29 septiembre 2008

FUN HOME, DE Alison Brechdel

Hace tiempo que vengo defendiendo la madurez del cómic, que parece vivir en nuestros días un esplendor brillante. Pienso que está muy por encima del cine, arte asfixiado por intereses mercantiles en su mayor parte, que hunde a sus mejores creadores en un mecano sólo interesado en ganar dinero con propuestas de puro entretenimiento masivo (y que me perdonen, pero los tiempos en que la calidad no se reñía con lo masivo hace muchos lustros que murieron, pese a las buenas y disfrutables escepciones). Por otro lado, la mejor literatura es un submundo posiblemente muy activo, e incluso aún inalcanzado por la historieta en su hondura y ambición. Pero reflotando ese plancton valioso y nutriente, abunda la novela popular más vacía, la de hermosas sobrecubiertas serigrafiadas y de brillante oropel, la de géneros trillados que nadie se esfuerza en hacer evolucionar (sí, la novela histórica en primer lugar), o la de los cuatro monos mediáticos y endiosados que escriben con el culo (Reverte se me atragantó al segundo párrafo… ¿por qué insistir, cuando hay tanta literatura por descubrir?).
Vale, en el cómic tenemos nuestro elevado porcentaje de mierda, como en todo. Y de tebeo-alfalfa para frikis incultos más allá de su microcosmos también. Pero hoy lo que está de moda es la obra de autor, trabajos personales, ambiciosos, trascendentes en fondo y en forma. Blain, Sfar, Ware, Seth, Max… son puntales: de ellos se habla (hasta se polemiza) en los foros especializados, y sus tebeos son los que hoy están llamando la atención en “el mundo real” (ya no es infrecuente ver cómo el País, o el ABC, o Público, hablan de una novedad interesante y lo hacen desde un cierto conocimiento y respeto por la historieta más allá de los clichés)
Todo esto me sirve para echar sal en la herida (los comments son suyos, amados lectores, afilen cuchillos si quieren) y sobre todo para encauzar una obra tan enorme (perdón, quise decir ENORME) como Fun Home, de Alison Brechdel.
Autobiografía distanciada, reflexiva de un modo que acogota y acompleja (por su profundidad), Fun Home disecciona un hogar donde se impone la presencia gélida de un padre que esconde pasiones ajenas al círculo familiar. Es homosexual, autoreprimido pero con inconfesadas válvulas de escape. Y la autora, su hija Alison, es lesbiana pero de un modo muy diferente al enfrentarse y descubrir su sexualidad. La familia es diseccionada por la autora desde una doble vertiente: una enorme sensibilidad que le hace girar en círculos concéntricos sobre los detalles, y un universo nutrido y sustentado por la pasión hacia la literatura.
En este sentido, Fun Home trasciende lo genérico (biografía confesional, sería el caso) para establecer un juego de reflejos múltiples entre la vida de Alison y su familia, que retrata el interior de la mujer que se descubre y que descubre el secreto paterno, y la verdad que creen encontrar tanto el padre como la hija en la literatura (Joyce, Oscar Wilde, Homero…). Sobre todo la hija.
Brechdel establece desde este punto de partida un constante diálogo entre su vida, sus reflexiones, sus ánimos, y la literatura como reflejo y como guía para el lector. Alison se reconoce tanto como aprende de sus libros. Por eso lo literario se imbrica en la novela gráfica con semejante fuerza: no sólo tenemos un estilo profundamente literario, sino que numerosas veces Fun Home reproduce párrafos de libros enteros y cartas personales de los personajes. También se visualiza el perpetuo contacto de la familia con los libros (cada pocas páginas podemos ver a alguien leyendo, o hablando de un libro, o descubrir los títulos que descansan en una librería, etc.)
Con todo este denso material, Fun Home se revela como una lectura apasionante, intencionadamente difícil, absorbente por el cúmulo de dudas y verdades que atesora, emocionante por el retrato distante y en absoluto estereotipado de una familia disfuncional, atractivo por un dibujo suave, por una dinámica narrativa invisible, que nunca pretende hacerse notar (salvo en el tremendo diálogo confesional dentro de un coche, donde rompe el esquema de toda la obra con una paginación reticular, de pequeñas viñetas iguales, una asfixiante celosía en donde los sentimientos y las verdades no terminan de liberarse).
Fun Home es el cómic del año (al menos de los pocos que he leído) y, por fin, una lectura que me ha pedido a gritos ser releída. Lo haré, en breve, y sé de antemano que Fun Home crecerá más, entonces.

11 comentarios:

el tio berni dijo...

Tú lo has dicho Punch, ENORME. Para mí, a la altura de Maus o de cualquier obra maestra del cómic que se nos ocurra. El tiempo nos dará perspectiva, pero vaya pedazo de obraza.

Mar dijo...

Sí, sí: ENORME ... y ¿pretenciosa?
Sigo buscando la palabra adecuada para definir otra de sus facetas, de las muchas que (me parece) tiene.

Besitos

P.d. El tiempo nos dará perspectiva: eso creo yo también ;-)

Señor Punch dijo...

no Mar, no.. pretencioso: "presuntuoso, que quiere ser más de lo que realmente se es"

Yo no diría tal, no creo que fun Home sea pretencioso. Ambicioso, en todo caso, y ojalá más cómics fuesen la mitad de ambiciosos que este...

Mar dijo...

Jejejeje
Un debate dialéctico: mola!

Pretencioso/a: (...) También se aplica a la obra literaria, cimenatográfica, etc., con excesivas pretensiones de originalidad, altura intelectual, trascendencia, etc.

Como sigo a María Moliner y Cía. (arrimando el ascua a mi sardina) sí, me lo parece y sí: es mi opinión, claro ;-D

¿Ambicioso? Pues también. Y comparto su opinión, en este caso sí: si la ambición tiene un componente positivo, este cómic se apunta ese tanto.

Muchas facetas, otro punto en el que parecemos coincidir.

Besitos

Señor Punch dijo...

pero Mar, es que tampoco veo que Fun Home quiera ser de altura intelectual o lo pretenda. Expone a bocajarro un bagaje cultural (por cierto, muy alto, al menos en cultura literaria)y cómo este le provoca reflexiones en un marco, el de su familia (que es como los Munster pero sin maquillajes... ¡como para no reflexionar al respecto!)Al tiempo es un ejercicio de estilo, eso es evidente.
Quiero decir, para mí Fun H. no tiene "pretenciones de", si no que directamente "ES" (elevada, culta, trascendente... ¿por qué el cómic no puede asociarse a esos calificativos sin que surjan suspicacias?... y no hablo de tí o de mí, si no de los que rápidamente sueltan lo de "gafapasta" a la primera de cambio)

Mar dijo...

Hola, de nuevo!

Pues yo sí que veo que le prentende dar una base sólida cimentándose en referentes literarios intelectuales, y creo que a veces, se le escapa de las manos o deja que se le escape: su distanciamiento de sí misma me hace dudar que algo quede al azar.
No dudo que en su casa este ambiente de "superioridad literaria" fuese el pan nuestro de cada día y que marcase de tal modo su caracter que le acompañase de modo asfixiante y machacón durante toda su vida, hasta no poder dar ni un paso sin tener que consultar alguno de los párrafos de los libros, como consejeros espirituales o manuales de autoayuda, tan comunes por allá (y por acá, creo), viviendo rodeada sin contacto humano a su alrededor, alguien a quien pudiese considerar amigos. La presencia de lo cómico que forma parte del título queda sólo áhí: no hay nada que haga de su vida algo real, como si todo lo viviese a través de su padre y de los libros que a él le marcaron y, por ende casi por imposición, a ella. Los menciona como la biblia personal, como si alguien que no los hubiese leído no pudiera saber de qué está hecho el mundo...
Me enrollo y no sé si me explico: soy del tipo ametralladora cuando me pongo a hablar...

Berni me dice que como su relato es desde la distancia, no me engancho: tal vez tenga razón (berni: he dicho TAL VEZ :D) pero la sensación con la que acabé este fun home es que quería trascender por algo más que por la historia que contaba o por cómo la contaba, quería dar a entender que era una "persona leída" y eso, me chirriaba, la verdad.
Que conste que me ha gustado, pero no como a ustedes o justamente por los motivos que a ustedes sí ...a mí no del todo.
Es como quemar buena leña, pero húmeda: hace más humo que cuando está seca.

Besitos más

el tio berni dijo...

Yo estoy más bien con Punch. Bechdel usa referentes literarios no por dar altura a su relato, sino porque son algo ineherente a su propia vida y persona, haberlos obviado habría sido falsear su relato, que es el de su vida y su familia. No veo problema en todas las citas literarias, porque no están metidas con calzador, par mí forman parte de la historia y son la historia.

En otro blog leí que Bechdel se podía haber ahoraado los dibujos y haber escrito una novela; que Fun Home era realmente una novela. Me parece una visión muy, muy corta de lo que es y puede ser el cómic. Es como decir que un cómic mudo es ilustración. Bechdel imbrica perfectamente texto e imagen. No se limita a ilustrar, los dibujos, a veces de forma muy sutil, añaden significado, matizan o directamente son simbólicos.

La manera en la que estructura la historia, recuperando sus recuerdos poco a poco, es alucinante; la manera en que nos suelta mazazos sobre su padre como quien recita la lista de la compra, sin dramatizar, es mucho más apabullante que cualquier intento de sensiblería de autores más calientes (lo digo por lo de la frialdad). Mar, ya sabes que yo aprecio el distanciamiento y el que no intenten jugar con mis emociones tramposamente. Bechdel no lo hace y por eso es más emotiva que, yo que sé, Blankets.

Por cierto, lo de Fun Home, supongo que ya lo sabes, es un juego de palabras (FUNeral HOME). No sé si en la edición española queda claro. Es pura ironía, si te fijas, creo que en todo el cómic su padre no sonríe ni una vez (y su madre no estoy seguro, pero por ahí le anda). Eso también es saber la imagen de manera simbólica y de transmitir.

Valla rollo, y sólo estaba calentando.

Mar dijo...

¡Qué nos gusta una polémica, Al!
Allá vamos de nuevo: esperemos que a nuestro anfritión le guste :-D

La novela gráfica (¡y olé!) está llena de referencias literarias y las que "hereda" de su padre son las que marcan su vida: toda ella. No quiere ser como él y resulta que es lapersona que más ha marcado su existencia y al que más teme parecerse, de ahí que sea el centro de su universo, su sol en torno a quien todo gira, sobre todo, su propio mundo. Y si bien es cierto que las citas son parte de la narración, creo que son excesivas, debido -quizá- a lo excesivo del caracter del padre, que no desea términos medios ni mediocridad a su alrededor y crea un mundo en el que vivir lleno de medianías e insatisfacciones, impregnándolo todo.
El distanciamiento es la manera más honrada que tiene esta autora de enfrentarse a su pasado, diferente y mejor que el de Blankets, que ahora parece la peor obra de toda la historia de la novela gráfica cuando hace nada de tiempo venía a ser la panacea: creo que eso me ha pasado con esta obra: me parece muy interesante, digna, profunda y sincera, pero hay algo que me distancia de ella y que me chirria un tanto. Puede que sea esa distancia, pero es algo más y creo que es un poso, un sabor, como cuando pruebas un buen vino (¡toma snobismo!) en un vcaso de plástico: es genial y te llena el paladar, pero al final algo no encaja.
Es cierto, también, que el juego de palabras se puede perder en la traducción (mucha razón tienes, Sensei) pero ella se encarga de dar pistas suficientes para estas cosas que mencionas y deja otras, que yo considero que debería explicar más, muy abiertas y, ya sabes, que los datos abiertos me incomodan, me alejan más que acercarme. Si no es su intención explicar las cosas, es su opción, pero yo puedo o no entenderlas y entonces, mi respuesta como lectora, es incomprensión. No pido que me lleven de la mano ni que me atraigan con la lágrima fácil (muy fácil en mi caso) sólo digo que si quieres sincerarte, hazlo sin intelectualizar tanto que apenas me entere de qué quieres (¿porque quiere, ¿no?) de lo que te sucedió. Creoq ue escribe para la posteridad, para vencer al tiempo y ahí, pierde parte de su sinceridad. Al menos eso creo.


Besitos por dos, por lo menos!!

P.d. Y todo esto, así, migrañosa perdía: esperen a que me ponga en forma :-D

Señor Punch dijo...

de rollo nada, berni.
Ya se sabe que me encanta el debate articulado :)
Por cierto, chuminada suprema lo de que sobra el dibujo. Por ejemplo, sólo hay que ver cómo no pocas veces el objeto a "ilustrar" en los márgenes de la viñeta es un párrafo de un libro, o un anecdotario, un diario, una carta manuscrita... es metalenguaje, es mensaje: el objeto de Fun no es sólo la autobiografía, es un discurso sobre el poder de la palabra ¡transmitido en un medio que es gráfico!.
en fin, "nos veremos las caras" en ese post de enero en Entrecomics con "lo mejor de 2008" ;)

el tio berni dijo...

Para mí, sin duda es de lo mejor de 2008. Interesante lo de "el poder de la palabra" y cómo la ficción, o el arte, puede moldear también nuestras vidas.

Mar, no digo que no tengas razón, por supuesto, digo que yo lo he visto de otra forma. Por ejemplo, yo no pienso que Bechdel (pero esto sólo lo sabe ella) se plantease la Fun Home como una manera de "pasar a la historia" o demostrar que ha leído mucho. De hecho me parece tremendamente sincero y me parece que ha tratado de hacerse terapia ella misma. Explicando la historia de su padre mediante el arte, mediante la técnica que ella conoce, parece que ha sido la única forma de llegar a aprehender y aceptar su drama familiar. Si durante su vida la literatura ha sido importante, no le quedaba más remedio que plasmarlo si quería ser sincera consigo misma y con el lector. Si hubiera sido una familia de aficionados al cine seguro que en el cómic habríamos visto muchas películas, actores y directores, y nadie habría hablado de snobismo. Ya está bien de usar la palabra "intelectual" como insulto o de pretender que si se habla de literatura estamos tratando de elevar nuestro caché cultural. Precisamente Bechdel se ha arriesgado a esto, a sabiendas de que el lector medio no habrá leído ni la mitad de lo que cita, pero necesitaba los libros, el arte, como contrapunto a sus hechos, la vida. No veo "superioridad literaria" en Fun Home, y muy ingenia tendría que ser Bechdel para pensar que citando una decena o dos de libros iba a parecer superior intelectualmente a nadie. El problema aquí en todo caso radica en el lector incapaz de asimilar la literatura como un arte accesible (coño, juraría que hay más bibliotecas que videotecas).

Si Bechdel lo hubiera hecho "mal", si las citas literarias estuvieran metidas con calzador, entonces te daría la razón, pero no es así. Es cierto que despistan a muchos lectores, y de hecho en muchas reseñas se hace hicapie en ellas precisamente, como su fuesen el cogollo del cómic, olvidando todo el trabajo EN CÓMIC que hace Bechdel, que es brutal, y como dice Punch, lleno de metalenguaje y autorreferencias.

Mar dijo...

Hola, de nuevo!

Sí, estoy con ustedes en que es DE LO MÁS destacado del 2008: en el fondo, estamos de acuerdo en que es un tebeo como la copa de un pino, bien narrado, bien estructurado... Y es un cómic, ¡qué caray! le pese a quien le pese, pues es seguro que hay mucho público -y buenos lectores, además- que aún no se han enterado que este medio es un peazo de forma artística de comunicar, con sus elementos comunes y propios, que le hacen ser único , ni mejor ni peor: eso ya depende de cada obra en sí, y ésta, es un ejemplo clarísimo a tener en cuenta.
Hasta ahí, los tres unánimes y p´alante ;-)

No se trata de tener o no razón, sólo de defender unas impresiones, tan subjetivas que no se pueden poner bajo el microscopio (lo siento, Al, era tan fácil que no he podido evitarlo): sólo que ustedes no le ven fisuras y yo sí: chiquitas y sin importancia, pero afean el fantástico y sólido edificio (sí, también era una referencia cómoda) que es FUN HOME.
A mí, me sigue rechinando algo y lo de "obra maestra" pues creo que le viene grande, pero lo mismo es cosa mía, que lo tengo delante y no sé apreciarlo, aunque creo que, en realidad, no puedo: es demasiada la distancia que en ocasiones siento con lo narrado y no me cala.
Respecto a lo de "intelectual" como etiqueta negativa, creo que sí, que esta en una novela gráfica que va por ese camino y no es malo: todo lo contrario. No podría haber sido de otro modo, puesto que es lo que se respira, lo que respiraba la autora constantemente... pero sigo sin poder quitarme de la cabeza cierto "querer ser más", que no creo que sea malo o negativo, sólo que lo hace algo más inaccesible. ¿Más díficil? Sin duda. Y por eso creo que es algo que ha querido mostrarnos Alison como parte de su extraña vida: la dificultad en la comunicación si no existía una base intelectual, política o de compromiso serio y profundo para iniciar el más leve acercamiento: no se hablaba si era paraperder el tiempo o si no se iba a decir una sentencia. Es "es un discurso sobre el poder de la palabra " que comentaba antes Punch... sólo que a mi, me distancia en ocasiones, me chirria (es que no encuentro la palabra adecuada -hablando de palabras- y recurro a una que transmite sonido :-D).

Empiezo como termino: no es cuestión de llevar razón o no, eso ha dejado de tener importancia hace rato, si es que la tuvo en algún momento, se trata de expresar algo más que opiniones, es acerca de cómo nos ha hecho sentir, cómo nos ha llegado esta autora y su forma de expresión... y por ahí, me da que me toca pagar a mí las rondas :-D

¡Y que conste que lo hago encantada, pero sin apearme del burro!
;-)

Besitos

P.d. Muchas gracias, Punch, por dejarnos a este loco y a esta loca seguir este pimpampún en su casa