23 febrero 2008

OM, Pilgrimage

Uno nunca apreció el jevi, caterba de lacados melenudos de insoportables agudos vocales y eternos solos de guitarra. Ni entendió que a eso lo digan "duro". Si Iron Maiden son duros, ¿qué era Big Black?
Pero claro, las cosas no son tan simples, y como en todo estilo grandote, existen los sótanos, los moVimientos subterráneos. El speed, ayer. El doom, hoy.

No estoy del todo seguro de que Om sean metal en el sentido en que lo entendería un metalero. Desde luego, si a un jevi de los de WASP le dices que Pilgrimage mezcla metal, folk y música sacra medieval, ¡oye, con suerte te cita al Mago de Oz y nos echamos unas risas!

Bueno, pues Om efectivamente son una propuesta que parte del metal más underground, aprovecha el cripticismo (de cripta) de bandas como Sunn 0))) (y no se crean que conozco mucho más de este estilo, estoy pisando tierras que me son bastante ajenas), y lo imbrica en cierto sentido del éxtasis que es tan psicodélico como ancestral.
Pilgrimage son cuatro temas tan orgánicos como un disco post rock, tan densos y oscuros como el citado doom, tribales, sacros. Pero más allá de esta aburrida fritanga de nombres y estilos, lo que cuenta es que Om dominan el arte del drone (música en movimientos cíclicos), la densidad (es una música como mercurio, se hunde sin piedad), del silencio amenazante, de la saturación sonora (con ese bajo que retumba en el occipucio), y Pilgrimage es una obra donde los mínimos elementos (voz, bajo y batería) se sobran para lograr un disco de sonido intrincado, profundo y rico .



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