14 octubre 2008

BRANCACCIO, de Giovanni di Gregorio y Claudio Stassi

Parece que nos dejamos llevar por los dictados de la industria de nuestros tebeos del alma. Los que gustamos del delicioso placer de acurrucarnos en nuestro sofá favorito y perdernos en historias ilustradas, tenemos que adaptarnos a la realidad de una industria del tebeo con demasiada cortedad de miras. Tanto el cómic más comercial (mayoritario) como otras propuestas autorales, se diría que nos acojen en un especial y hermético capullo, bien de historias endogámicas incomprensibles fuera del mundillo, bien en propuestas artísticas y estéticas también contempladas con extrañamiento desde ese “mundo real”. No es todo así, pero la aparición de la colección Graphic Journal es una iniciativa digna del aplauso en la búsqueda de otra vía: cada novela gráfica versará sobre un tema interesante, social, y se acompañará de columnas periodísticas firmadas por periodistas vinculados al asunto (para el primer número tenemos desde una corresponsal de La Vanguardia en Italia hasta activistas anti-pizzo o autores de libros sobre la mafia). Así, podemos intuir que esquivará tanto el riesgo estético como el "frikismo", en aras de lograr un público generalista que no está habituado a leer cómic, pero que puede sentirse atraído por esta fórmula, suerte de mixtura entre el periodismo y la historieta.
Brancaccio inaugura la colección y nos invita a olvidarnos de capullos, de comunas, de espíritu friki. No interesa aquí poder guiñar el ojo cómplice a otro acólito, si no de sentir cómo se nos arranca de nuestro mundo y nos revelan otra sociedad y una injusticia brutal. Se trata de, a través del cómic y la jugosa compañía de cinco artículos, comprender la realidad siciliana, la presión de la mafia sobre un pueblo-barrio y las consecuencias de esa presión. Uno acaba de leer el libro y curiosea en la red algunas direcciones aportadas, y siente el escalofrío de lo real. Más allá del propio tebeo pero siguiendo sus pasos, buscamos en la red y se nos congela algo. ¿Cómo puede ser que algo como el pizzo (impuesto mafioso sobre todo negocio) se produzca en plena Europa comunitaria, democrática, “civilizada”?
Brancaccio no busca respuestas, pero nos abofetea con un escupitajo de durísima realidad. Es un cuento moralizante y carga las tintas en ello, pero ni lo esconde ni le interesa ser otra cosa que un grito airado de denuncia impulsado por demasiadas muertes, extorsiones y brutalidad “extra legem”. Es denuncia y es hartazgo, y no quiere ser otra cosa.
Podemos también hablar de sus autores, cómo han engarzado una historia contemplada desde tres ángulos que revelan el tapiz completo. O del estilo gráfico de Stassi, muy cercano al de Gipi con esa línea violenta y expresiva, entre el hiperrealismo y la caricatura. Podemos reconocer su buena puesta de página, clara y descriptiva (y alguna vez, es cierto, demasiado enfática), o la capacidad del guionista de retratar unos tipos bastante sencillos y la habilidad del dibujante de plasmarlo en físicos que también nos hablan de esas gentes imaginadas pero palpables (también algo tópicas… decíamos de su intención moralizante).
Brancaccio no es un tebeo de los que barren en listas de lo mejor del año. No es innovador, es impulsivo antes que pretencioso o falsamente trascendente, y sí es correcto, sin titubeos de principiante (sus autores no lo son). En resumen, una obra que no es ninguna pieza maestra, pero que resulta un tebeo acepteble, que se hace querer en su visceralidad y toca temas a descubrir (o revisitar) por toda persona interesada en las cosas que pasan por el mundo (o lo que es lo mismo: todo Dios).

Y se engalana con artículos muy jugosos, lo que es un acierto.
Esperemos que Graphic Journal, la colección que inaugura, continúe los pasos abiertos aquí, o incluso nos sorprenda con obras aún más destacables, que trasciendan lo muy correcto para auparse en lo excelente.

5 comentarios:

e. dijo...

sí, parece ser un cómic destinado a hacerse más valioso en el futuro que ahora mismo... ahora tenemos de estas noticias todo el tiempo, por todos lados, difícilmente vayamos a poner unos euros en un cómic así cuando abres el grifo y la realidad te inunda gratuitamente... seguramente -sin leerlo me aventuro- sea más valioso de lo que parece; tal como les ocurre a los documentales de la tele... tan valiosos pero tan lejos de la mayoría.
(que sea tan gipi debe chocar bastante, no?)

Señor Punch dijo...

que sea tan gipi debe chocar bastante, no?
Pues mira... yo tengo la teoría de que el mundillo endogámico no es nada sano. Parece qiue no te respondo, lo sé :) Pero voy a ello: ¿por qué se dice con toda normalidad que X autor recuerda poderosamente a Travis Charest, o a Alan Davis, y nos tiene que chocar que otro parta de Gipi? Lo único que ambas cosas constata es que el dibujero es seguidista, se amolda a un autor que admira y puno. Por lo tanto, no choca constata que no siendo nada del otro jueves, no teniendo demasiada personalidad, al menos se acerca a cierto tipo de autor que ofrece al acabado una personalidad determinada (que no propia)
No sé, por otro lado, si será cosa de valorar Brancaccio más de lo que vale ya. Es correctito, es temáticamente interesante. No es especialmente brillante pero no me parece un escándalo de tebeo (en La Cárcel de papel aún se mantiene un hilo de discusión bastante extremo sobre un tebeo ques simplemente es tibio)

ed dijo...

tengo que ir a ver el hilo ese a ver qué se discute tanto de un cómic tibio!

de todas formas, es una gran iniciativa -aunque no se convierta en un éxito de ventas- (me refiero a la colección, no a éste en particular)

el comic se mueve, propone y extiende, y eso son buenas noticias siempre.

Anónimo dijo...

lo he leído, releído y creado un taller de comic con el para chavales adolescentes. Soy educadora y creo que es una muy buena arma contra los estereotipos q todos conocemos de Sicilia y la mafia, que de tanto Padrino y Los SOprano empezamos a valorarlos como positivos e incluso "se les coge cariño". Los valores de cada personage y como los retrata el dibujante son temas q trate en el taller. También destaco un acierto el añadir los artículos, es más, creo q son básicos para entender la historia.
A mi me gusto, y no soy mucho de comic.

Octavio B. (señor punch) dijo...

de casualidad te contesto al vuelo, anómina.
Gracias por la visita, si reincides verás que hay muchos cómics más que interesantes para un no habitula a las viñetas (atenta a los próximos días, saldrá uno que sin duda merece ser leido, hasta en los colegios).

Y sí, Brancaccio es cuanto menos interesnate y nos alecciona más allá de tópicos (aunque ojo, es, en estructura y argumento, tópicamente dramático, ¿no lo crées tú también?)