10 diciembre 2008

más listo que el tebeo 18: una página de Cerebus

Os escaneo una página justamente célebre. Se trata del cómic Cerebus, de Dave Sim (concretamente del arco argumental "High Society", de mediados de los ochenta) en la que emplea un recurso absolutamente propio del cómic e intrasferible, pese a su origen cinematográfico:


La página, como vemos, se divide en tres calles horizontales. Sólo la primera de ella se descompone en varias viñetas, concretamente en tres. Lo interesante es ver cómo en esa escena Sim propone un "movimiento de cámara", un desplazamiento del eje de izquierda a derecha.

Comprobamos cómo organiza el dibujante ese "movimiento", cómo adapta un recurso cinematográfico a la especifidad del cómic. El recorrido no es estático, no fracciona una "postal", ya que completa una acción, eligiendo muy cuidadosamente el espacio representado en cada viñeta, qué muestra y qué deja fuera del plano sabedor de que el recurso del "barrido" ya enmarca la escena globalmente:


-En la primera viñeta, Cerebus (el bicho malencarado) conversa con un interlocutor. Cinematográficamente diríamos que dicho acompañante está "en off", pero el recurso del travelling nos lo integra (desde la tercera viñeta).


-La segunda viñeta muestra cómo Cerebus va a llenar la copa de vino en un primerísimo plano de su mano.


-La tercera se centra como dijimos en Mr Hadden, pero el "sonido" completa la escena y de hecho la define en su tensión/comicidad: Cerebus sirve el vino, sabemos desde donde lo hace, merced a la composición de la tira, pero respecto a la viñeta es una acción en off (de hecho lo es respecto a la tira y respecto a todo: nunca vemos cómo Cerebus vierte el vino en la copa). Además el sonido del descorche, el líquido vertiéndose y los agradecimientos de Hadden (esos "gracias, gracias" que en realidad vienen a decir "ya, ya, no tanto") provocan, en el juego de escamoteos, un clima que impregna toda la escena, la mentada tensión/comicidad.
Finalmente, por cierto, vemos en la cuarta viñeta el pedazo de copón que Cerebus ha servido, hasta el borde. Nuevamente, con su juego de lo que nos muestra (y cuando nos lo muestra) y lo que no sesconde hasta ser desvelado, Sim construye la escena, y le da su personalidad, cómica, tensa.

Elipsis temporales, personajes en off que no lo están del todo, deconstrucción de un espacio y un tiempo... en sólo tres viñetas. Unos años más tarde todos empezaríamos a asombrarnos con parecidos birlibirloques en la obra de Alan Moore, que sitematizará estos recursos (o los repetirá sin más sentido que el estético, eso va con gustos).
Podríamos hablar también de la cuidada distribución de masas de negro (tanto en el dibujo como en el marco de las viñetas), en el ritmo que impone la horizontalidad, quieto y tenso, en el cuidado para elegir el tamaño de cada tira (la última además acerca el plano al protagonista con intenciones dramáticas y narrativas) o en el cuidado compositivo general.





Cerebus ha sido una obra que obedeció a los caprichos de su autor, más o menos discutibles en su último trecho (hablamos de una serie de 300 números, mensual... mucho tiempo para acertar siempre), pero no se puede negar el poderoso dominio del medio y las ansias invertigadoras de Dave Sim, quien nos ha regalado muchísimas soluciones sorprendentes, verdaderos momentos renovadores para el arte de la historieta.

No hay comentarios: