03 septiembre 2008

LA CUENTA ATRÁS, de Portela y San Julián

Un indeterminado pueblo costero imaginario ha sufrido la marea negra de un petrolero hundido ante sus costas (no se habla de Prestige, ni de Galicia, ni de ningún pueblo localizable de la Costa da Morte). Un año más tarde el litoral se ha limpiado, los parroquianos reciben ayudas gubernamentales, la prensa recuerda el desastre y alaba los trabajos de saneamiento, los gobiernos realizan campañas, los vecinos analizan la situación, etc.
Carlos Portela quiere con esta obra dar su punto de vista de lo que supuso el Prestige y cómo diversos estamentos sociales fueron tocados, y cómo cada cual actuó al respecto. Vale, es un cuento universal, podemos pensar tanto en la Costa da Morte como en la francesa y la china, pero no nos engañemos. Aquí piensas al 100 % en el Prestige.
No es una mirada benevolente si no que prácticamente todo el mundo sale tocado. La cuenta atrás (primera parte de dos) es crítica, pero también se quiere lectura popular, es una historia casi didáctica (no sé si a pesar de su autor o conscientemente) donde todos los tópicos del asunto se ponen sobre la mesa con cristalina claridad: el politiqueo mezquino, la propaganda burda, el papel de la prensa, la actitud de los damnificados… antes de abrir la primera página, el lector es capaz de crear un perfil para cada uno de los personajes sin miedo a equivocarse demasiadas veces. Sí, La cuenta atrás camina con un discurso más que evidente y donde no abunda la sorpresa. Por tanto digamos ya que es un tebeo con sabor a recocido, a algo ya intuido, carente de capacidad de emocionar. Te lo esperas, y te lo sirven en bandeja. O casi.

Con todo, podemos entender igualmente que la intención es la de crear un tebeo masivo, para todos, que llegue a todos con su mensaje claro pero real (las cosas, la verdad, fueron tal y como nos las ilustra Sergi San Julián), un tebeo con intención reivindicativa y que al tiempo ilustre desde cierta abstracción lo que fue un caso real. Tebeo para todos los públicos (prólogo del mediático Manuel Rivas incluido) equivalente a mensaje clarito, un punto de vista omnisciente que trata a todos con crítica equidistancia (del politicastro al director de rotativo untado, de presentadora bollicao a mariñeiro airado). Tebeo que, dado el país que vivimos, no será superventas ni mediático pero que bien podría serlo, tanto al menos como lo fue "Los Lunes al Sol", por su tema aún candente, de corte social y comprometido.
Tebeo, además, que pese a pecar de obviedades en su discurso, posee una estructura de guión enormemente sólida y bien urdida, no lineal y que invita a la relectura en busca de detalles y matices. Relato dibujado con eficacia, con una planificación de página sobria y clara, y donde destaca para nuestro gusto el sentido del plano dentro de la viñeta así como un color atmosférico que transmite un algo plomizo, agrisado y alicaído.
Cómic, en fin, que rechina a este quisquilloso lector, por ser blanco y en botella de leche en su discurso, pero que sin duda posee un potencial lector masivo, y que goza de un trabajo, tanto de guión como de dibujo, absolutamente profesional (dicho en el buen sentido)

1 comentario:

Belano dijo...

Coincido bastante con tu visión. Además, al pretender abarcarlo todo, mostrar todos los actores implicados, los personajes se mantienen en el arquetipo, no se desarrollan. Es un cómic irreprochable en muchos sentidos, pero le falta todo lo que no es racional.

Un saludo