31 diciembre 2007

el mejor tebeos de la historia

Hace unos días en Con C de arte se montó un juego: ofrecer una lista personal de los treinta mejores tebeos de la historia, los preferidos de cada cual. Al juego se apuntaron muchos, y servidor ha tenido la paciencia de contabilizar votos para ofrecer una lista "definitiva".
Aquí pueden ver la primera parte, la batería de listas personales...
...y aquí, la lista de los cincuenta mejores cómics de la historia, resultante de mi recuento. Es una chorrada, pero en fin... al menos da una biblioteca interesante.
Ah, el número uno, éste (y si pinchan en la imagen leerán algo sobre él, en La cárcel de papel)

(por cierto, si has identificado el libro ganador sin más pista que la imagen, ya sabes asgo de historieta, y si no, la solucción en un clik sobre el sonriente monigote).
Y sí, mis treinta les serán ofrecidos en este blog, en una nueva serie, en un breve futuro.

28 diciembre 2007

ARKHAM ASYLUM, de Morrison y McKean

publicado en Mazingervigo.net


A mediados de los ochenta Watchmen (Alan Moore y Dave Gibbons) y Batman: el regreso del señor de la noche (Frank Miller) revolucionaron los tebeos de superhéroes al aportar una mirada adulta y poliédrica a los justicieros disfrazados. El impacto fue inmediato, surgiendo un puñado de cómics que siguieron su estela: héroes oscuros y violentos, relatos de estéticas novedosas, complejidad narrativa... y todos contentos. Por fin podíamos leer supercachas y no avergonzarnos secretamente, pues aquello "tenía chicha".
En 1989 Grant Morrisson, guionista puntero dentro de la llamada "invasión británica" que había propiciado el éxito de Alan Moore, y el ilustrador Dave McKean, discípulo de los delirios pictóricos de Bill Sienkievicz, unieron talentos para hacer Arkham Asylum: un lugar sensato en un mundo sensato. Sin duda, de todo lo que vino al rebufo de las obras (seminales, de lectura más que recomendable) de Moore y Miller, este tomo de lujosa presentación fué el que más ríos de tinta provocó, y de los más exitosos.
La novela gráfica reunía todos los tópicos de la época: tono adulto, experimentación gráfica, poso literario, desmitificación de iconos pop, exploración de nuevos formatos (nada de grapas, aquí teníamos una señora tapa dura con sobrecubiertas)... y todas las páginas que se necesitaran para desarrollar la historia.
¿Y la hisotoria? Pues Arkham Asylum nos narra cómo en la prisión donde acaban los psicóticos enemigos del hombre murciélago éstos se amotinan y secuestran al personal, amenazando con una masacre humana si el oscuro superhéroe no entra al lugar (y ndemostrar así que el héroe no está tan lejos de los trastornados delincuentes). Al tiempo, se indaga en el pasado del edificio y de su creador, el doctor Arkham, que lo fundó como manicomio. Un pretexto, en fin, para ahondar en la psique del héroe y los villanos, y en la locura de un modo general, entendida desde una óptica malsana, claustrofóbica.
Sin duda el grafismo de McKean es lo más destacable, su impacto plástico, su ocurrente inventiva (ese Batman, apenas una sombra vaporosa, desdibujada), sus asfixiantes collages... es fácil asombrarse ante su talento expresionista, lástima que en el camino la narrativa se vuelva, en demasiadas ocasiones, confusa. El guión de Morrison, por su parte, lleva al límite al género, pero donde mejor brilla es en el oscuro retrato victoriano del doctor Arkham, antes que en la efectista (y algo vacua) mirada sobre unos iconos (Batman, el Joker, Dos Caras...) demasiado fáciles de deconsturir.
Planeta de Agostini edita en formato gigante, de lujo (ya saben: extras, bocetos... alforjas para el viaje), este cómic sin duda tan irregular como representativo de una época, y del que, al menos, aseguramos un paseo visual que no olvidarán.

21 diciembre 2007

VIC CHESTNUTT North Star Desert

Vic Chesnutt es un cantautor de vocación clásica, entre el folk singer al uso, el aire más inquieto de unos Lambchop, y un gran talento interpretativo. El cantautor parapléjico fue conocido en sus inicios (hace más de diez años) por el apadrinamiento de Michael Stipe (R.E.M.). No había seguido su carrera en exceso, la verdad.
Constellation es el sello desde el que editan sus discos una camada de músicos experimentales, encabezados por el multiforme combo Godspeed You! Black Emperor. De Constellation sí que he seguido algunas cosas.
Una unión de tales opuestos era, a priori, curiosa, y el resultado es más, mucho más. Si nos ponemos breves, diríamos que el talento y la sensibilidad del trovador se encuentran en estado de gracia, y los músicos de bandas diversas del sello canadiense (Silver Mountain, Godspeed You! Black Emperor, Esperine…), sumada a la presencia y guitarra del Fugazi Guy Picciotto, acolchan con su sonido de enjambre los versos de Chesnutt. La mezcla resultante es de las que hacen época (más, y mejor, que el experimento similar del año pasado, que aunó a los de Constellation con Carla Bozulich). Aquí la sensación es la de que el cantante asombra a la banda con su cancionero, y esta, rendida al talento del “jefe”, musica sus estrofas sin renunciar a su recetario, el cual se demuestra versátil, siempre evocador, misterioso, apelando a los sentidos desde sonidos ahora trémulos, ahora tempestuosos, ahora mudos dejando casi a solas la voz y la acústica del maestro del folk contemporáneo. Y Chesnutt, viendo cómo crece el bosque encantado del post rock a su alrededor, parece crecerse. Un pez que se muerde la cola en una retroalimentación hacia la perfección que roza el concepto de obra maestra. Porque en sus canciones se palpa la cumbre, y porque se siente la vibración de un grupo de artistas que están sintiendo que tienen entre manos algo destinado a ser grande. Escuchando temazos como Glossolandia, Splendid, You Are Never Alone o la brutal Debriefing, a mí no me cabe duda. Grande, mucho.

12 diciembre 2007

THE QUEEN, Stephen Frears


No habia visto la famosa recreación de los días post Lady Dy, así que cuando ayer la puso la Primera, la oportunidad fua aprovechada.
Es indudable que esta película propone diversas reflexiones de candente actualidad. Por un lado tenemos la mirada interior de un cineasta británico hacia su reina, y también de cómo el pueblo siente la naturaleza de lo monárquico, cómo la prensa teledirige ese sentimiento, y cómo la casa real se ve a sí misma (sefún Frears). También sobre el verdadero poder presidencial, su dependencia (mutua) con la sangre azul. Y no se olvida a la persona tras el cargo, la mujer que además es reina. Su mundo, sus anacronismos, su sentido de la responsabilidad. Su estupidez, también.
Dificilmente de todo ello no obtenemos algo interesante, así que si hay cierto tacto y gusto en la dirección, y los actores responden, tenemos lo que finalmente hemos tenido: una notable cinta, donde es la dirección la que crea el discurso, sobreponiéndose a los dos principales peligros. El formato plano de un telefilm es felizmente esquivado, y aunque juega con las armas del semi documental, no estamos ante una radiografía de unos hechos, sino ante una reflexión subjetiva. Un ejemplo: cuando Frears filma a Helen Mirren (sobresaliente, por cierto, en un reparto notable) paseando por sus tierras reales, la centra en planos generales, para advertirnos que todo aquello (montes, campos, ríos, caminos, caseríos, palacios...), todo, le pertenece. Esto se repite varias veces, es parte del discurso (no subrrayado con diálogos, sino sugerido cinematográficamente) y cuando la cinta cierra, lo hace con una movimiento de cámara (de grúa) que va de la Reina y Tony Blair hasta otro plano general con ellos en el centro. Porque aquellas tierras... les pertenecen. Y el espectador que trabaje, que saque sus conclusiones de lo que el cine (no los diálogos enfáticos, insisto) nos propone (¿final feliz, con el encuentro de los dos poderes?¿crítica al sistema?).

En fin, no sequimos diseccionando y lo dejamos en sentencia: magnífica película, que, de paso e involuntariamente, nos hace pensar en nuestra propia monarquía y cómo la vemos. Y en qué pasaría si, por ejemplo, se rodaran en formato ficcio-documental, las últimas y polémicas semanas de la relación sentimental entre Felipe de Borbón y Eva Sannum. No, estamos, para según que cosas, muy por debajo de Gran Bretaña.
Ah, y claro, con La Reina he sufrido también numerosos anuncios, de esos que nos hacen amar, cada vez más, las televisiones generalistas.

11 diciembre 2007

HIJOS DE LOS HOMBRES, de Alfonso Cuarón

Hijos de los Hombres, la verdad, me ha arrastrado. Es una película con un planteamiento interesante (un futuro cercano donde la raza humana ha perdido su fertilidad, avocada por tanto a la extinción) que desarrolla un previsible MacGuffin (se descubre, e intentará proteger, a una muchacha embarazada) en un entorno obvio (por apocalíptico, totalitario, belicista, fascista y decadente). Y la situación y la acción son capitaneados por personajes estereotipos, tanto el protagonista Clive “sufro mucho” Owen como los inconsistentes secundarios (destacando un magnífico Michael Caine, por cierto).
Y con todo, como dije, me ha atrapado, entretenido y mantenido alerta hasta sus (bellas) escenas finales. La culpa, sin duda, la tiene una escenografía acertada, que retrata ese mundo en descomposición desde un punto medio (lejos de los hijos de Mad Max y similares, también ajeno al esteticismo cuché de V de Vendetta, la peli), y la habilidad del director, el mejicano Cuarón, que filma con brío (como en las escenas bélicas, aunqe resulten pelín alargadas).
Ahora bien, terminemos con un mensaje para las mecas del cine, por si nos leen: la próxima de ciencia ficción, por favor, que busque nuevos caminos, que el ciberpunk, el futuro decadente al alcance de la mano o , por otro lado, la space opera clásica, ya están demasiado trillados.


07 diciembre 2007

más listo que el tebeo 11: parecidos razonables

¿en qué se parecen estos dos dibujos?

Pues en que ambos son del mismo autor, Robert Crumb.
O, y abundando en lo ya dicho, que un artista de cómic busca un determinado estilo, aunque este sea lejano al academicismo o al esteticismo, y ese estilo se sostiene en las necesidades expresivas de su obra, no en bellezas formales prerrafaelistas... aunque su talento le permita, en su casa y en horas libres, hacer perfectos dibujos realistas (y preciosos, vive Dos).
El estudio femenino lo robo de con C de Arte, donde hay otras muestras de crumb realmente magníficas

(y por cierto, un día de estos acabo esta serie que va y viene de modo herrático... me resta hablarles de la página como conjuncto, por lo menos)

03 diciembre 2007

THE MAGIK MARKERS, "Boss"

Puede que Sonic Youth ahonden en su camino hacia la madurez bien entendida alejándose de lo abrupto (ahí está su último y excelente disco, casi ajeno a la distorsión), pero su compromiso musical sigue vinculado al inconformismo: desde su carrera personal, que parece “ofender” a quienes identifican independencia y radicalidad con ruido per se, y desde su ojo de buenos padrinos.
Thurson Moore, principal frontman de la Juventud, capitanea el sello Ecstatic Peace, donde edita a Magik Markers. Y Boss, el nuevo disco del dúo (fueron trío, como quien dice hasta ayer), lo produce Lee Ranaldo, la otra guitarra de Sonic Youth (que aporta en tres cortes, por cierto).


Y Magik Markers son una mirada desde el siglo XXI a lo que supuso la experimentación de discos como Evol en los mediados ochenta. También absorben conceptos transgresores de la no-wave e incluso ecos de la primera y batallante Patti Smith. Pero más allá de influjos evidentes persiste la poderosa personalidad de una vocalista sensual, misteriosa y oscura, así como ese logrado tono general de sonido crudo y variadísimas formas: la feroz embestida de unas guitarras encendidas, los pianos frágiles, el humo psicodélico de sus latidos melódicos y la consistencia de un trabajo que sabe moverse entre el muro impenetrable de la inicial Axis Mundi (intro inmisericorde, casi un minuto de feedback informe antes de arrancar como canción narcótica y abrasiva), la dulzura flotante (Bad dream/Hartford’s Beat Suite), el rock dislocado (Body Rot), la psicodelia noise (Taste) o el avant rock más artie (Last of the Lemach Line).
Notable, y ciertamente difícil si tu concepto de vanguardia no va más allá de White Stripes.