25 agosto 2008

escucha, la nieve está cayendo

Me preguntaban en los comments del Water Curses sobre cómo escucho la música, y si le dedico algún momento concreto. Buena pregunta que va más allá de mi ombligo. ¿Cómo escuchamos hoy la música? ¿Se escucha la música de un modo distinto a los quince, a los veinte, a los treinta, a los cuarenta...?¿Qué supone escuchar música?
Pues volviendo a mi ombligo, evidentemente hoy no escucho la música como lo hacía hace veinte años. Ni diez. Con las canas es inevitable que aparezcan prioridades por encima de lo lúdico (matrimonio, trabajo, hipoteca, hijos...).
Generalmente alguien que sobrepasa los treinta suele restringirse a la cultura musical adquirida diez años antes. "Cualquier tiempo pasado es mejor". O al menos, mi tiempo pasado es mejor. Si en los setenta tenía quince, sigo devorando mis plásticos sinfónicos ajeno a las modas. Si en los ochenta fui un chaval retro, Bowie es lo mejor. Si metalero, Iron Maiden on my heart.
Otro modelo es al que no le importa la música. Vale, a todo el mundo le gusta la música, pero pocos tienen la actitud musical. Este modelo se deja llevar, tararea encantad@ de la vida las tonadillas que machacan los anuncios de la tele, y crea un baremo estético absurdo y carente de fundamento (me lo meten por el orto/lo conozco sin esfuerzo: me gusta, lo quiero).
Yo creo que hay una edad que es un pico, momento ideal para implicarte en lo musical: los veinte, más o menos. Tienes la energía y eres suficientemente joven para sentir la novedad como una excitación especial, una sacudida vital en forma de canción. "Quiero probar algo nuevo", cantaban Los Planetas hace años. Eso es universal, y por eso el maduro padre de familia suele ya estar alejado de lo musical como experiencia asombrosa, refugiándose en aquellos asombros que a él, diez años atrás, le sobrecogieron.
¿Cómo escucho música yo, hoy? Bien, procede el pudoroso autoretrato, ¿eh?. Pues vedme como uno de esos treintañeros (más cerca de los cuarenta que de los treinta, mucho más) con una vida más o menos establecida y unas obligaciones prioritarias. Entonces, escucho música cuando puedo. Con cascos si paseo al niño o lo llevo al parque, en el coche cuando me desplazo, a veces ante el PC, etc. Pocas veces en plan "no hago otra cosa", pues eso ya es un lujo. Pero volviendo a actitudes, planteo una nueva pregunta: ¿de qué no prescindirías nunca? Aquí en Estodigo hablamos de cine, cómic, rock, tele, sociedad y cosas diversas. Pero la única actividad que entiendo desde una ética casi moral es la de seguir escuchando música, seguir al tanto (vía revistas y blogs) de lo que se cuece. La cuestión no es tener más que nadie ni saber más que nadie, ser el más listo de la clase, si no, simplemente, no perder ese pálpito, esa energía y ese asombro ante cuatro chavales de 18 que sacan doce canciones que huelen a fragor, ímpetu, o incluso brillan con un nuevo matiz y huelen a futuro clásico.
No es sólo el placer intelectual o emocional de lo artístico (que encuentro/disfruto en la historieta más que en ninguna otra disciplina, como se sabe ya), es una actitud vital. No pretendo ser joven a los 38, pero sí huír del modelo aburguesado, consumista, adocenado. Me aburre idolatrar a los Stones por evidente, pero me asombra descubrir en Third nuevos caminos casi inéditos y emocionalmente turbadores. Si lo hago con los cascos mientras columpio al churumbel, o en éxtasis de torre de sonido y luces bajas, eso ya es circunstancial.
En todo caso, como cantaba Yoko Ono, nunca perdamos la capacidad de escuchar la belleza de la nieve cayendo.

9 comentarios:

probertoj dijo...

Qué gran post, sr. Punch. Yo estoy en una situación un pelín diferente: también treintañero (casi), con hijo, con hipoteca... pero con la obligación laboral de escuchar música. Lo cual no deja de ser un lujo.

En cualquier caso, mi conclusión es la misma: no hay que perder la ilusión por escuchar nuevos grupos. La cosa no es estar a la última moda, sino tener la esperanza de que el presente siempre es mejor que el pasado simplemente porque es lo que nos toca vivir y la nostalgia tiene recovecos muy oscuros.

Señor Punch dijo...

gracias probertoj. Leí en tu blog que eres periodista y se me hacía evidente que musical (como mínimo). Es un elogio, ¿eh? :)Porque frente al común de los snobmortales yo no tengo problemas en reconocerme lector de RDL asiduo, desde hace muchos, muchñisimos años, y que disfruto de su lectura cada mes, y sigo aprendiendo con ellos (como con los pocos blogs musicales que me gustan)


Por cierto, aprovechando que el Pisuerga... tus listas de los discos por décadas me han
a)encantado
b)sorprendido
c) picado en cosas que desconocía y voy a por ellas
d) Psychocandy, por dios, Psychocandy, que a ese disco hay que ponerle velas como a un cristo crucificado, aunque darklands es la virgen maría (Jesús, y Marñía, jeje...) ;)

e) los noventa sólo los ojeé, pero chachi también, en apariencia

probertoj dijo...

Gracias por los elogios devueltos. Confieso también que leo el RDL, pero que no ya no la disfruto tanto como antes: debe ser que al leer más cosas en inglés sobre música, ya no me impresionan tanto lo que dicen. O será que ya sé cuándo me están dando gato por liebre y qué grupos los ponene en un altar para luego dejarlos caer (porque lo hacen, aunque ellos sólo achaquen prácticas así al NME)


Ay, las listas de discos que he heco. ¿Ves? A cosas así me refería con los lugares oscuros de la nostalgia. ;) Lo de no meter Psychochandy no era por epatar, a mí me gusta más Darklands: me parece mejor disco, aunque está claro que el martillo eléctrico que es el debut de los Jesus rompe y rasga con todo. Es uno de esos pocos lps que cambian el rumbo de la música.

La de los 90, aún quedan muchos discos por meter y el concepto es muy diferente... y, de nuevo, las trampas de pensar que el pasado molaba mucho más. Especialmente con esa época, que fue la mía de adolescente enganchado a la música.

Una indiscreción: ¿qué disco de los 80 no conocías y te ha gustado después de leerlo en la lista?

Pero hablemos de tu post. He seguido pensando y me he dado cuenta de que gran parte de la culpa de cómo escucho los discos está no sólo en el tiempo, sino en la cantidad. Antes, hasta los discos malos tenía que darles mil oportunidades, porque apenas tenía novedades que escuchar. Ahora, sin embargo, a la primera de cambio los desecho. Y no puedo evitar preguntarme cuántas canciones guays me estoy perdiendo por ello. O cuántos discos de ésos que había que oír mucho para sacarles el jugo ya no llegarán a gustarme nunca.

Anónimo dijo...

Emocionante comentario, suscribo lo dicho como padre de dos crios pequeñajos. Pongo música en casa constantemente y ellos escuchan y espero que disfruten con mis gustos musicales. Reconozco que no busco actualidad sino buceo en el universo del jazz, blues y rock, aunque gracias a mi hermano Juan me mantengo minimamente al día.
Gran blog
Miguel.

Int dijo...

En primer lugar, me siento halagado de que de mi pregunta haya salido este post. Es mucho más de lo que me esperaba. Muchas gracias.

Tenía curiosidad porque a mí me gusta disfrutar de la música y sí le dedico toda mi atención: me tiro en el sofá, me pongo los auriculares y cierro los ojos. Por ahora me lo puedo permitir (tengo 28 años). Y siempre que lo comento con compañeros del trabajo me miran raro: me preguntan que si no me aburro y, directamente, no lo entienden. Me hace mucha gracia que hoy en día que la música está por todos lados la gente cada vez se interesa menos por la música.

De nuevo, gracias.

Anónimo dijo...

Yo soy treintañero sin hijos pero tambien entrampao con los bancos. Y si señor, buen post. Solo la ultima frase (aunque sea de Yoko Ono) ya merece pasarse por aqui. Un saludo

jordi dijo...

el anonimo de encima soy yo me equivoque de boton carallo.

Señor Punch dijo...

"¿qué disco de los 80 no conocías y te ha gustado después de leerlo en la lista?"
Pues por ejemplo Mission of Burma. Casi no puedo creer que este disco sea de los primeros ochenta. Parece de la quinta de Fugazi, más bien... Impresionante.
Y tuve mi lagrimita para Woodentops, posiblemente el primer grupo "alternativo" que conocí...¡con quince años!.también hay discos de grupos de los que yo comozco otros elepés, como por ejemplo Cocteau Twins...
Una lectura muy nutritiva, por tanto (ánimo con los noventa)
Y sobre la saturación es cierto, ahora tenemos un acceso ilimitado a la cultura pop. Yo simplemente me dejo llevar. Si descubro a la vez, por ejemplo, No Age y Evsangelista, y el cuerpo me pide más los primeros, ya ni me lo planteo, Evangelista queda arrinconado. No digo que sea mal disco, sino que... bueno, eso, no time, no time!!!!

Miguel... bien, ahora yo te digo que, sutándote el blues y el jazz, Portishead (por insistir en el ejemplo del post) podrían gustarte y además encontrar en ellos la sensación de algo realmente nuevo.

int, los raros son lo sotros ;)

jordi, gracias... lo de Yoko, fue un flash, me vino al coco y lo vi al pelo... revela esa experiencia mística que es escuchar.

Por cierto, a mí lo que me da pena es esa bola mediática que convierte la música en lo opuesto a una experiencia. Antes nos quejábamos de los 40, pero buff... hoy la música se ha convertido en un jingle, un estribillo rápido y facilón que te cuelan en uno de tampax o móviles, o en la escena culmen de tu teleserie fashion. Las compañías multinacionales ya actuan por transpiración, no quieren ni que escuches.

probertoj dijo...

Cuidado con el no time, porque lo de Evangelista es un disco muy grande. Como los mejores de PJ Harvey, por ejemplo. De esos que te dejan temblando, no se sabe si de miedo o de maravilla.