07 noviembre 2008

MONSTRUOSO, de Matt Reeves

Empieza la peli: una escena "de cama" casta, una pareja, él la graba a ella. Las primeras frases de diálogo ya aclaran el verdadero contenido de Monstruoso: esas filmaciones caseras pueden acabar colgadas en Internet, ser objeto del voyeurismo.

Es evidente que quienes critican la nueva producción de JJ Abrams por su argumento no entienden el artefacto que acaban de ingerir (pues dicho "qué pasa" es una nadería, otro Godzilla, algo más lovecraftiano, arrasando la Gran Manzana en una Post-Twin-Towers-Action más). Porque Monstruoso está más cerca del movimiento Dogma que de la espléndida The Host, otra con bicho. No quiero pasarme, pero es lo primero que me vino al coco: si el movimiento capitaneado por Lars Von Trier pretendía una nueva pureza cinematográfica, lo que aquí importa es en única instancia acercarse a la identidad de la imagen en el siglo XXI, la imagen en una década que la ha democratizado (hasta tu móvil, si te rascas un mínimo en el bolsillo, puede convertirte en precario director de cine... y You Tube será la sala de exibición más grande del mundo). Es evidente que Monstruoso no se construye con una sucesión de fragmentos de grabación casera, pero ahí está el trampantojo. Cine de alto presupuesto jugando a videocámara cutre, dirección de montaje simulando un dedo aleatorio que apaga/enciende, o más aún, una videocámara casera que cae al suelo, cuyo objetivo sigue buscando, enfoca y desenfoca sola. Un circuito automático genera la imagen. ¿Expresionismo abstracto? En todo caso, canto a la imagen en movimiento, pura, y universalizada. Contradicción, pues, ya que aquí sí que hay dirección, actores y vistosos efectos especiales, aunque lo que la imagen nos traduce es lo contrario (y repetimos y repetimos conscientemente la palabra durante todo el post: imagen, imagen, imagen... el único leit motiv de Monstruoso). No es la primera vez que el cine se finge verité, pero sí podría serlo en tanto que reflexión directa con unos tiempos, los presentes, en que la imagen está cobrando nuevos significados vía internet.
Claro que no conviene exagerar: ciertos son los puntos de (mucho) interés de la película, pero ello no quita que el sustento sea absolutamente banal, que no genera (al menos a mí), demasiado interés en sí mismo. O bien visto, ¿no pedimos siempre, ofendidos, que el cine comercial (lo que hoy equivale a entretenimiento adolescente bastante liviano pero muy hormonado... justo como el guión de Monstruoso) vuelva a ser atrevido formalmente? Pues miren, aquí hay discurso a través de la forma, en una de palomitas para chavales. Al video club, sin prejuicios (además, la peli es cortita, otra cosa buena)

1 comentario:

jordi dijo...

esta bien la peli, no es la ostia pero esta bien. Y ademas para monstruo ese jj. abrams. Con la maravilla que hace con Perdidos ya se lo perdono todo. Esperando la quinta temporada como agua de mayo aunque caiga en enero. Saludos