13 junio 2008

LA GUERRA DE LOS SINIESTRO CORPS (Geoff Johns y varios)

Parece que esta vez va la vencida. Tras varias Grandes Sagas superheróicas donde lo más grandioso fue el aparato publicitario, Geoff Johns nos entrega una de capas y rayos que no defrauda. Al menos si juzgamos su arranque (serán cuatro números más series de acompañamiento).La saga nos narra una guerra entre las fuerzas del bien y las del mal a niveles cósmicos, en la línea de la ya clásica Crisis en las Tierras Infinitas, de la que abreva sin pudor pero también haciéndolo para entregar un producto que no deriva, que sabe mantener su rumbo y respetar ciertas reglas mínimas: la historia es un simple entretenimiento, puro space ópera, pero al menos logra eso, entretener, pues está bien hilvanada, maneja con soltura los finales de capítulo (cliffhanger, lo llaman ahora) y en sus páginas uno no siente estar ante el Loctite de varias series laterales, sino en todo caso frente al esqueleto, el núcleo central de una historia bien urdida (entre dos colecciones protagonizadas por los Green Larterns).Eso debería ser un tebeo de superhéroes que se pretenda gran acontecimiento editorial, y casi nunca lo es (ver, por ejemplo, el inenarrable bodrio de la Crisis Infinita, del mismo guionista). Uno tiene, pues, garantizado un buen ratito si le gusta el género. Incluso si es ajeno al universo DC (que hace tiempo no frecuento salvo a cuentagotas) la lectura es agradable. Cierto, los diálogos son pobres (algo mejores cuando guioniza Dave Gibbons), el dibujo tópico, y los personajes son brochazos. Pero también advertimos su buena planificación general, cierta espectacularidad en Van Sciver (hay más lápices en la saga, si esté no fuera de vuestro agrado tendréis donde elegir), y todo el buen sabor del subgénero cósmico (ya saben, seres jugando al billar con mundos habitados y todo eso) para pasar una tarde de ésas, con mucha lluvia y pocos argumentos para salir a pasear.Ya están en la librería los dos primeros números, así que si pica la curiosidad más vale darse prisa, u os pilla el tren… no olvidemos que después, seguro, nos echarán encima otra macro saga y ésta quedará olvidada.



Finalizada la saga, sus cuatro números (no me interesé por las ramificaciones en otras coleciones) mantengamos lo dicho: una de superhéroes cósmicos, quizá demasiado autoreferencial (ayuda a no perderse el cuerpo de artículos diseminados por sus cuaro ejemplares, que menos mal), sin profundidad ni caracterización en unos personajes que son planos y no tiene por qué ser otra cosa: brochazos y diálogos grises para efigies que surcan los cielos salvando el univeso. Todo en un marco de guerra de las galaxias (el guiño es muy consciente) donde los anillos de poder significan valores absolutos (el miedo, la voluntad...).
Según el humor del momento puede entretener o aburrir soberanamente. También según la paciencia, si no es es friki de los cómics DC, pues puedes perderte en su particular y cohexionado mundo propio. Bueno, yo lo pasé bien, sin pedirle demasiado, pasando por alto o sobre-entendiendo lo que no pillaba, y dejándome llevar por el abigarramiento cósmico.
Eso sí, esto va a continuar en otra saga,aviso.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo cierto es que no entiendo cómo pude aguantar hasta el final, ya que el desarrollo es bastante chorras. Creo que ayudó el que sólo fuesen 4 números.

Señor Punch dijo...

cierto, lo mejor planteado es su inicio y un final totalmente continuista, pero el desarrollo es muy simplón: galletas espaciales y diálogos redundantes.
Con todo, se puede decir que es la obra de un autor, o de dos, o tres. No un producto de editor sin sentido a lo Civil War o cualquier crossover marvelita de última generación.
Vamos, que si eres muy friky DC entiendo que lo valores. Yo, por cierto, no lo soy, y creo que sí, lo concreto del asunto, cuatro meses y punto, ayudó también.

Señor Punch dijo...

bueno, me leo... lo mejor, entre "
Que nadie me crea rendido a los Siniestro >Corps, vamos :P