07 diciembre 2008

¡NO PASARÁN! Vol 3: SIN ILUSIÓN, de V. Giardino

Diez años para completar una trilogía, o mejor, una historia en tres álbumes, no es moco de pavo. Sí es, en cambio, una prueba objetiva de la escrupulosa ambientación y el cuidado documental del autor italiano a la hora de abordar nuestra Guerra Civil (amén de posibles incidencias vitales o privadas que hubieran retrasado a Giardino)
Pues bueno, diez años más tarde ¡No Pasarán! constituye un acercamiento tan intelectual como pasional, un canto a la libertad, una valiente proclama antifascista observada con la frialdad quirúrgica que da el tiempo y, supongo, el ser italiano y no español. En todo caso, más allá de las inclinaciones políticas transparentes o no, ¡No Pasarán! se ha confirmado con su impecable conclusión como uno de los puntos destacables en la carrera de un clásico.
Giardino representa cierta línea clara naturalista muy propia de los ochenta. Su dibujo de línea precisa y aliento naturalista sigue admirándonos, en estos tiempos donde lo espontáneo cotiza al alza. Giardino ilustra con fidelidad y destreza calles reales de Barcelona, ropas, ambientes (una cafetería, un avión, coches, la moda de la época…) y domina las destrezas del dibujo realista. Además sigue teniendo una elegancia admirable. Es elegante el desarrollo tranquilo de sus tramas, la consideración adulta no sólo de su arte, también de su lector. Y sus mujeres son también elegantes, y bellísimas, lo que no equivale a hoquedad sexista. Porque otro punto importante en la obra giardiana es la definición mimosa de sus personajes, mujeres y hombres complejos, que esconden en sus palabras, diálogos, silencios, gestos y actos, toda una vida que no se nos revela del todo. Pero que, claro, otorga hondura a cada gesto, motivaciones a cada acto.
Reconozcamos ahora que no hemos recuperado los álbumes previos, para agradecer el prólogo-resumen, así como confesar que ya son deberes en casa: ¡No Pasarán! Es una obra unitaria que, por gráfica y personal, se ha demorado en su ejecución y ha abarcado tres álbumes que son una sola entidad.
Y a modo de conclusión, si les gustan las buenas historias entre el espionaje y el paisaje bélico, si quieren saber qué ha sido del amigo perdido en la guerra española, ese que hace a Max Fridman volver a donde no querría hacerlo nunca, si disfrutan las tramas complejas y bien forjadas, este tebeo de sabor clásico y resultados más que notables es su compra obligada. Y antesala a otras dos historias de Max, por cierto.
Además, ahora Giardino ya puede retomar su otra saga inconclusa, Jonas Fink, su mejor trabajo hasta la fecha.

6 comentarios:

PapáCairo dijo...

Lo que es una pena es la traducción del último volumen, que queda en manos de una empresa de las de trabajos a granel, en fin, Norma es lo que tiene a veces

Octavio B. (señor punch) dijo...

mmm... ahora que lo dices, sí, puede resultar algo plana, la traducción. Tendría que leerlo de nuevo con el piloto de vigilancia en ON (y contrastar con entregas previas, y eso) que sobre la marcha tampoco me dí demasiada cuenta de ello.

PapáCairo dijo...

A ver si me acuerdo en casa y pongo algún ejemplo.

Anónimo dijo...

¿Se sabe algo sobre cuando habrá novedades en relación a Jonas Fink?. Llevo más de 10 años esperando la continuación y estoy un poquitín harto.

Discrepo con que sea la mejor obra de Giardino. A mí me gusta más Max Fridman (y anda que no he sufrido hasta que acabó No pasarán).

Octavio B. (señor punch) dijo...

bueno anónimo, podemos hacer como el pequeño saltamontes: o tener mucha paciencia, o cagarnos en la puta madre del italiano :D
En todo caso, estamos ante un autor que, diría, no es "de taller", y va a su ritmo, haciendo sus tebeos con mimo y calma.Sabía que aparcaba Fink en beneficio de nuestra guerra civil, espero que ahora que fridman ha acabado, vuelva con Jonas.
Sobre Fink, para mí sigue siendo lo mejor, simplemente porque la carga de humanidad del asunto (el padre encarcelado, la niñez y el aprendizaje que es la adolescencia) me pueden. No sólo habla de una época, una política, un lugar, ni siquiera un género (se sabe del gusto de Giardino por el de espionaje y el negro... o el erótico, claro)... habla de lo más universal, el enfrentamiento entre la niñez y la cruda realidad, que nos revienta a sopapos hasta hacernos hombres. snif, ¿ves? ya estoy llorando emocionado :P

Octavio B. (señor punch) dijo...

bueno anónimo, podemos hacer como el pequeño saltamontes: o tener mucha paciencia, o cagarnos en la puta madre del italiano :D
En todo caso, estamos ante un autor que, diría, no es "de taller", y va a su ritmo, haciendo sus tebeos con mimo y calma.Sabía que aparcaba Fink en beneficio de nuestra guerra civil, espero que ahora que fridman ha acabado, vuelva con Jonas.
Sobre Fink, para mí sigue siendo lo mejor, simplemente porque la carga de humanidad del asunto (el padre encarcelado, la niñez y el aprendizaje que es la adolescencia) me pueden. No sólo habla de una época, una política, un lugar, ni siquiera un género (se sabe del gusto de Giardino por el de espionaje y el negro... o el erótico, claro)... habla de lo más universal, el enfrentamiento entre la niñez y la cruda realidad, que nos revienta a sopapos hasta hacernos hombres. snif, ¿ves? ya estoy llorando emocionado :P