31 agosto 2007

Caminando por el lado salvaje


Os enlazo un interesante post en Vayatele, donde vemos cómo las empresas listas, como los creadores de Pocoyo, no reman contra la corriente (actitud que algunos nos quieren vender como delictiva, canalla, vil) .

30 agosto 2007

LISABO: Ezlekuak

La verdad, a uno la “caña” cada vez le aburre más. La dureza como ejercicio de estilo nos va interesando cada vez menos, quizá porque la música “dura” ya campa con naturalidad mainstream por las radiofórmulas, desprovista de auténtica motivación, de pathos. La intensidad, sin embargo, sigue siendo un aval de buena música, y si esa intensidad se engalana de pop exquisito o de alaridos de ira ya es lo de menos.
Lisabö son intensos, dolorosamente. En sus manos el hardcore, el sonido Daydream Nation, el rock de barricada de Experience, el post-rock más arisco y el látigo de Steve Albini, se dan la mano para regurgitar poesía (en euskera, eso sí) y feroz desazón.




Guitarras como bombas, dos (dos, repito) baterías brutales, y unas gargantas que ya no buscan sus límites pero que supuran angustia (intensidad, decíamos) son los instrumentos para describir un disco que nace abrasivo (Hai eskukada I), encuentra remansos (buena parte de Nekearen Teoría… hasta que la canción empieza a sangrar), sabe perderse en estructuras laberínticas (Alberantzizco Magia) y consigue triunfal su propia meta: Lisabö siguen siendo, pese a una trayectoria errática y espaciada, una de las bandas españolas más importantes de la última década. O no españolas, mundiales.



Les dejo un reportaje de la ETB con entrevistas y todo:


28 agosto 2007

Sandman

Nueva entrada en Sobre Sandman, y nueva saga del señor de los sueños, Un Juego de tí. Un tebeo siempre recomendable. Pinchando el retrato, como de costumbre, les enlazo a mi otro blog

23 agosto 2007

DAREDEVIL, de Brubaker y Lark


Cuando en los ochenta Frank Miller cogió las riendas de Daredevil, ligó su nombre a la del héroe invidente. Su larga etapa en la colección supuso una reflexión de lo que es el héroe, finalizando su etapa con una saga, Born Again, donde el descenso a los infiernos personales culminaba con una simbólica muerte y resurrección.
Desde entonces los diferentes guionistas que se han hecho cargo del personaje han optado por dos vías: o dar tumbos a base de cambiar el traje al héroe y cosas así, o pretender que si Miller dio caldo, ellos darían dos tazas. El abogado ciego seguiría cayendo más y más, sufriendo más y más, en un intento vano: no se puede superar Born Again, porque su caída es La Caída, entendida casi metafóricamente. Puedes matar a todos los secundarios del héroe, puedes volverlo más y más loco, pero Miller creó un relato simbólico, una parábola en torno al héroe y su derrumbe como concepto.
El guionista Brubaker es un excelente artesano y, a juzgar por su obra, un tipo inteligente. Su predecesor, un controvertido Brian Michael Bendis, puso a Murdock al borde de la cárcel, en la cárcel misma, de hecho (inciso, ¿merece la pena la larga etapa de Bendis?, para algunos está a la altura de Miller, para otros es un bluff… juzguen ustedes mismos: su etapa está siendo reeditada en lujosos tomos actualmente, y, por si les interesa, aquí ya hemos hablado de ella).
Lo mejor que podemos decir del nuevo guionista es que su trabajo se aleja de la vía Miller, y se nota que no es su prioridad demostrarnos que, con él, Mat Murdock sufrirá más que con nadie. Pero al tiempo sabe escapar de la otra salida fácil, la de irse por caminos impropios a un personaje que ya está marcado por el fatalismo (el esmerado intento de Kart Kesel, que guionizó historias frescas, con abundante humor, con aires retro… demostró que no se puede nadar a la contra: aquello no era Daredevil, personaje definitivamente marcado por la etapa insuperable de Frank Miller). En este sentido La nueva etapa mantiene al abogado contra las cuerdas, más que nunca, de hecho, pero centrando su labor en crear un ejercicio de estilo, un relato carcelario tenso, vibrante y claustrofóbico. En los seis primeros números de la serie a cargo de Ed Brubaker asistimos a eso, una historia de cárceles, de vigilantes corruptos, agentes del FBI con intereses poco limpios, ya toda la tropa de enemigos del superhéroe encerrados en el mismo lugar que el ciego quien por cierto sigue manteniendo su inocencia, esto es, manteniendo su identidad secreta como indefenso ciego en medio de toda clase de depredadores).
El resultado es, para quien firma, la mejor etapa de Daredevil desde Miller, por la inteligencia de su planteamiento, lo difícil de abordar al personaje sin tener como punto de fuga a Miller, y la capacidad de mantener el pathos del héroe al mismo tiempo. Daredevil de Brubaker no huele a refrito, ni te planta un postre donde deberíamos tener un primer plato: se reconoce al héroe y sus circunstancias, y nos lo sirve en una historia y un tono (de serie B, de peli barata –y buena, aunque humilde- de los cincuenta) que resultan frescos.
A todo lo dicho sumamos un Michael Lark a los lápices (y tintas ocasionales) que nos regala uno de sus mejores trabajos, atmosférico, oscuro, opresivo.
Uno de los mejores tebeos de superhéroes que podemos leer hoy, desgraciadamente lastrado por una política editorial que hace compartir la serie con un complemento, un trabajo mediocre de David Lapham (autor, no obstante, de la excelente Balas Perdidas, cuyas cualidades brillan por su total ausencia en su Daredevil vs Punisher). Supongo que, en un tiempo prudencial, la colección madre se recopilará en bonitos tomos sin interferencias, en un par de años. Mientras, la serie regular les sirve calentita la colección mes a mes.

17 agosto 2007

crónica de una febril semana de escapada.

A la vera de Vigo tenemos un festival, chincha, en un paisaje boscoso que da sopas con honda a Benicassim (en belleza salvaje, digo) y con un cartel que compite con la mayoría de sus hermanos peninsulares.

Este 07 nos acercaron a M.I.A., Dinosaur Jr y otros nombres más o menos apetecibles, además de aquellos que cerraron el festival luso el día 15, al que asistí: allí, entre paseos y bocatas, conocí otra banda de post punk bailongo (The Sunshine Underground), y ví a unos versátiles Peter Bjorn and John que dominan las artes del pop con igual soltura que lanzan un guiño a Undertones, las simpares CSS (cansei de ser sexy), fiesteras y pertardas, y cerrando, para las masas, Sonic Youth (imagen), menos desbarrados, menos explosivos que en otras ocasiones, pero dueños de un dominio de las tablas y de un directo siempre potente. Concreto, pero virtuoso.



A los dos días, una de museos: se expone en Santiago y en A Coruña el arsenal de la película El Señor de los Anillos. Más por curiosidad cinéfila (comprobar los acabados de las sedas, las espadas, las botas, yelmos, arcos...) que frikista (mi tesooooro, el Anillo Únicooo etc.), vimos su mitad compostelana (entrada a 2 €, chaval...). Demasiada puesta en escena, demasiadas lucecitas dramáticas donde una iluminación blanca general restaría "magia", pero añadiría vistosidad documental. En fin, con todo, interesante.




Y, por decir que lo ví, que yo estaba allí, pasé por el Viñetas desde o Atlántico, el día de Jeff Smith y el reverenciado autor japonés Tatsumi. Ver exposiciones a vuelapluma (bonito Davodeau, muy interesante Modan, flipante Valenzuela), coincidir con el amigo Toni (que esperaba en la larga cola de firmas de Jeff Smith) y un encuentro casual, breve pero cordial con Tío Berni (y con Fer, apenas un hola y adiós, que el crío y la mujer me esperaban por otro lado y había que emigrar cual golondrina nerviosa). Me queda la sensación, en fin, de que este fue un año muy interesante (y según los amigos de Mazinger, con un arranque a nivel público tremendo, me alegro).



En la ciudad hercúlea visité también su nueva Fnac, pequeña pero como es habitual estratégicamente diseñada para salir con alguna cosilla inesperada: en este caso, el último número de su revista Club Cultura, que regalaba una recopilación de tebeos del sello Vértigo. Será leído, será, quizas, comentado en estodigo.




Y fin del frikismo, del rock indie y la cultura para todos, y bienvenido el retiro y el solaz.

O lo que es lo mismo: hasta hoy, desde el sábado, hemos vivido en una casita rural, cenas y desayunos incluídos, piscina cubierta, y buen ambiente como lugar de arranque para conocer una costa de enorme encanto, silvestre, perdida, tranquila. A repetir, absolutamente.

Tengo patadón de fotos, claro, y les dejo dos de muestra.



15 agosto 2007

más listo que el tebeo 10: la frase dibujada

Tras ver la viñeta como unidad básica, comprender el sentido del estilo gráfico en el dibujo de la historieta o la importancia de la caligrafía, el rotulado, intentaremos abordar aquí, con algunos ejemplos, lo más importante del cómic: la narrativa generada con imágenes consecutivas, y lo refinado que es algo tan "simple" como contar algo en una secuencia de viñetas, lo difícil que resulta dominar ese arte.
Es, digo, lo más importante, porque es la esencia, el meollo de un tebeo. En el fondo de eso se trata un tebeo, de esa suma de imágenes con la que contar algo. Pero esto no es fácil, obedece a una serie de intenciones, equilibrios y mensajes, muchas veces subliminales, que diferencian lo rutinario y lo mediocre, de lo exquisito y lo talentoso. En el siguiente ejemplo, vemos cómo resuelve Fernando Fernández una de las escenas más famosas de la narrativa, así, en general:


Fernández es un exquisito ilustrador y demuestra sus dotes con los óleos, pero me temo que este ejemplo no hace honor a los miles de mordiscos que Drácula ha propinado en la historia. La escena entre las dos viñetas no fluye, se apelmaza con sus texturas pictóricas, es confusa (sí, la segunda viñeta esconde al rostro del vampiro en un Dónde está Wally innecesario), el plano/contraplano (o algo así) no está logrado, y en general no se transmite el horror del momento.


En sus Locas, sin embargo, Jaime Hernandez resuelve un asunto mucho más mundano y anticlimático con sobrada elegancia: dos mujeres hablando. Además de constatar que Jaime es un granddísimo dibujante, señalemos cómo cu dibujo es sintético, huye de toda distración virtuosista y potencia la exacta expresividad gestual.


Pero sobre todo nos interesa destacar el equilibrio de las sombras, la elecctión del plano/contraplano (ahora sí, excelente), cómo acorta o acerca el plano hacia las dos mujeres para crear tensión dramática... son algunas de las cosas que hacen a Hernandez un maestro del noveno arte.


Veamos ahora más ejemplos, más soluciones (vistosas, impactantes, ingeniosas) que algunos autores han encontrado para contar con sucesiones de viñertas:


Hergé, en Tintín en el Tíbet, logra con una panorámica sobre un horizonte de cumbres elevadas la sensación de vasto e inabarcable camino.



Si nos fijamos en los expedicionarios, sin embargo, la disposición de sus huellas en la nieve, en el grupo opta por encuadrarlos desde un ángulo distinto en cada viñeta. Así, variando el punto desde el que miramos a Tintín y compañía en cada dibujo, pero manteniendo la panorámica de las montañas entre viñetas, logra transmitirnos su mensaje: el camino es duro, un imposoble.


Penauts de Schultz logra composiciones minimalistas donde los ritmos son como una métrica. La repetición y las pequeñas varicaciones, son aquí un efecto que potencia la comicidad (siempre suave en Snoopy, nunca de abierta carcajada)



Albetto Breccia en su versión de El Corazón Delator de Poe, congela el tiempo con viñetas donde el movimiento apenas es una insinuación: algo tan simple como abrir una puerta parece, en manos del argentino, un intervalo infinito y asfixiante.



En La Broma Asesina Brian Bolland dibuja varios saltos temporales, flashbacks donde el Jocker recuerda su lejano pasado antes de enloquecer. El tránsito de ese pasado en el que era un pobre y bondadoso desgraciado, al presente villanesco del asesino loco se logra sin explicaciones, simplemente mediante ligeras variaciones sobre un mismo esquema en dos viñetas con obvios paralelismos, y con un logrado contraste cromático:

Además la composición no descuida nada, ni el reflejo en sendos espejos del protagonista.


Hay, por supuesto, incontables ejemplos más, y tantas solucciones como imaginativos autores, pero cerramos con un Druillet que hace composiciones orgánicas de viñetas, creando un todo mayor, la página, que ya excede el presente capítulo (continuará, pues)








...y ya sabéis, todas las entradas de esta serie "técnica" se pueden recuperar en su etiqueta (Serie: más listo que el tebeo)

14 agosto 2007

UN PUENTE HACIA TERABITHIA, de Gabor Csupo

Tanto las publicidades que Hollywood orquesta en torno a sus lanzamientos como nuestras propias expectativas resultan, a la postre, malos compañeros para el cine. Distorsionan, crean expectativas falsas antes de entrar en la sala.
En el caso de Un Puente haciaTerabithia el equívoco es grande, al esperar una suerte de cuento infantil a la altura (bajura, si me permiten el palabro) de Crónicas de Narnia, el film. Pero la realidad es que la cinta de Gabor Csupo es un cuento de lectura adulta, un choque entre el poder de la imaginación, curativo, casi milagroso, y la realidad, de dura e imbatible pegada.
El encuentro y amistad de dos niños, fraguada en la imaginación de ambos, plantada y crecida en el reino imposible de Terabithia, es el hilo conductor de una cinta sensible, donde se miman los personajes, se esquiva lo obvio y se edifica un cuento delicado pero a la vez crudo, en absoluto blando, sobre cómo ese choque (la vida como es, versus la vida al otro lado del espejo) debe ser asumido en el inevitable proceso que es crecer.
Esto es contado sin demasiados alardes, con una escritura algo plana, si se quiere, pero con un buen ritmo y un moderado empleo de efectos especiales (muy efectivo), algo por cierto a contra corriente en el cine comercial, y con unas interpretaciones adecuadas. En definitiva, una cinta comercial que no pretende salvar el mundo, pero logra algo cada vez más escaso: una película hecha con honradez, mimando una historia y su mensaje, no abandonada a fuegos de artificio. Así debería ser siempre el cine comercial, el de palomitas y coca cola.

10 agosto 2007

ORBITAL 1:CICATRICES, de Runberg y Pellé

publicado en Mazinger


Orbital aglutina en su argumento buena cantidad de los clichés de la ciencia ficción vertiente Space Opera: en un lejano futuro la raza humana, por fin y no sin el recelo de algunas potencias extraterrestres, consigue entrar en la organización interplanetaria ODI, una suerte de ONU a niveles cósmicos. Este punto de partida acarrea confabulaciones y complots imperiales, misiones diplomáticas a explotaciones mineras en lunas de lejanos sistemas solares, y, en fin, un marco para que se cuelen numerosos homenajes (a Valerian, a la saga de La Guerra de las Galaxias, a Bilal, a Alien, el 8º pasajero…).



Lo mejor de todo es que los autores demuestran conocimiento y respeto por el género de la ciencia ficción, y soltura al manejar sus mimbres. La historia es tan solo un planteamiento, cierto, pero como tal resulta sólido, crea un universo en que desarrollar posteriores acontecimientos (al llegar a la última página se intuye un cambio de tono para su continuación, más vertiginoso) y no descuida unos personajes que podrán dar mucho juego (especialmente Mezoké Izzua, embajador/a de una raza donde sus atributos externos no implican una pista sobre su identidad sexual).
Por tanto, el guión es un inteligente inicio para una saga que apunta maneras, que maneja distintos hilos argumentales sin hundirse, que peca, cierto, de unos diálogos pelín redundantes y/o explicativos, pero que no llegan a molestar en exceso.
Y en lo gráfico Pellé se muestra virtuoso pero no gratuito (podría ser mucho más espectacular, sí, y vacío también), a veces algo torpe en la narración secuencial, otras simplemente su narrativa cumple. El color es efectivo, atmosférico y ajustado. En definitiva estamos ante un álbum que nos regala un vistoso apartado gráfico, pese a los titubeos apuntados, y es algo que se agradece en este tipo de historia donde desfilan imposibles tecnologías, razas, planetas…
Así, si Orbital 1: Cicatrices ha constituido una inesperada sorpresa, un digno entretenimiento, ¿qué más le debemos pedir? Tan solo su continuación, y apostar que para entonces se hayan limado los titubeos.

06 agosto 2007

STARS OF THE LID: The refinement of the Decline

(dos portadas, una para el vinilo, la segunda para el Cd)


Hay algo hipnótico en la marea, las olas rompiendo con calma en la orilla en un ciclo sin fin. Hay quien busca en la música transmitir esa misrma sensación, y generalmente en el proceso terminan por perderse en los bucles y las repeticiones, y abandonando lo musical. Stars Of The Lid, en su último álbum, consiguen el milagro de aunar lo melódico con la quietud absoluta. Sus drones narcóticos e infinitos se ven aromatizados por secuencias de vientos, pianos, cuerdas... instrumentos reales, en fin, más allá de las guitarras eléctricas o la electrónica con que conformaban sus paisajes ambientales.
En este paso, ya apuntado en su anterior "The Tired Sounds of", los drones ceden ante el minimalismo, el impresionismo y una belleza estática de matiz, repetimos, claramente melódico. ¿Claramente? Que nadie se espere a los Beach Boys: The Refinement of the Decline mantiene su pulso a cámara lenta, detiene el tiempo (dos horas, doble CD) y exige que la escucha sea atenta, ensimismada, entregada. La recompensa es una serenidad mansa, decadente y hermosa. Y una imagen, cada cual encontrará la suya. Yo en su pulso difuminado veo el imperceptible derivar de un enorme iceberg, fundiendose lentamente al sol de invierno.





Más imágenes sugeridas por las olas sonoras de SOTL:


03 agosto 2007

HÉROES


Hay tras el visionado de Héroes, su primera temporada, un regusto agridulce (dentro de una apreciación global positiva). La historia de un grupo de personas que descubre poseer habilidades extrahumanas (grupo numeroso, que va creciendo conforme la serie avanza), sus avatares casi siempre relacionados con una suerte de poderosa organización secreta, la figura de la némesis, el villano, y la certeza de un futuro apocalíptico a evitar por las fuerzas del bien, son algunos de los mimbres que construyen su trama global. Y el punto fuerte del serial es precisamente que transmite una sensación de urdimbre perfectamente estudiada, ajena a cualquier improvisación. Nunca se tiene la sensación de que viajamos a la deriva, alargando tramas artificialmente o creando desde la improvisación golpes de efecto. No, Héroes parece tener un planteamiento, un nudo, un desenlace.
Puede que encontremos altibajos en ese camino, alguna dispersión, y desde luego, para el connoisseur, hay muchos guiños (excesivamente evidentes) a varios clásicos del género superheróico (de Watchmen a X Men, entre otros), algo natural estando en el ajo J. Loeb, conocido guionista de Batman, entre otros trabajos, y del dibujante Tim Sale (suyos son los cuadros y cómics que aparecen en la serie). Tampoco estamos ante una mirada profunda de la posibilidad que nos plantea: no es Héroes un análisis de lo heróico y su impacto en lo común al estilo adulto de El Protegido (M. Night Shiamalan). Con todo, las aventuras de este grupo de héroes dispersos engancha en su trama general, no sobreexplota el continuará sino que lo utiliza sabiamente, y termina de un modo relativamente conclusivo: esto no ha acabado, pero indudablemente en la segunda temporada, cuando venga, se abrirá un nuevo ciclo. Que esta su principal baza mantenga el nivel es primordial en el disfrute de Héroes, porque a poco que queramos buscar más elementos de elogio, nos vamos a topar con una nueva realidad, y es lo endeble de todo lo demás.

Así la hondura de los personajes brilla por su ausencia. Cada uno de ellos apenas son tres o cuatro elementos sin más, una serie de ideas-pretexto que alimentan a un maniquí sin apenas evolución.
Por otro lado, los actores no son precisamente algo que podamos destacar (el repertorio de caras de Mil Ventimiglia/Meter Petrelli clama al cielo, y uno se aburre de su boca torcida y su mirada perdida). Y sí, hay extras de lujo, pero son eso, extras, cameos, porque los protagonistas, la verdad, son bastante mediocres.
La dirección, por último, es bastante anodina, si bien se beneficia de una magnífica fotografía y algún plano interesante, evocador aunque normalmente vacío de contenido (ese picado en los tejadosde Japón con los oficinistas haciendo su gimnasia). También, claro, hay buenos efectos especiales, algo que cada vez más, es menos relevante (parece que hoy ya todo es posible con la revolución infográfica).

En definitiva, no cabe tratar a Héroes como una obra maestra, pero si lo vemos como lo que es, un entretenimiento adolescente, una historia cargada de enigmas, poderes, peligros y aventuras sin más intención que proponernos un emocionante y evasivo relato, sin duda se le puede sacar un provecho que no es menor: el del puro y simple entretenimiento. Y entretener, entretiene mucho.

01 agosto 2007

NUNCA ME HAS GUSTADO, de Chester Brown

publicado en Mazinger



Qué difícil es abordar la autobiografía, radiografiar la propia adolescencia. La autocomplacencia suele ser la losa de un tipo de relato donde poca cosa, cuatro anécdotas insuficientes para conformar un relato verdaderamente sustancioso, son contadas desde la perspectiva ególatra del yo, mi, me, conmigo.
La primera razón para aplaudir a Chester Brown es la fría capacidad del autor para retratarse desde la distancia, en un tebeo crítico con uno mismo, pero que no quiere (y no lo hace) regodearse en ello, en sus miserias. Brown nos habla en primera persona de un adolescente emocionalmente autocastrado, a quien le es prácticamente imposible demostrar emociones (del amor a la ira, todo está reprimido en él), y lo hace con devastadora frialdad. Nos obliga, en fin, a ser nosotros, con el avanzar en la lectura, los que cubramos ese vacío con nuestras propias emociones, empezando por esa acertada sensación de ahogo, de claustrofobia, que desprende el relato. Pero no hay premio. El libro se cierra y perdura la asfixia, porque en la adolescencia no se encuentran las respuestas, sólo más y más preguntas que impiden encontrar la solución.
En sus aspectos formales, destaca un dibujo que escapa al virtuosismo (salvo en una única imagen… sabrán encontrarla) y que se revela tremebundo en el empleo de los recursos narrativos de la historieta, desde los acertados encuadres que propone cada viñeta para cada escena, hasta la sabia utilización del espacio en blanco, como signo del vacío existencial en Chester Brown, el joven protagonista y el autor tras la obra. Nunca Me Has Gustado se revela, en fin, uno de los mejores tebeos de la cosecha 2007, es una de las piedras angulares del cómic independiente mundial (fue publicado en 1995) y una lectura que endulza el intelecto con su sabor agrio. Más que recomendable