28 julio 2007

MICAH P. HINSON Presents a dream of her

Lo dije y lo repetí: Micah está en racha, en su momento, en ese tiempo especial en que un artista se sabe en la cumbre, o lo sentimos así. Cada paso que da, cada nueva grabación, se revela un acontecimiento. Desde su propio mundo personal reescribiendo la americana, pero una vez más buscando los caminos que cada nueva composición requiere, y acertando en ello. Se diría capaz, hoy por hoy, de cualquier cosa, y siempre sobresaliente.

Nos acaba de regalar un single, apenas tres canciones, pero ellas sólas ya valen por la mayoría de discos que he escuchado en 2007.



Con sus aires clásicos, su tratar de tú a tú a Pachelbel, su personalísima e increíble garganta, gana la partida otra vez, y me deja KO en un asalto fulminante.
Así, insisto: no hay, hoy, nadie más grande que Hinson. Tres cancienoes, cinco estrellas.

Un consejo: son tres miniaturas, hagan por escucharlas.

27 julio 2007

PEQUEÑA MISS SUNSHINE, de Jonathan Dayton y Valerie Faris


Una familia modelo, perfecto trasunto del ideal conservador americano, atraviesa Estados Unidos para hacer realidad el sueño de su benjamina: participar en un concurso de belleza infantil. La familia unida es la clave para superar los problemas y avatares de la modesta aventura, y finalmente la niña desfila para orgullo de sus padres pluscuamperfectos, encantador hermano, entrañable tío…hasta el abuelo, en el cielo (fallece en el camino, tristemente), se alegra de la dicha y el logro de su nieta. 100% Disney, ¿verdad?.
Apliquemos idéntico argumento y mensaje a una familia donde el frikismo y los perdedores son el máximo común denominador. Pues yo sigo viendo un relato de exaltación de los valores más conservadores, pero ahora falaz, maquillado de falso indie, y en cierto modo, avergonzado de su naturaleza. No me vale. Me huele a trampa, a trampantojo. Prefiero la blanca exaltación de una historia transparente en su moralina, a este cuento donde un padre perdedor, un hijo imbécil (no, perdón, un chaval obsesionado por Nietzsche que decide no hablar) y un abuelo adicto a las drogas esnifadas… me quieren colar la misma idea: la familia es el eje vertebral que sustancia el modelo de vida ideal (americano, pues), y su unidad vence los baches del camino.
Todo ardid simbólico (la “fregoneta” como trasunto de la vida…), toda impostura estilística (música independiente como banda sonora cool, fotografía y planificación muy de cine alternativo), me quiere llevar por un lado, pero sólo es el mayor de los espejismos, de los trampantojos que decíamos antes. Cierto que hay algún gag cómico que consigue arrancar la sonrisa (sobre todo en relación con esa furgoneta destartalada), pero no, no es suficiente. Si quieres ser conservador, defiéndelo sin trampas ni cartón, no me tomes por bobo.

24 julio 2007

MAUS, de Art Spiegelman

publicado en Mazinger


Decir Maus es pronunciar palabras mayores, no sólo en el pequeño mundo de la historieta, hermana menor, en cuanto a su repercusión, de las demás artes. Es hablar de un documento vital, un testimonio superviviente de uno de las más terribles capítulos de la historia, relatado aquí por el padre de Art Spiegelman, Vladek, histórico superviviente del campo de exterminio de Auschwitz. La idea genial del autor, convirtiendo a sus personajes en visuales iconos básicos, ratones los judíos, gatos los nazis, es el primero de sus aciertos, el más llamativo, aunque quizá ni siquiera el mayor de sus muchos logros.
Palabras mayores, insisto, porque Maus trasciende el género o subgénero narrativo de los avatares y horrores de los campos de concentración nazis, ya que las entrevistas en presente que mantienen Art con Vladek Spiegelman nos sitúan en un contexto de relato cotidiano y ante la difícil convivencia entre un padre y un hijo, una historia de un costumbrismo en absoluto ñoño ni tampoco autocomplaciente, y que añade incontables matices al relato de la memoria de Spiegelman padre, su época prebélica, el recuerdo de los trenes atestados de judíos, el horror de los campos, las muertes sin sentido y todo el horror que es capaz de desplegar la humanidad. También los fogonazos de nobleza del perdedor, del superviviente.
Maus es palabras mayores porque su dibujo esquemático y de tosca apariencia picotea con acierto en la historia del medio, de Krazy Kat al comix contracultural de los sesenta, para abrir nuevos campos expresivos que aún tienen consecuencias estéticas en las nuevas generaciones de autores independientes.
Pero sobre todo, es palabras mayores porque cuando cierras su última página, la emoción, como un feroz huracán, te inunda, te abre y transforma. Es la consecuencia de sentir una verdadera experiencia (vital, artística, emocional…). Maus, sin duda, lo es. Una obra maestra.
Esto es, claramente, una recomendación sin reservas, que me gustaría apoyar con un texto que dejé en un blog como defensa de uno de los puntos más inclomprendidos de Maus: su excelencia gráfica, pese a la aparente tosquedad del trazo ("esto lo dibuja un niño", como se dice).
En aquel foro se colgaba un precedente a la obra que el propio Art Spiegelman había realizado en su tierna juventud, con un acabado, si bien sucio y underground, claramente académico, más plástico y detallista (si pinchan en la imagen, la verán a gran tamaño) .


Si el de Mazinger fue un texto para "no entendidos", como siempre divulgatico, en el siguiente el foro es el de la discusión entre gente especializada. Allí, sobre lo gráfico en Maus, servidor comentó:



Al final va en gustos que uno prefiera la plasticidad mórbida del veinteañero a los hachazos expresionistas del verdadero Maus, pero creo que no hay color en cuanto a resultados. Resultados en relación a las pretensiones. Porque Maus es un artefacto de símbolos e ideas puras enfrentadas a un relato rico en matices: es el Holocausto, así, en mayúsculas, olímpico, simbólico... inscrito en la cotidiana relación de un padre y un hijo, tan rica en matices, tan particular y mundana, tan con nombres y apellidos. Son dos universos unidos en una única obra y de un modo que no chirría. Creo que parte de ese logro, esa harmonía de dos conceptos antagónicos (la historia moral y universal, y el relato particular y único), una parte importante de que resulte, está en el despojamiento de todo lo circunstancial que supone un dibujo. Cada arruga, cada expresión de un rostro, cada rasgo significativo y descriptivo dibujado provocaría una forma de decantarse hacia el relato biográfico en detrimento de la parábola. Sin embargo el empleo de un estilo básico, cercano al icono, permite que transitemos de la relación con nombres propios entre los Spiegelman, a la barbarie del Holocausto como signo y símbolo de la zona más oscura de la humanidad.

En fin, a mí MAUS me parece una obra maestra de la cabeza a... al rabo, claro, que hablamos de ratones .

23 julio 2007

el humor, siempre

visto en El Jueves digital.

Sacada de sombrero, reverencia y admiración (y muchas risas, que es lo más sano). Ojo al título y su sutil cambio, cortesía de Kiko da Silva.



20 julio 2007

borbonator


"El juez de la Audiencia Nacional Juan del Olmo ha ordenado, a petición de la Fiscalía General del Estado, retirar de los quioscos y prohibir la difusión del último número de la revista satírica El Jueves por un supuesto delito de injurias a La Corona."

Más información aquí

Y mucho más, por acá


desde estodigo, enrabietado propongo se me robe la portada y la publique el lector en su blog (o la mande a todos sus amigos con los convenientes enlaces)

País de verguenza...

16 julio 2007

The Sandman 14

fin de la saga Estación de Nieblas, bien explicadita en Sobre Sandman (pinchen en el serio rostro y lean)

15 julio 2007

BLONDE REDHEAD- 23

El trío Blonde Redhead tiene una dilatada carrera dentro de una escena neoyorkina que tanto se apropia con igual desparpajo del post-hardcore, como se acerca al indie rock más vanguardista. Sin embargo su último trabajo es un disco que, continuando los pasos de su anterior Misery Is A Butterfly, se acerca al pop y las melodías prístinas. Bueno, no simple pop, sino ese que mima las atmósferas con un ojo puesto en los logros del shoegazer.
El corte inaugural que da título al Lp es un espejismo, se diría una resurrección, de My Bloody Valentine retomando y actualizando su sonido: cascadas de suave feedback que diluye las guitarras, rítmicas levemente bailables y voz sensual y dulce como la miel engarzada en el conjunto como un instrumento más. Difícil no rendirse desde esta muestra de calco perfecto. Por suerte, 23 (el tema) es una excepción, y lo que sigue no consiste en la simple asunción de los postulados de Loveless en diez temas miméticos, sino entender el espíritu que animó aquel disco seminal para iluminar un trabajo de sonido e intenciones muy diferentes.
23 (el disco) en este sentido es un artefacto de pop exquisito, con mimo en la producción (sobreproducción, quizá) y que encuentra en las texturas de su sonido el elemento diferenciador. Estamos ante un paisaje sonoro cuidado, hermoso, levemente flotante pero haciendo siempre pie en la tierra. O para el caso, en la melodía como asidero terrenal. Melodías redondas como las de Silently, briosas (Spring and By Summer Fall) o dotadas de misterio (The Dress) dan el toque de distinción a un trabajo de los que gusta a la primera y se enriquece a cada nueva escucha. Muy, muy recomendable.



Les dejo el clip del tema 23, cuyas imágenes también remiten a la imaginería de My Bloody Valentine, por cierto (a alguno que en los comentarios me confesó su admiración por los sonidos líquidos de Shields o Spacemen 3 le recomiendo hacer clik en el vídeo).




12 julio 2007

MARVEL MASTERWORKS: LOS CUATRO FANTÁSTICOS 1961-1962, de Stan lee y Jack Kirby

Publicado en Mazinger



El número uno de Los Cuatro Fantásticos data de Noviembre de 1961, y fue obra de dos autores ya curtidos, el guionista Stan Lee y el ilustrador Jack Kirby. Sin embargo, esa fecha constituye un verdadero año cero en sus carreras y un punto de fuga al que inevitablemente apunta la historia del género de los superhéroes.
No debemos llevarnos a engaños mitómanos, y reconocemos que estos números iniciales carecen del impacto o la perfección que alcanzará la serie a la altura de 1966, verdadero cenit creativo. Aquí apenas se esbozan unos personajes tópicos, caracteres prestados de una tradición pulp, poderes robados a otros personajes e historias sencillas cuando no esquemáticas. Pero hay un germen ya, y un paquete de ideas novedosas que crearán escuela: la idea del grupo-familia, las continuas desavenencias internas entre los héroes, el carácter complejo de éstos (en comparación con las estatuas andantes que eran Superman y sus muchas imitaciones de la edad de oro), un sentido de la aventura más grande que la vida, algunos villanos con enorme potencial como ese primerizo Doctor Muerte o la recuperación de Namor, monarca del reino submarino… pronto la febril imaginación de Lee creó nuevos personajes siguiendo estos patrones, hasta desarrollar un universo de colecciones (con Spiderman, Hulk, los X Men, Daredevil y muchos más) que confirmó el mayor imperio editorial de la industria del cómic, la Marvel. Bien, todo eso empieza con cuatro intrépidos héroes que son sacudidos por los rayos cósmicos, origen de sus fantásticos poderes. En Noviembre de 1961, concretamente.
Panini edita con primor aquellas aventuras inaugurales, una oportunidad magnífica para hacerse con un clásico.

08 julio 2007

MARÍA ANTONIETA, de Sofia Coppola

María Antonieta se me antoja una cinta más atrevida de lo que a simple vista nos puede parecer, y de un modo más sutil de lo que se diría en una primera impresión. Si en principio podemos pensar que Sofía Coppola ha practicado un descarado ombliguismo anteponiendo a una idea de guión su estilo posmoderno con una brocha gorda torpona, si es evidente desde la primera escena que la banda sonora epata por su falta de contexto, la verdad es que María Antonieta atesora un don escaso en el cine comercial contemporáneo. Coppola no renuncia a sus formas, y muchos pasajes evidencian una férrea conexión con su anterior Lost In Traslation (desconozco Las Vírgenes Suicidas, su ópera prima). Allá teníamos una panorámica de un símbolo de la modernidad y la extrañeza, aplicada con un estilo que potenciaba lo posmoderno y reflejaba esa ausencia de empatía en un terreno extraño. Y ciertamente aquí lo aplica igualmente, pese a que el objeto no es un paisaje futurista como el nipón, sino el Versalles del siglo XVIII. Si reincide en ello, es porque nuevamente se aborda la extrañeza de una jovencita, una Maria Antonieta afectuosa e impulsiva enterrada en un ambiente que le es extraño y, a sus ojos, nuevo, vanguardista (es el Versalles de las artes, las fiestas y la opulencia). También hostil.
Por tanto estamos de nuevo ante un cine de sensaciones, de desconexas pinceladas argumentales que no trazan un camino nítido sino un paisaje diverso. Da lo mismo, pues lo que importa es el exacto retrato final de la joven reina como persona. En un contexto, pero a Sofía Coppola le interesa la mirada al interior de su protagonista, cómo sus circunstancias la moldean, del encorsetamiento de la Corte a un retiro liberador, sensual, abandonado a los sentidos y sus placeres. También a su Real capricho.


Pero al mismo tiempo, Maria Antonieta es un retrato histórico visto parcialmente, desde los salones que están a punto de sucumbir frente al pueblo revolucionario. Es una mirada comprensiva hacia una reina sobre la que finalmente cabe hacernos una pregunta: cuando en una escena bellísima, Antonieta saluda a la turba que está derrocando a la cúpula de la realeza que ella ostenta… ¿comparte íntimamente la reina los anhelos de su pueblo? Tras contemplar durante dos horas a esa muchacha fuera de sitio, rodeada de decadencia, dimes y diretes de palacio, normas absurdas pero férreas… decadencia, en fin… nos preguntamos qué piensa la reina de La Revolución. Sofía Coppola, como en el ya famoso murmullo final en Lost In Traslation, no nos proporciona respuestas claras, casi ni argumentos para saber qué pasa por la cabeza de María, justo antes de perderla condenada por sus súbditos.
Estas inteligentes aproximaciones, diversas, libres de los férreos tópicos del cine histórico, se visten de una dirección fabulosa, con magníficos momentos, interpretaciones perfectas, y recursos nunca gratuitos como el empleo de canciones de rock actual como banda sonora. Éstas tienen su valor descriptivo y mediatizan el sentido final del film, al igual que otros apuntes descontextualizadores buscan acercar lo histórico a la mirada autoral de la direcora: queda así remarcado que nos hablan de una reina desde la óptica de una creadora del siglo XXI.

Si además la hija de Francis posée un envidiable sentido fílmico, que nos regala escenas tan exquisitamente planificadas como la de la muerte del hijo de los reyes, no nos queda otra que recomendar vivamente esta cinta. No se dejen engañar por el ruido de fondo, ese que nos dice constantemente que Sofía Coppola es un ejemplo de vacío posmodernismo. Aquí, de nuevo, demuestra precoz sabiduría y nos regala una de las mejores cintas de género histórico de los últimos años.




03 julio 2007

DINOSAUR JR: BEYOND

En los lejanos ochenta tres parias de la american white trash decidieron formar una banda de influencias hardcore pero con la desidia y la derrota como motores anímicos: nada de “la sobiedad es la culpable” y consignas iracundas, los tres angelitos sonorizaban su encefalograma perezoso con toneladas de ruido sepultando melodías gloriosas. Ralentizanon el hardcore con guitarras totalmente podridas, como los definieron hace lustros. Los tres chicos acabaron odiándose y separándose. La banda se llamaba Dinosaur Jr y desde Bug, del 88, son ya una leyenda del rock alternativo. Los verdaderos Nirvana, los creadores de un sonido y una estética que otros, más fotogénicos, llevaron a Los Cuarenta. Da igual, la banda se había disuelto pero no desaparecido. J Mascis era el cerebro, la voz y la guitarra, y mantuvo el nombre mientras Lou Barlow, bajista fundador, creaba Sebadoh y arrebataba el trono de la popularidad (a niveles underground, se entiende) al joven dinosaurio. Eso tampoco importó a un Mascis de vuelta de todo y cada vez más aburrido de pensar, que seguía a su bola, disolviendo definitivamente la banda y grabando discos a su nombre o como The Frog, pero sin variar el estilo. Murph se mantuvo esporádicamente a las baquetas con Mascis.
Sigue el cuento: el trío original decide, hace un par de años o así, reunirse para dar varios conciertos. Dicen no tragarse, pero también que empiezan a disfrutar el live (donde, como en los viejos tiempos, se cuenta que vuelven a triturar tímpanos con saña) y estar en disposición de grabar juntos, tras casi veinte años de no dirigirse la palabra. Beyond es el disco, Dinosaur Jr. cosecha 2007, y quién nos lo iba a decir, es un retorno a celebrar.
¿Qué podemos destacar tras la escucha de Beyond? Quizá que para el saurio las teorías de la evolución no existen, que estamos ante una continuación natural de Bug, que los noventa y los dosmiles, con su apertura y mezcolanza, no caben en la cabeza de Mascis al pensar en su grupo: esto es rock, indie rock bestia, ruidoso, infecto y sucio. Por supuesto, destacamos también un ramillete de canciones compacto y perfecto, melodías maravillosas envenenadas por muros de distorsiones bien brutas y solos de guitar-garrulo algo más narcisista que antaño (no se lo vamos a tomar a mal, Mascis es un enorme guitarrista), melodías cantadas por ese timbre tan especial de Mascis, entre la desidia y la fragilidad, y alguna pieza de Barlow.
Destacamos, en fin, que un retorno con tan pocas pretensiones y aquejado de un inmovilismo descarado sea, al tiempo, un pedazo de disco a celebrar, y posiblemente una de las reunificaciones más aplaudibles de las que pululan hoy en la escena rock.



Almost Ready, apertura del album, en la tele, en directo, bien troglodita: