30 marzo 2008

ZODIAC de David Finsher

Que el par de escenas vistosas que se pueden contabilizar en una cinta tan discreta como Zodiac llamen poderosamente la atención, es en sí mismo un signo de que en esta cinta Finsher ha logrado lo que personalmente no esperaba de él: una dirección tan modelica como discreta. Alejado de las boutades de auteur de un Seven, la narración de las investigaciones alrededor del asesino en serie que firmaba como Zodíaco es un film austero, de pulso perfecto (más de dos horas sin flojear la atención), que emula cierto cine de los sesenta y setenta, podríamos hablar de la "generación de la televisión" como referente.
Mesura, ausencia de ombliguismo, dominio del plano (me encantan los encuadres generales en la cinta, muy abundantes y modélicamente descriptivos), y una plantilla de actores perfecta. Es una frase para definir una película que además va más allá de lo mecánico, pues Finsher sigue siendo más artista que artesano, por entendernos. Lo que en principio parece un retrato impersonal, una perfecta recreación de hechos casi documental, se convierte en ejercicio de estilo cuando, sin darnos cuenta, nos vemos sumergidos en el deterioro casi mental de Robert Graysmith, obsesionado por descubrir la identidad de Zodiac. Sin requiebros, sin enfatizarlo, la cinta muta entonces en el abismo interior, en la mirada objetiva a una nación enferma personalizada en ese buen hombre arrastrado a la obsesión enfermiza por lo que es un caso muerto y perdido. Y entonces, por oposición, el estilo semi-documental cobra matices que lo llevan un paso más allá del estilo limpio y objetivo que aparentaba. Testifica entonces la normalidad como máscara, como protección para una sociedad que no es perfecta, que alimenta monstruos que a su vez alimentan otros monstruos diferentes, quizá menos dañinos, acaso solo consigo mismos, pero no por ello menos símbolo de que la América moderna no ha alcanzado El Sueño.
Magnífico film, pues, que pone una nota al margen en Hollywood: cine comercial, y al tiempo brillante y reflexivo. Que cunda el ejemplo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La tengo en el ordenador, a ver si la veo. Tiene buena pinta. Saludos. Jordi