22 diciembre 2008

LA BRÚJULA DORADA, de Chris Weitz

El fantastique está de moda, gracias a la impecable trilogía tolkiana desarrollada titánicamente por Peter Jackson. Pero salvo excepciones, el género, en el cine actual, nos ofrece poco de fantasía y mucho de refritos codificados y sobados. Algo , en fin, poco maravilloso, sensacional o fantástico. Por otro lado la preocupante ausencia de mundos personales en el panorama actual cinematográfico dentro del género (podríamos salvar, a bote pronto, a Guillermo del Toro) sumado al hecho de que el fantástico se liga hoy casi exclusivamente a adaptaciones literarias, que casi nunca propone ideas frescas o al menos originales, convierte el panorama en algo bastante yermo.
La Brújula Dorada es buena prueba de ello: creo que (aunque no he leído los libros originales) todo lo bueno de la cinta proviene de las ideas argumentales, por tanto de Pullman, escritor de la obra. Y creo también que si la cinta parece un mejunje descohexionado puede deberse algo al argumento (que en una o más novelas puede funcionar, pero en cine no) así como de la impericia de los responsables de La Brújula.
En fin, otra de hadas y magia, deslavazada, aburrida, mal interpretada, y de la que se salva la pela (esto es, los suntuosos y cuidados decorados, los diversos mundos que presenta con atractivo acabado formal... y sin vida)

1 comentario:

jordi dijo...

pues no la vio ni dios con la pasta que costo. feliz navidad a ti y a los tuyos.