27 marzo 2008

mis tebeos de cabecera, vigésimo cuarto: SPIDERMAN, de Lee, Ditko, Gerry Conway, Romita, Kane...


Tengo el convencimiento de que los primeros años de Spiderman (por lo menos hasta la famosa saga de la muerte de Gwen Stacy, en el número 121, de Junio de 1973) constituyen uno de los mejores cuentos para niños y prepúberes de la historia moderna, una alegoría de la vida y el buen hacer en ella donde la moralina, de haberla, no es un panfleto cursi, sino que se filtra suavemente en sus trepidantes argumentos, plenos de acción y emoción sin par.

La vida de un adolescente inadaptado, gafotas, tímido y empollón que recibe poderes al picarle una araña radiactiva será un carrusel de aventuras pop, emocionantes, llenas de mamporros, enemigos coloridos y peligros sin descanso. Pero también y sobre todo, el devenir de ese adolescente que crece, se hace universitario, se enamora, pierde el amor, tiene problemas de pasta, y pese a sus poderes es desgraciado como todos los chavales. Nunca antes una fábula de héroes y villanos se había acercado tanto a su potencial lector, y nunca lo hará con tanta agudeza como las desventuras de Peter Parker, el personaje más encantador de los cómics.

Hay que ser niño, por dentro o por fuera, para comprender todo lo bueno que encierra Spiderman, para dejarse llevar por sus tramas límite, como aquella donde el villano enamoraba a la anciana y frágil tía de Peter y le inculcaba pavor por la identidad secreta de su sobrino, o la famosa del antídoto, o el disparate de la saga en la que a Parker le crecen brazos cual arácnido auténtico, o...

¿Lo ven? hay magia en Spiderman, en aquel de los sesenta y setenta, no lo duden.

1 comentario:

MARY dijo...

Spiderman es uno de mis superheroes favoritos ;)