15 abril 2008

mis tebeos de cabecera, décimo octavo: LOCAS, de Jaime Hernandez




Amor y cohetes, menudo título para una revista de historieta. Pero eso era lo que el curioso iba a encontrarse dentro, si le mordía la curiosidad: los amoríos de unas adolescentes punkis en un entorno futurista (pero con dinosaurios). Love and Rockets aglutinaba las historias de tres hermanos, los Hernandez, estadounidenses de ascendencia (y cultura) chicana que mandaron sus garabatos al más duro crítico de cómic del país de las barras y estrellas. Y,¡bang! el Sueño Americano hecho realidad. Alabanzas y aplausos, y más aún, apoyo empresarial para editar como Dios manda aquellos tebeos increíbles.
Otro día habremos de volver a la saga fraterna, pero hoy toca fijarse en Jaime Hernandez. El virtuoso. El que con un lápiz es capaz sde virguerías sin olvidar nunca el medio, porque no hablamos de ilustración o de pintura. Locas es cómic, narrativamente perfecto, progresivamente más experimental (sobre todo con el manejo de la elipsis), plásticamente siempre creciendo, depurando el trazo hasta alcanzar una economía increíble. Y qué decir de su facilidad para las expresiones corporales, los gestos, las muecas... un portento.
¿Y la historia, qué nos cuenta Locas? Pes poca cosa, y mucha chicha. Las vidas normales (cada vez más alejadas de unos orígenes pop y futuristas y más apegados una realidad fronteriza y urbanita), los avatares amorosos, cotidianos, la pérdida, la amistad, la familia, y la lucha libre (cultura chicana, lo avisábamos antes). Entre otras cosas, claro, porque las vicisitudes de Maggie y Hopey son como una ventana a la vida normal, azorada, de dos amigas, porque lo consiguen, se nos pegan, nos las creemos como a pocas ficciones.
Locas es uno de los tebeos más celebrados de la historieta contemporánea, un momento álgido en la historia del medio, no sólo por sus virtudes como producto, sino por ser una forma de entender el arte, el "hazlo tú mismo", el no rendirse a parámetros comerciales sino hacer que tu mundo y tu visión se conviertan en masivos, a base de trabajo y talento. A fe que lo ha logrado, Jaime, y también su hermano mayor, del que no hablamos aquí.

RITOS DE INICIACIÓN: Locass está editado en tres libros por La Cúpula (y previamente en dispersos y variados formatos, olvídenlo y acudan a los libros). Aunque hay cierto continuará en estas historias, recomiendo empezar por el segundo (que por cierto contiene la excelente saga "La muerte de Speedy", un cénit en la obra). El primer volumen es primerizo (si comparamos con su progresión, vamos) y el tercero puede ser de lectura más exigente.

4 comentarios:

Ximo dijo...

Coincido plenamente Sr. Punch con respecto a Locas y Jaime, e incluso intuyo fácilmente que su preferencia hacia los Hernández va más en dirección a Beto y su Palomar, uno de mis tebeos favoritos y con el que tengo una gran debilidad. Supongo que en parte es debido a ese aire que se respira tan afín a las novelas de Gabriel García Márquez, mi escritor favorito. Y eso que Jaime tiene ese tono tan divertido que me encanta, e incluso demuestra una exquisita narrativa elegante como muy pocos, pero aun así, me quedo con Beto.

Jose Manuel dijo...

Que si, que vale, sin condescendecias: que el Palomar de Beto es un referente y la saga de Rio Veneno lo mejor, pero el requetegrande es Jaime, el que conoce el universo femenino es Jaime, el virtuoso y el que ha ido a más (a diferencia de su hermano) es Jaime, el que me pone es Jaime, el que yo pondría entre mis 3 autores favoritos es Jaime.
Beto es bueno, Jaime MUY grande. Y si, tengo ganas de bronca.

Señor Punch dijo...

según humores y días, una se pone por delante, o según etapas, pues está claro que Palomar ca a menos y Locas a más.
Dos grandes tebeos demasiado diferentes pese a sus tangencias.

Señor Punch dijo...

Palomar VA a menos, no ca