07 abril 2008

seguimos Perdidos

Ya sé que no se estila, que lo habitual es que con el tiempo aquello que recibía parabienes acabe, por cansancio o por pose del espectador, siendo pasto de críticas entre furibundas e irónicas/perdonavidas. Lo que me emocionó ayer hoy es un fraude. Y muchas veces es así, muchas veces sobre lo que en origen fue una buena serie actúan el efecto chicle, el estiramiento, la improvisación manifiesta de la plantilla de guionistas, el amaneramiento de los actores (que en principio suelen ser esforzados debutantes y finalmente alcanzan el estrellato y se recrean en la pose), y la aparición de nuevos productos que ocupan el lugar del anterior, una nueva sensación (ponganaquí su nombre: Héroes, Dexter...).
Pero si tengo que ser sincero, a costa de dejar para siempre de intentar ser el chico más cool de la blogoesfera, debo reconocer que los ocho primeros capítulos de la cuarta temporada de Perdidos han vuelto a engancharme, con sus trampas y con la ya evidente evidencia de sus defectos y costuras. Me engancha y me retrotrae a cierto estado de emoción casi infante, recuperando la magia del continuará, añadiendo nuevos trucos a su chistera (ahora empieza a trazarse el mapa del futuro, nos desvelan la conclusión, obviamente repleta de misterios), y me divierte tanto que me hace olvidar la pericia técnica que, en su día, me había embelesado.
En definitiva, Perdidos sigue pareciéndome un pasionante culebrón ci-fi, y vive Dios que lo estoy pasando pipa con su culebreante trama.

No hay comentarios: