26 diciembre 2008

LOS CARRUAJES DE BRADHERLEY, de Hiroaki Samura

La última obra de Hiroaki Samura tiene la intención de perturbarnos. El autor del famoso manga La espada del inmortal abandona el ambiente épico y las longevas sagas (su famosa recreación con toques fantásticos del feudalismo samurai se alargó más de diez tomos), y centra sus esfuerzos en un breve libro donde a través de relatos cortos nos cuenta una única historia, la que esconden los carruajes de un noble caballero, aparente benefactor de los más inocentes.
Su estilo plástico es refinado, detallista, podemos decir que bello, lo que es un acierto porque parte del mensaje deriva de la adopción de ese acabado delicado…y engañoso. Falla Hiroaki, es cierto, al planificar algunas escenas, provocando puntualmente cierta confusión en la lectura. No obstante es un detalle de importancia relativa, porque sus aciertos siguen pesando mucho más que sus escasas deficiencias (más si pensamos en la dificultad del tema, tan delicado que resulta tentador caer en la brocha gorda).Los carruajes de Bradherley, tras un escenario de elegancia victoriana, esconde un horror infernal que trasciende lo meramente criminal para herir directamente los códigos morales del lector. Sí, la nueva obra de Samura no es una lectura cómoda. Tras su refinado trazo, al fondo de su estilo decimonónico donde abunda lo epistolar, donde la belleza florece en primer término, el autor nipón nos agrede y nos pone contra las cuerdas.
No conviene revelar más pistas de su argumento; centrémonos en señalar que Samura obliga a pensarnos ante la situación que el cómic nos describe. Hay en el tebeo un efecto de caleidoscopio, cada capítulo atiende a un aspecto de un cruel infierno, y al acabar su lectura nos preguntamos ¿qué haría yo? La respuesta es obvia, ética, pero también, y esa es la gran habilidad de este manga, nos obliga a desnudarnos ante nosotros mismos: si el poder corrompe, ¿seríamos nosotros corrompibles en determinadas situaciones? ¿Mermaría nuestra integridad al convivir con naturalidad con el particular Hades del señor Bradherley? Estas y otras muchas cuestiones nacen de una lectura absorbente, que como el abismo nietzscheano, nos devuelve la mirada.

1 comentario:

Mar dijo...

Suscribo lo escrito y sí, hermoso y terrorífico, haciendo que nos planteemos cuestiones de muy difícil respuesta sincera.

Besitos