25 noviembre 2008

THE JESUS AND MARY CHAIN, The power of negative thinking

La edición el 1984 del single Upside Down fue un cóctel molotov sonoro en el panorama británico. Bajo el impertinente nombre The Jesus and Mary Chain dos hermanos escoceses con pinta de siniestros de instituto vomitaban ruido emparedando algodón de azucar pop. El atentado sonoro removió un panorama adocenado, comercial, AOR, en una operación bélica que resonó hasta el mazazo definitivo, el Lp Psychocandy, una bomba de ruido insoportable, el mayor caos sonoro perpetrado jamás en la historia del rock. Olvídense de las espirales garajeras de Stooges, del ruido arty de la no wave o de los exabruptos punk: la desidiosa propuesta de los "Reid Brothers" combinaba las melodías candorosas de los Beach Boys con tormentas de acoples atroces, ruido blanco y muros de sonido caóticos. Como dos líquidos inmiscibles pero que estallan al contacto. Terrorismo que a más de uno causó migrañas.
Los clips de la época tenían un magnetismo extraño, una hipnosis de cámarea lenta. La actitud en directo ya es leyenda, conciertos de espaldas al público que duraban diez minutos entre acoples sin fin. Escenarios destrozados por la banda y por la audiencia. Recuperando la actitud asocial y combativa de los pioneros.
Lo que parecía un resurgir del punk, los que parecían unos nuevos Sex Pistols para otra generación, no lo fueron, claro. Porque la industria no podía permitirse otro tambaleo generacional, y porque la actitud de The Jesus and Mary Chain era otra. Su revolución era un apático "pasa de mí, paso de tí", hacer lo que les viene en gana y centrarse en soluccionar el laberinto de su propia música. ¿Cómo superar Psychocandy? Imposible, pero sí supieron encontrarle solucción de continuidad apretando la tuercas donde dolía: la prensa menos receptiva de la época los acusaba de vacíos. Bajo el ruido, se decía, no hay talento, no hay canciones, no hay nada (incluso en la lejana Historia del rock de El País lo argumentaban). Pero ellos respondieron con un maxi exquisito y acústico (Taste of Cindy) y con una obra maestra, el dico Darklands. Ni caos ni caricia, "Las tierras oscuras" es rock bien templado, transparentando influencias (¿plagios?¿a quién le debería importar esas cosas en la era del sampler?) y mejorando unas composiciones que están, de nuevo, entre lo mejor de la historia del rock.
Después, insistencia en el rock and roll como fuente de la que libar y devaneos entre el ruido y la calma en varios discos que han perdido la magia inicial, pero que mantienen el tipo sin deslumbrar, incluso con momentos brillantísimos. Lo mejor, una apertura al baile que les duró lo justo (Honey's Death, gran disco).

Y ahora The power of negative thinking, B-sides and rarities, una caja de cuatro cedés, viene a recopilar toda esta historia, juntando caras B y rarezas, versiones acústicas e inéditos, en orden cronológico. Es mucho más que la reunión de Barbed Wire Kisses y The Sound of Speed (previas recopilaciones de caras B). Es un todo unitario que revela el camino recorrido por Jim y William, de la excelencia a cierto sentido de la repetición. Así, los dos primeros discos son simplemente imprescindibles, recuperan el encanto destroyer de un referente ineludible en la historia del rock, acaso haciendo más visible un fondo siniestro en su bagaje del que mostraron en Psychocandy. Y siguen dos discos más donde se constata que hasta con piloto automático TJAMCh saben hacer canciones redondas y melodías sobresalientes. Y además ya se sabe que los Reid son grandes al interpretar versiones, y aquí las tenemos casi todas: Beach Boys, Bo Diddley, Prince... filtradas por el ojo de unos clásicos.
Historia de la música popular del siglo XX, una joya.





3 comentarios:

probertoj dijo...

Yo creo que este disco es su manera de decir a los nuevos grupos "anything you can do, I can do better. I can do anything Better than you"

Y es cierto. Hasta repetirse lo hicieron bien. Lo que les hacen a los Beach Boys es muy grande, la verdad.

Octavio B. (señor punch) dijo...

...y de meter ganas de su futuro nuevo trabajo en estudio. ya no morderán, pero ese talento melódico...
A los Beach Boys, bufff, aún les sangra el oído por esa versión Surfin' tan tan cafre. Y a Cohen lo elevan al cubo, qué subidón ese RTower of song.
En versionear, nadie les hace sombra, salvo Yo La Tengo, claro.

Octavio B. (señor punch) dijo...

...y de meter ganas de su futuro nuevo trabajo en estudio. ya no morderán, pero ese talento melódico...
A los Beach Boys, bufff, aún les sangra el oído por esa versión Surfin' tan tan cafre. Y a Cohen lo elevan al cubo, qué subidón ese RTower of song.
En versionear, nadie les hace sombra, salvo Yo La Tengo, claro.