02 septiembre 2008

LA LUZ QUE AGONIZA (George Cuckor)

Otra vez TCM Clásico me pilla por sorpresa y me ata a la tele. ¿Quién quiere ver una serie, un concurso, un reallity, cuando en otro canal tiene la oportunidad de repetir la obra maestra de Cuckor? Nuevamente el cine sexagenario viene a estodigo. Nuevamente nos decantamos por no analizar, si no que preferimos exponer las reflexiones que la cinta nos produce. Sí, digamos ante todo que estamos ante un cinco estrellas que son las de una innegable obra maestra. La luz que agoniza luce un guión que sigue atenazando al espectador, una dirección asombrosa (menudo fuera de campo he visto ayer, para una conversación entre marido y mujer), con una fotografía descomunal totalmente postrada al expresionismo para convertir una hermosa mansión victoriana en una cárcel pesadillesca.
Pero ayer sobre todo me fascinó ese trío de actores principales, simplemente a una altura a la que hoy nadie parece capaz de llegar.

Charles Boyer encarna al maquiavélico marido. Qué gigante, qué dominio absoluto del gesto (facial, corporal), qué medido y al tiempo qué extremo resulta su personaje. Y reflexiono: ¿algún actor podría hoy interpretar ese papel y estar a su altura? Sólo se me ocurre Michael Caine, quien por supuesto pertenece a una generación, al menos, post clásica, y ya es un gigante (y además ya no está en la edad, pero bueno...). Pero si repetimos la pregunta pensando en Ingrid Bergman ya me da la risa. ¿Hay en el Hollywood actual alguien que pueda ser la sombra de la sombra de la señora de Rosellini? Ni de coña. Ni por el forro. Uno ve el papelazo que borda en esta Gaslight y desde Nicole Kidman hasta una Juliette Binoche (ejemplos al tuntún, se admiten otros) se quedan en nada ante la grandeza clásica de Bergman.
En fin, disquisiciones al margen, si alguien desconoce esta cinta, que no lo dude, tiene que verla. yo repetí y volví a quedar completamente rendido, como la primera vez (y observen que apenas he insinuado su argumento, bien a propósito por si se diera el caso y el lector desconociera esta cinta, en la que lo mejor es entrar a ciegas pero con fe).

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