18 abril 2008

mis discos de cabecera: décimo septimo, VIOLATOR, de Depeche Mode


Todos tenemos una banda que fue la de nuestros quince años, un disco que se repitió en nuestra cabeza tanto o más que en nuestro tocadiscos (hoy ipod, cosas de la edad). Lo extraño es apuntar, en esa edad tan tierna, con tanta suerte (no diré criterio) como en mi caso. Porque Depeche Mode son el grupo de mis quince, en los tiempos de su reconversión a tecno industrial pop del 84-85. Pero resulta que los de Basildon no eran un grupo para adolescentes, y su universo siempre estaba más cerca de Marc Almond que de Duran Duran (por cierto, otra filia infantil... todos tenemos un pasado oscuro). Y Depeche, en cada nuevo disco, crecía y mejoraba. Así que servidor iba creciendo en edad y gobierno, y cada dos, tres años, DM entregaban un nuevo disco mejor que el anterior, ajeno a concesiones, cerrando el círculo sobre su música oscura, elegante, recia, grandilocuente. Aprotando un universo lírico malsano y ambiguo, donde el culto a las drogas, el sado-masoquismo, los sentimientos de culpabilidad, creaban universos tortuosos y enfermos. Nada que ver con un caramelito para los cuerenta principales (¿o loar las bondades del dolor como vía para llegar al placer en un hit de radiofórmula les parece un tema apto para féminas adoradoras de cualquier chicle de Súper Pop?).
En esta espiral de creatividad ascendente brilla con poderosa fuerza Violator, de 1990, el compendio de todas sus virtudes, paradigma de su sonido llevado a la perfección por la producción de Flood junto al propio grupo, que incluso se atreve (Personal Jesus) a incorporar los modos de las producciones de sus maxis al Lp. Un disco delicadamente envuelto por la estética sencilla y exacta de Anton Corbjin (portadas, fotos promocionales y vídeos son suyos). Y los temas han alcanzado una perfección incontestables. No es sólo que aquí está su mejor canción, Enjoy the Silence (otro éxito sostenido por un universo lírico enfermizo, huidizo y vulnerable), es que The world in my eyes es la apertura perfecta, redonda y oscura, Clean asfixia en su opacidad, Halo brilla en su estribillo, Blue Dress acaricia con la voz de terciopelo de Martin Gore (suplicandole a él/ella que se ponga ese vestido... fetichismo para las masas, ja...).
Su siguiente paso será otro logro, pero sobre la base de buscar nuevos sonidos y estilos, acercando su tecno pop inteligente a nuevos palos (rock distorsionado, gospel...). Violator, en cambio, es puro tecno pop rock made in Depeche Mode, sin adulterar, y su mejor trabajo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha sorprendido un poco la aparición de este disco porque se aleja un poco del tono más "académico" del resto del listado, el tipo de trabajos que no se suelen contemplar por ser considerado muy "for the masses". (No te ofendas con lo de académico, mi listado sería aún mas politicamente correcto).
Y si, el conjunto del disco es soberbio, y escuchado ahora sigue siendo un vicio, con el grupo en estado de gracia, que se suele decir. Y Enjoy de Silence, más que gustarme, me emociona.
Me parece que ya lo comente en la entrada para Orbital, pero como de nuevo viene al caso, te recomiendo otra vez el This is Goodbye de Junior Boys, uno de mis 3 discos favoritos del género junto con el Technique de New Order y este Violator, que tengo en vinilazo, of course.

Anónimo dijo...

Has pasado del 18 (Beatles) al 16 (Depeche Mode)

Octavio B. (señor punch) dijo...

17, 17... gracias