23 diciembre 2008

SEXO EN NUEVA YORK, de... ¿qué mas da de quién?

Tanto tienes, tanto vales. Tanto quieres, tanto vales. Esta es la filosofía (ultra consumista, vergonzosa) de la película que recupera a las maduras neoyorkinas. Por más que me esforcé, no he advertido ironía al fondo de este papel cuché de marcas, tiendas, consumibles y visas gold. Pero no debemos criticar una película por su mensaje, claro que no, sería como poner a parir a Pudovkin por comunista (perdonen mentar a un santo en esta casa de putas, pero es para que me entiendan todos).
Al final lo importante es lo puramente cinematográfico. Como la peli la he visto, admito que un/unos cámara(s) ha(n) sostenido sus aparatos de grabación, un montador ha corta-pegado el celuloide y unos actores han recordado sus diálogos. Pasemos, por tanto, a valorar todo el conjunto que es Sexo en Nueva York, la película en sus múltiples facetas, atendiendo a todos los aspectos posibles a la hora de valorarla (no sólo su repugnante filosofía vital).


Y entendemos que cero sólo se le daría a quien técnicamente no se aclara, demostrando que, por ejemplo, no sabe ni enfocar con la cámara. Aunque prefiero a Ed Wood que esto, así que...

2 comentarios:

Spilerman dijo...

la "peícula"... no se si se trata de una errata, o va con segundas :)

Octavio B. (señor punch) dijo...

errata, errata, gracias :)