01 febrero 2008

mis tebeos de cabecera: el vigésimo octavo, VALERIAN


No puedo decir que sea yo un lector completista de Valerian, serie de la que realmente sólo conozco un pequeño puñado de álbumes. De hecho advierto que esa es la razón de que la serie de Christin y Mezières se ubique en el puesto 28, y no en el 18 o el 8. Sería una pedantería no reconocer que mi acercamiento a una serie fundamental, y accesible en el mercado español, ha sido como poco parcial.
Parcial, que no insuficiente para reconocer sus virtudes y maravillarme ante su portentosa imaginación. Valerian se me antoja la madre del cordero, un punto de fuga para la ciencia ficción, sobre todo la visual. Es conocido que en Valerian tiene sospechosos parecidos la saga de Star Wars, y en su imaginario se ha fraguado un sentido de la space opera que aún maravilla, directamente o a través de las incontables huellas que ha dejado su influencia en el género futurista. Mundos diversos, alta tecnología, viajes espaciales y temporales, razas extraterrestres, aventuras trepidantes, tono adolescente que no reniega del filtraje de ideas comprometidas y hasta una evidente sensualidad femenil en Laureline, la compañera del agente espacio-temporal.
Todo en Valerian maravilla en el joven lector. También en el no tan joven.

RITOS DE INICIACIÓN: ¡Qué buen momento para descubrir Valerian!. Norma editorial está re-editando sus aventuras en lujosos tomos, abarcando cada uno tres álbumes de la serie original. Así pues, es fácil acercarse a la librería especializada y comprar una muestra significative de Valerian. En concreto el cuarto libro de la colección incluye los que, en general, se señalan como sus dos cumbres (Metro Châtelet dirección Cassiopea,y Brooklin Station Termino Cosmos). Que lo sepas.

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