25 julio 2008

laberintos en palabras

La red, púlpito para todos.
Los blogs, lugares donde hacerse ver. Donde destacar, donde compartir y donde, a veces, provocar al lector.
De casualidad llego a un lejano artículo donde en los comentarios encuentro a un verdadero arquitecto dadá de la palabra. Lo digo sin pretender ofender, y reconociendo mi admiración, en algún sentido, por el tallista de un comentario largo del que extraigo la cita de abajo.

Al respecto, tras leer varias veces el párrafo, llego a la conclusión de que se merece traerlo aquí, para que mis amables lectores puedan reflexionar y dejar sus opiniones en los comentarios al respecto (o llevárselas con ellos mismos, aunque, como decía Jesús, compartir es amar al prójimo).

"cuando en una narración que pretende, además de manejarse
con sueños y mitos, proyectar una estructura de las relaciones entre la memoria
y la imaginación humana con efectos directos en ‘el mundo físico real’ las
representaciones no mantienen una semejanza analógica con la imagen o carga
afectiva que el mito ha tomado a través de los sueños del hombre y las marcas
decrecientes de lo popular no es correcto tomar esa narración como ejemplo de
inspiración mitológica, onírica o religiosa"

3 comentarios:

Javier dijo...

- Cuando mis alumnos me preguntan si "cuando en una narración que pretende, además de manejarse
con sueños y mitos, proyectar una estructura de las relaciones entre la memoria
y la imaginación humana con efectos directos en ‘el mundo físico real’ las
representaciones no mantienen una semejanza analógica con la imagen o carga
afectiva que el mito ha tomado a través de los sueños del hombre y las marcas
decrecientes de lo popular no es correcto tomar esa narración como ejemplo de
inspiración mitológica, onírica o religiosa"

Yo siempre les respondo que no.
- ¿Qué no, qué?
- Que no se

Mar dijo...

Y luego dicen que yo no pongo comas... y que uso demasiadas frases suboordinadas!
Qué cosas!!

Besitos

José Vicente dijo...

No sé por qué pero este post me evoca en muchos aspectos al libro de Fermín Solís que acabo de leer, Buñuel en el laberinto de las tortugas, desde el título, a los sueños, los mitos y la religión.