29 abril 2008

mis discos de cabecera: decimo segundo: RID OF ME, de PJ Harvey


El látigo fenenino, el poder del deseo, la turgencia y la urgencia. Polly Jean Harvey ya había avisado al mundo de que lo suyo era serio con un debut seco, blues contemporáneo acelerado y torrencial. Steve Albni, productor estrella de este segundo trabajo, comprendió que había que prender fuego a las llamas, convertir el volcan en una verdadera erupción para dar natural continuidad a aquel Dry, e inyectó napalm en el mundo de PJ y en los surcos de Rid of me. Pero el pastel se lo merece, con todas las velas, la dama, Polly, que se arranca la piel ante el oyente, que tensa su guitarra, compulsiva y feroz, que lo capitaliza todo con esa voz herida, iracunda, frágil y comandante al tiempo. El trío (batería a plomo, bajo manteniendo la serenidad en el caos) culmina un triángulo perfecto de blues retorcido y áspero, bestial, a chorro en la cara.
Es curioso que la gente suela emparentar a PJ Harvey con la versión más conocida de Nik Cave, la del crooner pantanoso, estilizado. Yo la acerco más, en todo caso, al abismal, al fiero perro sediento de los arranques convulsivos. Porque sí, PJ Harvey muda de piel (siempre con acierto), cambia cada poco tiempo ofreciendo nuevas caras. Pero su rostro más desnudo y auténtico lo reconozco en este disco, cercano a Patti Smith, al Surfer Rosa de Pixies, a la fragilidad aguerrida de Kurt Cobain... pero único, personal, uno de los mejores ejemplos de furor femenil que conozco, y una bestialidad, acelerando cada vez más, tema a tema, blues a blues, y abriendo con uno de los más tremendos sablazos de la historia del rock, Rido of me, la canción.

2 comentarios:

Jose Manuel dijo...

Debería haber una edición conjunta con este disco y el 4-tack demos.
Si, este también entraría en mis 25.

Jose Manuel dijo...

Track por tack. Sorry.