21 abril 2008

Mis tebeos de cabecera, décimo quinto: BATMAN, EL REGRESO DEL CABALLERO OSCURO, de Frank Miller, Klaus Jackson y Lynn Varley


Cuando Frank Miller entregó el primer número (de cuatro) de su revisión del Hombre Murciélago todos esperábamos un gran trabajo. Tenía crédito, el de tebeos excelentes como su Daredevil o la inquietud demostrada para buscar nuevos caminos artísticos con Ronin, su debut en DC tras abandonar a su rival editorial, Marvel. Pero dudo que nadie no se asombrase ante lo conseguido. Porque la historia del retorno, tras años retirado, de un Batman crepuscular y viejo (no lo digo yo, lo dice el propio Bruce Wayne) resultó un cómic sencillamente acongojante, una experiencia de narrativa visual que te engancha por las criadillas desde su primera página y no te suelta hasta el final del cuarto libro. Un experimento sobre cómo trasladar una acción trepidante y cronométrica a un arte estático, y conseguir la vibración del mejor cine de acción. Y además cómo hacerlo con recursos del cómic, no desde una óptica cinematográfica. ¿Y cómo lo hace? no voy a poder descifrarlo en pocas frases, ni podría, pero básicamente Miller maneja el tiempo, el crono, con una sabia y experimental superposición de viñetas pequeñas contrastadas con panorámicas de vértigo. Usa un fuera de campo que rompe esquemas. Es literario pero cortante como un cuchillo, empleando frases exactas, breves, describiendo personajes hasta su alma en una sola viñeta. Diseña escenas breves, casi diría cortantes en el enlace entre unas y otras.
Gráficamente su dibujo es esquemático y ferozmente expresivo, como el sensacional color de Varley.
El tebeo es una exploración estilística, una búsqueda exitosa de fórmulas narrativas y de un mood plástico que otorga una dureza al relato muy determinada, decadente y tensa. Pero también se trata de una indagación discursiva alrededor de Batman, buscando la naturaleza del mito heróico antes que recrearse en un cuento para adolescentes. Que nadie se confunda con este tebeo de capas y villanos, porque no es para niños: es una caleidoscópica aproximación a la naturaleza del sacrificio, del heroismo, de la lealtad al yo más profundo. Un acercamiento al héroe/mito desde diferentes perspectivas (psicológica, legal, mitológica, comunal...). Resulta posiblemente el primer tebeo para adultos dentro del género (honor que comparte con Watchmen, de Alan Moore, obra totalmente recomendable, por cierto), pues lo utiliza para abordar valores universales y trascendentales desde una narración hiperviolenta y simbólica, donde lo fácil es quedarse en esa superficie dura, macarra, y no profundizar en su discurso de fondo, verdaderamente lírico, un canto a la humanidad en su verdadera nobleza.

RITOS DE INICIACIÓN: Hay una edición tamaño gigante repleta de extras, y es la que hoy se puede conseguir. Personalmente no me gusta que un trabajo diseñado para unas dimensiones se altere en aras de ofrecer "la edición definitiva", porque sencillamente estás falseando el planteamiento original del producto. Pero en fin, consolémonos en que este caso es una de las pocas excepciones en que el tebeo se disfruta aún en formato gigante, y se aprecia mejor lo espectacular del dibujo de Miller.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Este lo tengo y me encanta, mas que 300. Aunque el mio de cabecera lo dijiste hace unos dias: Calvin&Hobbes. Los mejores. No se si te he dicho que tengo blog:
http://estoyentodaspartes.blogspot.com/

Anónimo dijo...

el de arriba soy yo, jordi