29 noviembre 2008

leo leo...

El sábado pasado, hace una semana por tanto, Público hacía pública una encuesta, el Publiscopio (bufff.. cuanta publi) sobre hábitos lectores en España. Salen como más leídas y valoradas las que ya os supondréis. Al lado del análisis, un artículo de opinión que no deja títere con cabeza y que argumenta razones sólidas y que comparto.





(si quieren, pueden guardar la imagen y abrirla como documento fotográfico para leer el artículo... por cierto, propiedad de su autor, del diario Público y de quien proceda, y no se pretende aquí causar problemas a los afectados ni buscar lucro alguno, sólo mover a la reflexión al respecto)


Comparto con matices. Porque antes que calcar las tintas sobre el producto (un tipo de literatura, digamos " ligera" o "popular" siempre ha existido, y no es en sí mismo algo malo... todo tiene su momento) yo entiendo el problema en una industria que anestesia al consumidor, y en un consumidor que no siente la más mínima necesidad de rebelarse ante esa afrenta. Nos comemos la sopa boba porque nos es ofrecida constantemente como delicatessen, mermando nuestra curiosidad por otras recetas que terminamos por ver como exóticas e indigestas. Leemos "lo que hay que leer", adocenados y borreguiles.
En la otra cara de la moneda, la industria potencia este conformismo. Supongo que la batalla está perdida, que todos, yo el primero, comemos de esa bandeja que nos ponen delante y oculta platos más pequeños, alejados del foco. Pero al menos tengamos la conciencia de que, más allá de los laureles hacia un libro o autor por parte del grupo Prisa (u otro poder fáctico cualquiera), existe un mundo por descubrir.

(Pd, cuántas veces he repetido "que"...)

ACTUALIZACIÓN: me dicen en los comments que la foto del texto está demasiado borrosa, ilegible. Pues que nadie se deje las pupilas en el texto de Olmos: se lo ofrezco enterito (una vez más, no hay ánimo de lucro y los derechos son de quien corresponda y etc etc)

Yo no leo. No leo nada. De hecho, no estoy al corriente de las novelas que se publican hoy en día, ni de los autores que importan. Mi desconocimiento de la literatura llega a tal punto que nunca me acuerdo del nombre de pila de Ruiz Zafón. ¿Ignacio, Daniel? Soy un completo iletrado, o al menos eso debería afirmar al conocer cuáles son los gustos de lectura, tan extraterrestres para mí. No he leído ninguna de las novelas que casi todo el mundo ha leído. Ni siquiera he hojeado ni una sola de las obras citadas en masa por los encuestados. Sin embargo, reconozco que leo. En concreto, cerca de 100 novelas al año, una cada cuatro días. ¿Por qué yo (y muchos lectores) no están en este sondeo? Supongo que por lo mismo por lo que los lectores no aparecen en los sondeos sobre películas: porque no tiene nada que ver. Billie Wilder, preguntado por la película Mein Kampf, dijo: “Me gustó más el libro”. A mí (y a muchos lectores) nos pasa los mismo: nos gustan más los libros que... esto.
¿Qué es esto? Esto son libros que quieren ser películas; son películas puestas por escrito como si pones por escrito el ladrón municipal. Letras son, sí, y se pueden leer, pero apenas son literatura. ¿Por qué no me congratulo de que al menos la gente lea? Porque estoy harto de que la gente lea siempre la misma cosa; porque estoy harto de que sólo se hable de libros que venden millones de ejemplares y no de libros que rompen al lector en dos, y lo cambian, y lo mejoran. Porque la literatura es maravillosa y poner números, porcentajes, éxito a su lado es deslucirla y convertirla en producto. Porque hay cientos de escritores hoy geniales, que en su día no obtuvieron el menor beneficio de sus obras, y que trabajaron en los peores puestos imaginables, y escribieron de noche, y escribieron con hambre, y escribieron con sangre, y dignificaron la palabra. Y hoy se habla tanto de Ken Follett como de William Faulkner. Pero Ken Follett no va a decir nada que importe dentro de cien años.
Lo más triste de “lo que le gusta a la gente y lo que la gente lee” es que no refleja realmente lo que le gusta a la gente, ni mucho menos lo que la gente lee. Si así fuera, unos cuantos ejecutivos editoriales serían genios; y no lo son. Quiero decir que El niño con el pijama de rayas ya era un bestseller antes de vender un solo ejemplar, del mismo modo que la película de moda y el disco de moda están de moda antes de que nadie hable de ellos. Si la industria editorial quisiera, un libro completamente en blanco sería un best-seller. La gente compra (y no lee) el libro que hay que comprar. Eso es todo. Lo halagüeño de este estudio es que parece que hay millones de lectores (uno al menos por cada ejemplar vendido de La catedral del mar). No los hay. En España leen unos cuantos miles de personas, y a buen seguro un trabajo de campo en las bibliotecas sería más indicativo de lo que la gente lee que uno hecho en las librerías. El lector de librería es el lector-consumo, lector masivo. El lector de biblioteca es el lector solitario, ese que cuando le dicen que la vida es maravillosa, responde: “Sí, pero me gustó más el libro”

20 comentarios:

icsm14 dijo...

Cargar la imagen para leerla, je, je, je. Que gracioso el niño. De veras, Octavio, necesitas un curso acelerado de cómo subir las imágenes al blog.
;)

Octavio B. (señor punch) dijo...

Es verdad que en mi caso me importa un bledo el tema imagégenes. De hecho, en este post hasta el escaneo es borroso, pero se lee maomeno, así que cumple su propósito. Siento no ser un "geek", pero es lo que hay...

icsm14 dijo...

¿Se lee maomeno? Mas bien se lee nadedá.

Octavio B. (señor punch) dijo...

se lee, o al menos en casa lo han leído. Borrosillo e incómodo, pero legible. No tiene más importancia, lo interesante es la idea y los posibles matices. Cuelgo el texto enterito para que nadie sufra más de la cuenta. Es una columna interesante, un desahogo para quienes recelamos del best sellerío publicitado. Yo ya he dicho al respecto, si alguien quiere decir más, los comentarios son todos vuestros.

Jordi dijo...

Y yo pregunto ¿Cómo se permite Alberto Olmos hablar de Ken Follett si NUNCA HA LEÍDO NADA DE ÉL?
¿No esta cayendo el autor del artículo en una especie de elitismo mal entendido? La mayoría de los best-sellers que llenan los aparadores de las librerías esta claro que no van a pasar a la historia, pero algunos son obras dignas y bien escritas.
Y luego esta ese recurso facilón y tramposo de comparar a Follett con Faulkner. Por favor, esta claro que en esa comparación no hay color, pero es que con ese mismo razonamiento, el 99,9% de los autores actuales (tanto de best sellers como minoritarios) no se pueden comparar con Faulkner ni van a ser recordados dentro de 100 años.

Octavio B. (señor punch) dijo...

(me alegro, hombre, de que se entre en materia)
Eso, aunque sin señalar ejemplos, es donde yo veo el fallo. La literatura evasiva no es, en sí misma y por ligera que sea, algo malo. Habrá buena y mala, como en la deAltas Miras.
Otro tema es lo que yo llamo el rodillo mediático que te hace observar sólo aquello que él quiere convertir en ganancia.

Ricardo Reyes dijo...

Hola, les dejo dos links muy interesantes al respecto:

http://www.jornada.unam.mx/2002/09/01/mas-gregorio.html

http://www.jornada.unam.mx/2003/05/04/mas-gregorio.html

icsm14 dijo...

Hombre, comparar, comparar... no creo que lo esté haciendo. Más bien critica-patalea el que Follet sea más popular que gente como Faulkner.

El fallo está en pensar que ambos autores tienen el mismo público. Los intereses del lector de best sellers y el literario son totalmente diferentes. El uno busca entretenerse y el otro busca eso y algo más. Y por suerte o por desgracia, hay más gente del primer sector que del segundo.

La posición de la industria es clara, ganar más dinero al menor costo, y como es más fácil producir best-sellers son esos los que acapararán su atención.

¿Si la industria ofreciera menos literatura de entretenimiento la gente leería más literatura "de verdad"? Lo dudo; leería menos. Eso puede darse en la TV, a lo mejor incluso en el cine (y lo dudo mucho), pero en la literatura... nunca.

Octavio B. (señor punch) dijo...

"Los intereses del lector de best sellers y el literario son totalmente diferentes" ahí, sí, y además esto es lo que no se suele entender. Es más, un mismo sujeto puede alternar ambos roles, y no pasa nada.
n cuanto a la posición de la industria, ciertamente es transparente: lo, digamos, excelso, les importa un bledo. Son Empresa, y a veces la rama cultural es una parte de un todo mayor (no es que tenga nada contra prisa, pero es el ejemplo más evidente, un conglomerado mediático que engloba la edit. Planeta y varios medios de comunicación/modeladores de opinión, como El País).
Yo, vamos, entiendo esto, que el problema no está tanto en el lector (algo siempre, hay que ser más punk, no dejarse llevar con tanta mansedad). Está en la actitud de escaso compromiso artístico de esos emporios supuestamente culturales. QUe por ir al ejemplo Follet estará muy bien, pero te lo venden como si hablasen de Sebald, como el Borges del milenio, y hombre...

icsm14 dijo...

Basta con escuchar a profesores de lengua y literatura que dejan leer a sus alumnos lo que quieran, porque así, por lo menos leen, para darse cuenta de donde viene esa pasividad.

Jordi dijo...

Como apunta señor Punc... digooo Octavio (perdón, tardaré en acostumbrarme) las grandes editoriales son meras máquinas de hacer dinero, que evidentemente, no se dedican a esto por amor al arte y la cultura. El riesgo al editar lo asumen (al igual que ocurre en el cómic) las pequeñas editoriales.
El problema no son las grandes casas editoras y su promoción de la vulgaridad (ellos se dedican a lo suyo), el problema es, como apunta icsm14, educacional. O sea, mucho más grave y difícil de solucionar.

jordi dijo...

Al fin y al cabo todo el mundo que publica es para ser leido. Aunque hay bueno y malo claro. Saludos

lider dijo...

La literatura de evasión no tiene porque ser mala. Soy un ávido lector de Dumas y no es que sea precisamente Shakespeare, pero es que el gran británico era en su época un autor de masas. Lo que creo que es aberrante es aguantar a los zafones y similares como si fuesen los reyes del mambo del mundo mudial. La pedantería es lo que mata el asunto, la pedantería y el PRISISMO galopante que crea ídolos literarios donde sólo hay producto.

Recomendaciones: NO LOGO de Naomi Klein y CRÖNICAS DE LA AMËRICA PROFUNDA de Joe Bageant. Para entrar en este mundillo del marketing, la cultura de masas y este capitalismo carcelario de mierda que nos toca vivir.

Javier dijo...

Aquel que necesite otras lecturas las encontrará, y el que no las necesite será porque disfruta con lo que hay (o directamente ignora la lectura)

Lo único negativo de este asunto puede ser que se dejen de editar muchos autores por ser muy minoritarios, para editar solo unos pocos que acaparen el mercado. Pero ¿sería posible acaso publicar muchas tiradas pequeñas y que resultaran rentables para el editor?

En fín, también es muy fácil tirarle piedras a los malditos editores que sólo quieren ganar dinero (como si los demás no quisieramos hacer lo mismo)

Decir que la sociedad está aborregada porque se tragan los libros que les ponen por delante es innecesario. Todos somos borregos en algún campo (política, cine, tebeos, música, electrónica, series de televisión...) por no serlo (o pensar que no lo somos) en la literatura y chillarlo a los cuatro vientos, no vamos a sentirnos mejor.

Bueno, en realidad yo no me incluyo, la mayoría de los libros que leo serían muy discutibles si los comparo con Faulkner (del que por cierto no he leído nada)

PapáCairo dijo...

El primer paso es aceptar que existe un tipo de novela que vive más allá del ámbito literario: La novela que hay que leer porque hay que leerla. Y no pasa sólo con los zafones y falcones, sino también con los austers y murakamis.

Anónimo dijo...

No me parecen comparables Auster y Zafón, pero bueno, todo es opinable. Es como el fenómeno Larrson, cuando leí "Los hombres que no amaban a las nujeres" me impactó; sin embargo a mi parienta le pareció previsible y cinematográfica (cliché, vamos). Supongo que todo depende del gusto, las lecturas y el sentido común. Por cierto, recomiendo las críticas literarias de Manuel Xestoso en A Nosa Terra (aunque es en gallego se vende también en Madrid y Barna y está en la red): son ácidas y bastante destroyer en la detección de las debilidades y lugares comunes. Recomiendo la que hizo de la novela "Montedidio" de Erri de Luca y que le pega bastante a fenómenos como "El niño del pijama a rayas" (ANT 16-22 outubro 2008).

Buf, menudo rollo, por lo menos no me quejé de la calidad del escaneado.

LIDER

PapáCairo dijo...

No hablo de calidad ni de estándares literarios, hablo de fenómenos editoriales que copan listas y mercado porque se han diseñado las estrategias adecuadas desde los despachos adecuados. Ahí es donde no distingo a Auster de Zafón. Un ejemplo cercano es el de Los Girasoles Ciegos, una obra que nos han metido hasta el corvejón por causas muy bien afinadas desde el punto de vista crematístico pero que poco tienen que ver con lo literario. O el fenómeno Larrson.

La cuestión es que hay títulos y autores que se repiten en casi todas partes, y eso no puede ser bueno, no ya porque esos autores no lo sean, sino porque da la sensación de que toda la diversidad editorial cabe en el escaparate de una librería mediana.

Octavio B. (señor punch) dijo...

creo que todos (o casi) pisamos la misma línea. el problema es el dirigismo mal entendido, que no parte de informar de las muchas posibilidades sino acentuar el componente "mítico" de un reducido número de obras (que son las suyas, las de su casa, llámenle editorial). Hace un tiempo un escritor no muy conocido me comentó que su editorial le animaba a acabar su segunda novela, que pensaba darle caña y promocionarla a nivel best seller. Él se rió y contestó "coño, podíais haberlo hecho con la anterior!"
Bien, ahí está la cosa: se eleva no por calidad (lo que además es relativamente subjetivo) sino por intereses de mercadotecnia (hoy no, pero mañana sí, tú serás el Elegido).

Y Javier, esque HAY que tirarles piedras, claro que sí. A estas alturas es obvio que no es lo mismo Planeta que Anagrama, Sony que Touch&Go, Panini que Bizancio. todos son empresa y en todos se busca el beneficio, pero hay grados. Yo a unos los aplaudo y de otros recelo, sin ello suponer una gran X a priori para éstos, sólo ser conscientes de la diferencia.

Javier dijo...

Bueno, claro que estoy de acuerdo con vuestras posturas, sólo era por no demonizar a unos cuantos señores que hacen su trabajo (porque a esos niveles seguro que los contratan para crear-cazar best-sellers)

A mí también me fastidia que la gente lea según qué libros porque el resto del mundo los haya leído, sin entrar a valorar la calidad del material.

Lo que sí creo, es que gracias a los grandes beneficios obtenidos por unos cuantos títulos, las grandes editoriales deberían arriesgar en productos con menor tirada, demostrando un auténtico interés por la cultura.

Lo que he dicho antes era por no condenar sin saber, porque supongo que algún editor habrá de los de las grandes empresas, que con esfuerzo trate de sacar adelante líneas un poco menos comerciales, pero se encuentre en estos casos con opositores aún más altos en la cadena alimenticia.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Ademças, las artes industriales necesitan de ese tirón masivo, Javier. eso es algo que defendí siempre como una necesidad, por ejemplo, para el cómic (y aún no lo tiene, aunque se va mejorando al rebufo de la Novela Gráfica y y quizá del cine, diría). Pero la tendencia natural de la industria no es entender ese blockbuster como soporte para desarrollar propuestas que pese a no vender, son las que abren caminos, sino como vía única. Ese es el problema, y la actitud acomodaticia del respetable (porque sin buscar revisterío especializado, el simple seguimiento atento de las secciones culturales de los periódicos es suficiente para enterarte de "otras posibilidades". Yo sin ir más lejos no me pierdo la sección de discos de Público, que ya me ha dado alguna sorpresita... pero es eso, actitud en el consumidor, y actitud en el vendedor, lo que yo reclamo, antes que poner a caldo a Zafón, que además no he leído)