02 diciembre 2008

BATMAN, EL CABALLERO OSCURO, de Christopher Nolan

(Te lo digo en rojo, oye: este texto tiene spoilers, o como dicen en mi pueblo, puede contarte la película, que lo sepas, guap@)

Cada personaje puede enfocarse desde múltiples tonos. Personal es ya que cada cual prefiera uno u otro. En mi caso, sin duda, para el Hombre Murciélago prefiero el tono oscuro, serio. El personaje y sus numerosos enemigos, el marco urbano decadente de sus aventuras, los factores psicológicos del millonario metido a superhéroe, son cartas de una baraja que, enfocada desde un ángulo realista, puede dar resultados aterradores y conclusiones profundas sobre el alma humana. Miller ya lo demostró hace veinte años, con una obra que presta (más o menos, o en parte) su título a la nueva cinta de Batman. Burton introdujo pinceladas psicológicas y tiñó de sombras sus universos personales, en una loable apropiación del icono, y Nolan, tras un tanteo fallido, nos brinda una nueva mirada realista hacia Bruce Wayne que, esta vez sí, nos ha fascinado: Batman, el caballero oscuro.
Si nos centramos en valores puramente cinematográficos advertimos con sorpresa que sus 152 minutos no se hacen largos, gracias al modelo evidente del director, un cine de acción propio de los setenta, del que toma el gusto por atender a los vericuetos psicológicos de sus personajes, enrevesar las tramas con planificación férrea, y dotar de sentido dramático a las escenas de acción más allá del muestrario de efectos visuales, motivación nada secreta de todas las superproducciones de hoy en día. (Mmm....., tengo que revisar alguna de aquellas cintas, ya lejanas en la memoria)
Y si volvemos al terreno que más me apetece, el del Murciélago, hay que reconocer que Nolan crea su propio Batman, deudor de otros, pero definitivamente personal, cercano (como leí hace tiempo no sé dónde) a esos justicieros de Don Siegel, que reviste del pathos característico del superhéroe moderno. Porque aquí Batman es la criatura obligada a su acto de justicia extra legem, pero en absoluto bendecido por ello. Sin amor, sin vida real, sin amigos (salvo los vasalláticos, su mayordomo, su empleado…), siempre herido físicamente, su dilema trágico se debate a tres bandas. Por un lado, sus circunstancias (pesarosas), por otro, la esperanza en la figura del Juez Harvey Dent, héroe dentro de la ley, gallardo, noble y que resuelve aquello que el enmascarado, a puñetazos, no consigue erradicar, asestando golpes legales a la cúpula mafiosa. Y en un último vértice la figura del Joker, más necesaria que nunca. Donde Alan Moore llega a sacar conclusiones finales (La Broma Asesina), donde Burton pincela escasas ideas en algún diálogo y puesta de escena (Batman), Nolan vertebra toda la enjundia del payaso loco. Es, más allá del peor enemigo posible, lo que hace necesario al murciélago. Es el caos, el terror de la anarquía, y esa idea medula toda la cinta: desde la primera escena Joker destruye ciega y gozosamente y además pretende expandir su legado, demostrar que todos, en el fondo, pueden ser abducidos por su desgobierno y sinrazón, como si fuera un tsunami. Cuando finalmente su presión consigue convertir a Dent en su igual (un loco, un asesino, un elemento de anarquía violenta aunque teñido de intención vengativa), el espectador se da cuenta (antes que Wayne/Batman o el comisario Gordon) que Batman es necesario, es un agente del Orden, a su pesar, o a pesar de la sociedad. Es una fuerza telúrica que vehicula un sujeto, el millonario Bruce, y existe para evitar que el desorden (que en último extremo personaliza la locura del Joker) venza a la razón, la convivencia. Es oscuro, estará fuera de la ley, pero mantiene la naturaleza social que nos hace ser humanos.
En fin, Nolan ha vuelto a plantear la importancia del héroe en la civilización (desde Homero hasta hoy, es necesaria su figura), y lo hace en una cinta para mi gusto casi redonda. ¿Perfecta?, no, sobra algo de metraje, pero no mucho, y la figura de Batman parece, frente a todo lo que lo rodea, algo indefinida... bien es cierto que Nolan define al icono, precisamente, con esos terceros que crecen a su alrededor en cierta medida por culpa del propio justiciero. Así, pese a alguna puntilla, consideramos el film como uno de los destacables del 2008, una cinta donde además los números de acción (a veces criticados, dados por excesivos o faltos de coherencia) vienen marcados por ese Caos que, vehiculado por el Joker, se va adueñando paulatinamente de la sociedad y superando a un héroe que no sabe por qué seguir… comprenderlo hará que finalmente pueda derrotar al villano.Ah, el difunto Heath Legder puede llevarse el Oscar y cualquier otro premio por méritos, no por crematística del finado. En V.O. es sencillamente acojonante (Caine y Freeman, excelentes, Bale, notable… todos bien, todo bonito).

3 comentarios:

Jose Manuel dijo...

¿Y has visto "The Prestige"? ¿Que te pareció? ¿No hay, si no un cierto parecido, si una influencia que...?
Hablando de V.O., la recomiendo aunque solo sea por el placer de oir a Caine, Bowie y Johansson. Por cierto ¿Bale no tiene algo de frenillo al hablar?

Octavio B. (señor punch) dijo...

La ví, la ví:

http://estodigo.blogspot.com/2007/05/el-truco-final-el-prestigio-de-kevin.html

Y Jose Manuel, no hay influencia... es del mismo director :)

Y de Bale y su lengua, uf... no domino tanto el inglés...

Jose Manuel dijo...

Ya sabo que es del mismo director hombre, precisamente, a eso me refería.