no especialmente agraciada) y de periodicidad incierta, costando cada tomo (tapa dura, más de doscientas páginas) en torno a 20 ajustados euros.

Anímense, que el saber no ocupa lugar (además cada volumen es bastante cerrado... si no gusta la experiencia se deja de comprar y fiesta... aunque sería una pena)

Eso sí, aunque abunda en ejemplos gráficos, no se incluyen tebeos completos ni selecciones significativas (hubo otras tentativas que se acompañaban de cuatro o diez páginas de alguno de los tebeos que el texto trataba, algo meritorio dado lo, intuyo, difícil de conseguir derechos de reproducción... meritorio y caro)