25 abril 2008

Mis discos de cabecera, décimo tercero: COPPER BLUE, de Sugar





Bob Mould venía de una carrera en solitario breve, y antes, del seminal grupo Hüskr Dü. Y si te gusta el rock deberían sobrar las contextualizaciones. Los Dü son una de las piedras angulares más notables de la historia del rock, tanto en su vertiente extrema (el hardcore) como en la aproximación, disco a disco, a un sonido menos radical donde la melodía empataba con la vehemencia.
En pleno éxito de Nirvana, en mitad de la eclosión del indie rock, en unos años noventa en los que, entre el subsuelo y el celofán de la MTV, se empezaba a hablar más alto que nunca de grupos como Pixies o Dinosaur Jr, la apariciónn del trío Sugar fue casi un acto de justicia poética. Mould retornando al formato trío con el ímpetu inalcanzable y con un discazo, diez canciones pluscuamperfectas haciendo sombra a discos coetáneos con una receta a base de saturación, ruido y brillantes melodías. Y una interpretación visceral, impulsiva. Desde las tripas y con mucho corazón.
The act we act, If I can't change your mind Changes, A good Idea, Helpless... es inutil hacer destacados: cada tema de Copper Blue no baja de sobresaliente. Resulta pasmoso pensar que tanta inspiración melódica proceda de un solo individuo, pero es así: este dicso perfecto, rocoso y vibrante lo demuestra con un ejercicio no superado de rock guitarrero (muy guitarrero, una apisonadora) y melódicamente cegador.




2 comentarios:

Little Nemo's Kat dijo...

Hablando de buenos discos, si lo tiene a mano, échele un vistazo a la sección de discos del EP3, de El País. ¡Qué cosas, ni que nos hubieran leído!

Señor Punch dijo...

por cierto que sí que leí, sí...

copiones...