18 mayo 2008

mis tebeos de cabecera: cuarto: TINTÍN, de Hergé



Uno de los más grandes y universales iconos del siglo XX es Tintín. También uno de los mejores tebeos de todos los tiempos, de una fuerza tal que nunca ha sido eclipsado por el variado merchandishing del joven reportero. Como en otros casos (obvios) de Tintín y compañía tenemos llaveros, películas, cromos, dibujos animados, muñecos y casi de todo. Pero sus historias poseen tal fuerza que prevalece un concepto indisoluble al icono: Tintín es un cómic, de los mejores, una serie de relatos aventureros para todas las edades sostenido por un elenco de personajes inmortales (los patosos Hernández y Fernández, el capitán Haddock, el científico sordo Tornasol...), historias trepidantes que con los años abandonaron el maniqueismo en pos de la exactitud documental (o lo que va de Tintín en el Congo a Viaje a la Luna), que en una soberbia etapa final alcanza una extraña abstracción en álbumes donde apenas hay trama (Las Joyas de la Castafiore) o donde prima la metáfora personal por encima del texto, contando mucho más de lo que se está diciendo (es conocido que la blancura dominante en Tintín en el Tíbet trasluce un sentimiento de culpa por una infidelidad marital de su católico autor, un grito de perdón místico que no encontrará en la realidad y traslada a sus viñetas).
Y por supuesto hay que pararse en el estilo, esa ya universal línea clara donde el dibujo se depura, donde convive la estilización en los personajes con un verismo casi forográfico en los entornos por donde aquellos se mueven. Y una técnica abrumadora, no sólo en la puesta en escena (la elección de planos, el enfoque dentro de la viñeta...) sino también en el hábil manejo de registros contrapuestos, que conviven con una naturalidad sorprendente (del misterio al slapstick puede haber la distancia de una sola viñeta... y nada chirría nunca, todo fluye como si fuera natural)
Tintín es un referente de la cultura del siglo pasado, con varios álbumes (los finales) que se encuadran entre lo mejor de la pasada centuria. Y no hablo sólo de historieta.


RITOS DE INICIACIÓN: por supuesto huelga hablar de ediciones etc. Tintín lo debería tener ya todo dios, pero en todo caso si alguien aún desconoce este tebeo, un buen comienzo sería el díptico EL SECRETO DEL UNICORNIO/EL TESORO DE RACKHAM EL ROJO, dos álbumes donde descubrimos el pasado de Haddock y cómo adquirió su inmensa fortuna.

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