31 mayo 2008

ilustraciones de hielo y fuego

Resulta que estamos leyendo el primer tomo de la Canción de hielo y fuego, la saga de fantasía heróica de George R.R. Martin. Bien, ya saben que por esta casa no se habla de literatura (opción meditada, personal y razonable... mucho abarco ya para meterme en más zarandajas). Pero resulta que por pasar el ratito busqué referencias gráficas en Google, donde encontré verdaderos espantos casi kitch, pero también alguna curiosidad bastante bonita.
Charles Vess, dibujante de cómics conocido por su estilizado trazo, ha realizado varias ilustraciones para un tomo de la serie. Unos ejemplos:





Y no quiero dejar de mentar la versión, más rotunda, terrenal, de Javier Corominas, quien está haciendo lo propio en la edición española (y toquemos madera, que lo haga en las siete previsibles entregas, de las que ya hay cuatro)

30 mayo 2008

INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL, de Spielberg (y Lucas)

Quizá sea cosa de que quien nada espera se puede entretener con un mínimo. O que al final la única forma de enfrentarse a Indy sea desde la mitofilia (sustantivo inventado que viene muy al caso). La verdad es que en rigor poco podemos destacar de la cuarta entrega de Indiana Jones, una suma atropellada y aumentada de todos los clichés de la saga (que ya nació como homenaje a un determinado cine, con lo que estamos ante el cliché del cliché, o así), de frases casi automáticas, de situaciones previsibles y nuevas incorporaciones a la saga (como el adolescente del peine y navaja) absolutamente insulsas, acartonadas y prescindibles. Y sin embargo no les voy a decir que no disfruté, pues me lo pasé moderadamente bien, la cinta no es breve pero tampoco eterna, y el Gran Final es, de tan desmadrado, hasta divertido (porque te ríes de él, que es lo que esperas del final de la nueva entrega del héroe arqueólogo en esta era del "todo es posible en cine") .
Porque carai, Harrison Ford es Indy como Indy es Ford, y el caballero ya está en una edad respetable, y se puede pensar que una quinta parte quizá, una sexta, difícil, y una séptima, imposible. Y que esta saga está en el código mitológico de quien fue niño o chaval, hasta adolescente, en los ochenta, como Star Wars, para bien y para mal. Y si comparamos esta cuarta con la cuarta de la Guerra de las Galaxias convendremos que, por supuesto, no es una buena peli, pero sí una adecuada continuación para una saga que nunca fue un valor del séptimo arte, sino de algo más intangible: los sueños de una chavalada entre la que me encuentro.
Palomitas, refresco de cola, y la vuelta a las salas de cine desde que naciera mi hijo. ¿Qué mejor retorno a la sala oscura que el último sueño made in Hollywood? Mañana ya iremos a ver una Coreana, que en esas no hay látigos chupi pirulis ni rusas malísimas.

(o..)

29 mayo 2008

mi tebeos de cabecera: primero, THE SPIRIT de Will Eisner




Hay que rendirse ante una obra como Spirit. En su segunda época, tras volver Eisner del frente bélico, se convirtió en una obra maestra y a decir de muchos (me incluyo, claro) en el mejor cómic de todos los tiempos.
Hay que rendirse, porque su propia historia es única y capital. Es la historia de un tebeo singular, de los primeros que utiliza el formato coimc-book (pequeño tamaño, unas pocas hojas grapadas) para distribuir con los periódicos cada Domingo. Y es además de los pocos, en su tiempo (y en tiempos posteriores también) en los que el autor es dueño de su obra. Lo normal era vender los derechos... como ocurre con Superman o X Men, propiedad del editor, no del autor.
Después tenemos que descubrirnos ante la historia: en principio y sobre el papel, la figura de un policía dado por muerto que decide trabajar para El Bien como justiciero enmascarado parece la de un superhéroe más, otro en una época en la que había cientos. Pero resulta que este esquema se tiñe de noir, de arrabales oscuros, de gangsters malvados, de truhanes de poca monta y vamps fatales, o de personajes trágicos, cómicos, dramáticos o patéticos. Spirit mezcla géneros, entre el gangsterismo, un suave humor omnipresente, la mirada social, comprometida y humanista, y la acción cuasi superheróica. Es una mixtura imaginativa, novedosa en unos años, la década de lo cuarenta, donde los corsés genéricos solían marcar como plantillas los tebeos. Spirit es un poco de todo y nada en concreto, un cajón de sastre donde los diferentes tonos conviven armónicamente. No es exactamente tebeo adulto, pero sí disfrutable por cualquier público gracias a su combinado de acción, humor, sensualidad (esas peligrosas damas de mal vivir), mirada social a los más desfavorecidos, y sus gotas de misterio.

Si contamos además que cada relato debía restringirse a siete páginas, apreciamos la habilñidad de Eisner para contarnos mucho en poco espacio, eligiendo siempre momentos representativos, los más ajustados para que se ofrezca al lector toda la información, todos los matices, pero al tiempo le otorga la enorme libertad de ser partícipe en la construcción del relato, que en cierto modo completa con su imaginación (sin poder salirse del camino marcado por Eisner).Es curioso leer hoy, cuando domina el manga y la novela gráfica, estas miniaturas. Frente a modos contemporáneos que no están restringidos por un número concreto de páginas, Eisner comprime en cada viñeta el momento, la acción o el diálogo más significativo para describirnos más de lo que se cuenta.era necesario así, no disponía de más espacio. Y con tan pocas alforjas logró los viajes más largos.

Pero además hay que rendirse a sus resultados gráficos, porque en Spirit asistimos a un dibujante prodigioso, de trazo elástico y flexible, lleno de vigor, de vida, y a un entintado soberbio, expresionista y exquisito.
Un tebeo con sesenta años encima suele acusar las modas, el tiempo. Spirit no, o apenas. Su plástica, su dibujo vibrante y expresivo, la impostura premeditadamente teatral de sus "actores", le mantiene con una frescura pasmosa (hagan la prueba, busquen en google otro tebeo del 46 y comparen). Y finalmente, claro,hay que hablar de la puesta de página, los efectos vertiginosos en encuadres, las solucciones visuales, tantas y tan increíbles que exceden el propósito de este post y dan para un libro entero. Simplemente señalemos que cada capítulo de Spirit es un festín de ideas, una vuelta de tuerca al medio, una resolución imaginativa. Se suceden en sus mejores años los tonos, un dia es puro cine de gangsters, otro adopta modos de la literatura de quiosco, o del serial radiofónico, o de la canción popular. Todo ha cabido en The Spirit, y siempre con resultados óptimos. Y no olvidemos sus célebres primeras páginas, inventivos juegos donde el título de la serie se convierte en elemento capital, físico, siempre cambiante y sorprendente, e incluso resulta elemento definitorio del relato a desarrollar en las siguientes páginas, aportando un tono, o implicando un mensaje más o menos subliminal.




En fin, que encabeza mi lista de favoritos.





RITOS DE INICIACIÓN: Norma editorial edita LOS ARCHIVOS DE SPIRIT, lujosa recopilación íntegra, cronológica y a todo color de la obra de Eisner. Como aquí hicimos incapié, es su segunda época la que deslumbra (bajo su aparente tono leve y naive), o lo que es lo mismo: empiecen por el número 13

27 mayo 2008

crepúsculo marciano

La nave Phoenix ha sido, ya, testigo de su primera puesta de sol en Marte.

¿Podemos imaginarlo?




(imagen de la Nasa, reconstrucción del momento)

26 mayo 2008

BLACK FRANCIS, Svn Fngrs

Aviso a navegantes: Black Francis no son los Pixies, pero tampoco Frank Black.
Dicho de otro modo, tras la gira vitaminada de reunión duendera, el bostoniano, al no convencer a sus compañeros de banda para volver a grabar material nuevo, recupera su viejo alias de guerra y entrega sus mejores trabajos en solitario. Si no te ahabía convencido el Lp del año pasado (a mí a medias), este maxi de siete pelotazos te va a reconciliar definitivamente con el genio bostoniano.
Y lo mejor que puedo decir es que suena a Pixies pero también a Frank, es el cruce, la respuesta necesaria para recuperar esencias sin sonar a refrito. Pop, rock urgente, rockabilly trotón, punk burrito, y hasta un rap finstro, por llamarlo de algún modo, en un maxi que no van a revolucionar el rock en el siglo XXI, pero que sí es suficiente para disfrutar de un estado óptimo de inspiración de quien, si quiere, puede volver a ser grande.
¿O ya lo es, con Svn Fngrs?










23 mayo 2008

LAST DAYS, de Gus Van Sant

Hay cine de palomitas y hay otro cine que exige una disposición diferente. Reconcentrada, y predispuesta al esfuerzo. Last Days se promocionó maliciosamente como biopic de los últimos días de Kurt Kobain, antes de suicidarse, así que presumo que muchos la han encarado con un gran bol de copos tostados entre las rodillas. Pero se equivocaron de sala, porque la última de Gus Van Sant es un ejercicio de estilo radical donde se bucea en el estado anímico (casi autista) de un hombre tan perdido como vacío, la deriva inane de quien está enfrentado a un abismo, al pie del acantilado.
Sant se planta tras el émulo de Kobain, a unos metros prudenciales, no tanto respetuosos como testimoniales. Blake (nombre del artista en el film) deambula por su casa y alrededores sin rumbo, se diría con el encefalograma plano: camina sin rumbo ni objeto, susurra incoherencias o frases inaudibles o mantras vacíos. Cuando interactúa con terceros (más por obligación que deseo... Blake es esquivo con la vida y con los vivos) se trasluce una personalidad frágil, un hombre educado y quizá bueno. Hay un momento culminante, la conversación con Kim Gordon (de Sonic Youth, verdadera aparición simbólica, metáfora de creatividad independiente y libre): "puedes irte, puedes venir conmigo" (le dice ella, más o menos). Pero el "líder de Nirvana" no siente que pueda, y ella se va, sola. Punto sin retorno, constatación de que no hay salida.
Van Sant es un caligrafista exquisito, su cámara traza un diálogo directo, médium entre el protagonista y el espectador, y nos brinda muchos momentos magníficos pero pocos como ese final. Blake llega en su deriva ante una puerta. Como casi siempre, la cámara le sigue a distancia. El cantante se queda ante la puerta quieto... pero Van Sant lanza la cámara hacia un plano centrado en su espalda y se congela, como el propio cantante. Está dicho,y lo ha contado con puro cine, con un travelling perfecto , todo contenido: el hombre ha tomado la decisión de suicidarse.
Bien, ven que no es éste un cine para "pasarlo pirata",no se ata a un guión que cuente gran cosa (salvo paseos sin dirección ni objeto aparente), su reflexión es oscura y terrible, y técnicamente es de las "raritas" (porque debemos rendirnos: hoy lo intelectual, lo que se sale del esquema básico, la caligrafía que no sea Arial o Tahoma, se consideran extrañas, incluso agresivas, y parece que hasa ofenden, como si por existir se pusiese en la picota fórmulas más convencionales... qué memez). Bueno, no han vivido dos hora de emoción y risa y amor y aventura, pero sí una verdadera experiencia. Han pasado varios días (y semanas) desde su visionado, y (¿extraño o lógico?) este "cine al filo" no se me ha quitado de la cabeza.

mis discos de cabecera: segundo, DOOLITTLE, de Pixies


Mi disco de rock favorito. Mi Lp generacional, el que me pilla en la edad adecuada para el asombro, la mitificación, el coleccionismo verdadero (no ese de darle al botoncito en la mula, sino aquél de localizar tiendas de la capital donde rastrear todos los maxis y cosas del estilo).
Pixies fue un grupo alternativo y de escaso reconocimiento mediático (sí lo obtuvo en círculos especializados, pero, por entendernos, nada de Los 40) pero que cambió la historia del rock desde atrás. Se sabe que son la más directa inspiración de Nirvana. También supusieron la destilación y depuración de un magma de rock donde el ruido y la confusión amasaron, en los ochenta, a una generación ya clásica (Hüsker Dü, Sonic Youth, Dinosaur Jr...). Black Francis, Joey Santiago, Kim Deal y Jason Lowestein tomaron aquel legado y lo pulieron en discos perfectos (que anteceden a la masiva aceptación del indie-rock vía grunge), lo adornaron de un especial surrealismo, melodías cristalinas chocando con muros de violecia sonora, bromas privadas, caricas y dentelladas, y un ramo de canciones ya eternas.
Tras un maxi perfecto y un Lp asombroso (Surfer Rosa, una obra maestra) Doolittle suavizó aristas y perfeccionó la fórmula sin dejar de sonar silvestres. Y sobre todo atacó con quince disparos a bocajarro simplemente milagrosos de tan buenos, perfectos ejercicios de rock donde la voz mutante (entre alimaña histérica e infante triste), los coros azucarados de Kim, las guitarras afiladas como navajas, y una sección rítmica de hierro, parieron un milagro a las puertas de un éxito masivo que sólo llegará, memeces de la industria, con una reciente reunión para girar y forrarse (con dignidad, pues la gira mostró a una banda con ganas y buena forma).
A Doolittle se siguieron dos excelentes discos y una definitiva tirada de toalla por parte de su vocalista/guitarrista. Cinco discos con una sima en éste, y una carrera simplemente perfecta. Tan redonda como veloz.

22 mayo 2008

insulto talentoso

En la red hablamos con un mote o nik (muchos, no todos). Puede ser la careta de un cobarde que se esconde tras ella para insultar (troll, lo llaman entonces).
Manel Fontdevila es valiente, firma, y demuestra, de paso, que para insultar (a quien más lo merece) hay que tener talento si quieres hacerlo bien. Manel tiene talento
Montañas de talento.

mis tebeos favoritos, segundo: KRAZY KAT, de Herrimann



Un ratón es objeto del amor incondicional de un felino, lo rechaza a ladrillazos, lo que provoca su ingreso en prisión a manos del policía. Así de sencillo es Krazy Kat en principio. Pero pronto vemos que no todo se despacha tan pronto. Krazy, para empezar, no tiene sexo definido (¿varón o hembra?, jamás lo sabremos), y su aceptación del severo ladrillazo, con alegría, nos habla de sentimientos oscuros (sadomasoquismo). Y la prerena del policía enamorado provoca un triángulo de pasiones encontradas pero jamás convergentes.

Krazy Kat es el primer cómic intelectual, de discurso poliédrico e interpretativo, de humor surrealista y muy particular. Un universo minimal de exactos y bellos trazos, de formas tan imposibles como mutantes (el paisaje de fondo cambia de una viñeta a otra sin pudor), y una lección de puesta de página, siempre imaginativa y altamente estética.

La serie no tenía éxito. Lógico, era un producto ajeno a todo, diferente y excesivamente personal, por no señalar su sórdida ambigüedad. Pero fue la niña bonita del magnate de prensa W.R. Hearts, por lo que no solo sobrevivió (de los años 10 a los 40 del siglo pasado) sino que gozó de una envidiable libertad artística. Herrimann hizo siempre con su gat@ lo que quiso, sin cortapisas, abandonado a su prodigioso talento.

Krazy es posiblemente el primer cómic que desarrolla todas las posibilidades inherentes al medio prescindiendo de apoyos laterales (ni posée una plástica absorvente ni se pretende literario, conjuga los elementos de la narración en imágenes y la eleva a arte), una fuente de la que aún hoy se sigue bebiendo (de C. Ware al Vázquez de El Evangelio de Judas, por dar dos nombres al tuntún)



RITOS DE INICIACIÓN: Planeta está editando una integral de Krazy. Buen precio y edición decente, pese a una rotulació pésima (y el obvio imposible de traducir unos textos únicos, mezcla de idiomas y dialectos moldeando un inglés que casi ni lo es, trabajando juegos eufónicos)imposibles, brindando incesantes juegos de palabras)

21 mayo 2008

mis discos de cabecera: tercero, PSYCHOCANDY, de The Jesus and Mary Chain


¿Qué? habla más alto, que no te oigo. Está sonando Psychocandy, está sonando el ruido. Peligro, rock como acto de violento terrorismo intelectual. Furia para dejarte sordo, desdén a todo y a todos, hiper-rabieta juvenil, escupitajo punk elevado al cubo. Más ruido. Y más, un muro atroz, una vergüenza, que mi niño escuche ésto... ¿pero cuándo se acabará ese horror? los jóvenes de ahora escucháis ruido, esto no es música. La historia (ética) del rock en catorce píldoras que miran al surf y al pop, y lo emponzoñan hasta la locura. Una vergüenza, los jóvenes de ahora están perdidos.


El rock se nutre de una conjunción de juventud, talento y ganas de incordiar, y nadie ha obtenido la pócima resultante tan perfectamente como los hermanos Reid con Psychocandy, donde la provocación es extrema y el talento está en estado puro, en cuatro chavalines más malos que el hambre y con ganas de demostrarlo. Un universo de desgana, desprecio a todo salvo a su pasión, la música, furia ensordecedora, melodías pluscuamperfectas desde el aserradero. Lo gracioso es que uno de los discos más difíciles de la historia del rock haya encontrado el éxito masivo veinte años después de ser parido, a través de una de sus escasos medios tiempos de algodón, injerto en una película famosa. Cosas que pasan. En todo caso, el algodón está envenenado, y créanme, rodeado de espinas.

miedo verdadero

Ayer empezamos a ver en casa El Orfanato, pero no la terminamos (lo que espero ocurra hoy, y les contaré despues). Se dijo que no, que de noche, o esa noche, no apetecía una de miedo. Pero claro, no estaba yo preparado para lo que detrás del DVD me deparaba la televisión.
Escalofríos, oigan, verdaderos escalofríos. Pero hoy le daremos la vuelta, que Estodigo no quiere ser un blog gore sino un lugar de lúdico esparcimiento, y jugaremos a las diferencias. A las miles de diferencias que separan ésto


de esto otro


eh, y les ahorro el ballet de la gala, las niñas monas bailando por el escenario...
Lo que siempre me ha jodido es que poca gente entendió de verdad al trío de Seattle. Sí, aquí me las doy de listo y me reafirmo: con sus debilidades y sus logros, pocos entendieron a Nirvana, mezclados por sus fans sin rubor con productos de diseño o liderando un estilo impostado (el grunge, que al final fue, a base ded rodillo multinacional, pero que en el fondo apenas consistía en un ramal del indie rock de los ochenta), o lo peor, hermanando a Nirvana con el jevi (aaaarrrggg!)

20 mayo 2008

mi tebeos de cabecera: tercero, LITTLE NEMO, de Windsor McCay



Windsor McCay no sólo fue un pionero en el arte de los cómics. Fue un indiscutido maestro cuyo portento gráfico e imaginación ilimitada aún asombra, un siglo más tarde de la publicación de su obra maestra, la imperecedera Little Nemo en el país de los Sueños.

Cada domingo fue una ventana a la imaginación, donde un niño asiste asombrado o aterrado a la deconstrucción de la realidad para despertar en la viñeta final de lo que fue un simple sueño. Un recurso sencillo que pronto derivó en continuidad, pues pese a despertar siempre al final, el sueño continuaría la semana siguente, en una aventura sin fin por el Reino de los Sueños Maravillosos. Si pensamos en lo hermoso de este hallazgo ya tenemos un motivo para destacar a Nemo, pero claro, hay que rendirse, además, ante el talento titánico del ilustrador. ¿Cómo no maravillarse ante cosas como ésta?
Windsor sencillamente crea prodigios de una página, tiene un talento insuperado que se enraiza al surrealismo (que precedió, claro) y al modernismo (que lo empapó) y al nuevo urbanismo de la sociedad de principios de siglo XX. Es una ventana a una época, pero además vista desde la mirada de un autor superdotado. Little Nemo es la primera obra maestra del cómic, explota recursos narrativos, de puesta de página, que hoy aún se utilizan, y que aún son válidas e imaginativas fórmulas para contar y causar efectivos asombros desde la gramática propia del noveno arte. Si alguien lee a McCay y encuentra argumentos para no creer que aquí hay un arte prodigioso, asombroso, que no es literatura ni pintura, ni diseño, ni ilustración, sino algo propio que liba de todo un poco pero es una forma diferente de expresión, yo me bajo del tren (o mejor, lo tiro a él, en marcha y en una curva... no se merece Nemo lectores tan obtusos)


RITOS DE INICIACIÓN: Norma ha editado una selección de planchas en un libro que respeta el formato gigante original, el de un periódico americano de la época:LITTLE NEMO IN SLUMBERLAND: ¡ESOS ESPLÉNDIDOS DOMINGOS!. Es un producto caro, pero un gozo para los sentidos, y la mejor opción (aunque no sé si ya agotado, lo que me temo). La propia Norma tentó una muy digna edición de la que hay dos libros, pero estos sí que están absolutamente descatalogados (aunque quién sabe el fondo de su librería, si no guarde algún ejemplar). Otra opción es hacerse con el grueso tomo inglés de Taschen, casi integral y bien editado (no a gran tamaño pero vamos, bien). En una buena librería seguro que se lo consiguen.

mis discos de cabecera: cuarto, PET SOUNDS, de The Beach Boys


Injusticia poética, el mejor disco de la música popular del siglo XX tiene una horrible y absurda portada. Pero se olvida en un plis, lo que tarda en arrancar la ambrosía de Would't it be nice.
Porque desde sus primeros compases el cielo se libera de nubarrones y el sol sale vigoroso a cantar, entre algodones armónicos, melódicos y tímbricos como jamás se habían escuchado en la historia de la música (pero que serán imitados cientos de veces: desde los Beatles de los Corazones Solitarios a los delirios de Flaming Lips, muchos han sido inspirados por Pet Sounds).
La historia es conocida: Brian Wilson alucina al escuchar Rubber Soul, de los fab four. Se muere de envidia, se coloca (de marihuana) a lo bestia y se pone a componer como un loco, entre la inspiración y el letargo. Su cabeza es una fábrica de sonidos enfocada en superar los logros de los Beatles. El resultado, Pet Sounds, un arcoiris de sonidos que anteceden la psicodelia (que se lo debe todo) y alimenta la rivalidad. Sg. Peppers es la respuesta beatle en un juego donde gana la música, que se expande a límites insospechados.
Pero estamos con los Beach Boys, con canciones maravillosas (Caroline no, God only knows... joder, todas, las trece: es un disco perfecto), con sonidos sorprendentes (como esos bocinazos y timbres en You still believe in me), en el primer Lp entendido como un todo orgánico, no como mera sucesión de canciones de las que destacar tres singles.
Lo dije, el mejor. Si hay discos por delante en mi lista, tiene que ver con las tripas, el corazón y lo que me ha tocado mamar. La cabeza, en todo caso, lo tiene claro. No se puede superar ésto.

18 mayo 2008

mis tebeos de cabecera: cuarto: TINTÍN, de Hergé



Uno de los más grandes y universales iconos del siglo XX es Tintín. También uno de los mejores tebeos de todos los tiempos, de una fuerza tal que nunca ha sido eclipsado por el variado merchandishing del joven reportero. Como en otros casos (obvios) de Tintín y compañía tenemos llaveros, películas, cromos, dibujos animados, muñecos y casi de todo. Pero sus historias poseen tal fuerza que prevalece un concepto indisoluble al icono: Tintín es un cómic, de los mejores, una serie de relatos aventureros para todas las edades sostenido por un elenco de personajes inmortales (los patosos Hernández y Fernández, el capitán Haddock, el científico sordo Tornasol...), historias trepidantes que con los años abandonaron el maniqueismo en pos de la exactitud documental (o lo que va de Tintín en el Congo a Viaje a la Luna), que en una soberbia etapa final alcanza una extraña abstracción en álbumes donde apenas hay trama (Las Joyas de la Castafiore) o donde prima la metáfora personal por encima del texto, contando mucho más de lo que se está diciendo (es conocido que la blancura dominante en Tintín en el Tíbet trasluce un sentimiento de culpa por una infidelidad marital de su católico autor, un grito de perdón místico que no encontrará en la realidad y traslada a sus viñetas).
Y por supuesto hay que pararse en el estilo, esa ya universal línea clara donde el dibujo se depura, donde convive la estilización en los personajes con un verismo casi forográfico en los entornos por donde aquellos se mueven. Y una técnica abrumadora, no sólo en la puesta en escena (la elección de planos, el enfoque dentro de la viñeta...) sino también en el hábil manejo de registros contrapuestos, que conviven con una naturalidad sorprendente (del misterio al slapstick puede haber la distancia de una sola viñeta... y nada chirría nunca, todo fluye como si fuera natural)
Tintín es un referente de la cultura del siglo pasado, con varios álbumes (los finales) que se encuadran entre lo mejor de la pasada centuria. Y no hablo sólo de historieta.


RITOS DE INICIACIÓN: por supuesto huelga hablar de ediciones etc. Tintín lo debería tener ya todo dios, pero en todo caso si alguien aún desconoce este tebeo, un buen comienzo sería el díptico EL SECRETO DEL UNICORNIO/EL TESORO DE RACKHAM EL ROJO, dos álbumes donde descubrimos el pasado de Haddock y cómo adquirió su inmensa fortuna.

16 mayo 2008

Mis discos de cabecera, quinto: VELVET UNDERGROUND AND NICO.


Velvet Underground and Nico, flash, fundido en blanco. Año cero y nueva era para la música del siglo XX. Lou Reed, el violín desquiciado de John Cale, las guitarras de Sterling y el sentido tribal de Moe Tucker fueron la hidra de cuatro cabezas verdaderamenta alternativas al panorama de la costa oeste, las flores y el LSD. Su debut fue un cañonazo oscuro, experimental, que se miraba en el crudo rock añejo y en la vanguardia disonante.
Combinación de lírica sucia (callejera, marginal, adicta, pervertida) y sonidos imposibles, del aroma ensoñador de Sunday Morning al látigo hiriente de Venus in furs, del éxtasis ruidoso de All Tomorrow Parties al caos descontrolado de European son... hasta llegar a Heroin, canto al "jaco" donde la histeria y el ruido se adueñan de una melodía adormecida. Este disco magistral fue ninguneado hasta los ochenta, cuando era evidente ya que grupos como Television, Suicide, la no-wave enterita, Sonic Youth, The Jesus and Mary Chain, y cualquier aproximación destroyer al rock le debían todo, absolutamente todo, a VU and Nico.
Si además Andy Warhol obligó, como quien dice, a que incrustaran la gélida voz de la bella Nico entre sus pesadillas, y les regaló la mejor portada de un Lp nunca realizada, tenemos que descubrirnos ante un disco que, parido en 1967 suena en 2008 como algo si no nuevo, sí revulsivo, peligroso y dañino. Es mucho.


15 mayo 2008

horror vacui

Bien tempranito pongo la radio mientras desayunamos. Cifras para temblar, y en mi cabeza adormilada, torpe, sumo. Entre Birmania y China, en unos días han muerto (muerto, deténganse en la palabra, en su significado) más de 35.000 personas. Y lo que te rondaré morena, que en desaparecidos suman muchas más almas.



No tengo cuajo para contar bobadas, cosas sobre tebeos o chumba chumba etc.
Hoy prefiero enviarles lejos, muy lejos

Quizá allí, contemplando lo inmenso, advirtamos lo que de verdad importa.

14 mayo 2008

Mis tebeos de cabecera, quinto: PENAUTS, de Schultz



Snoopy es el icono, pero Penauts el cómic. Schultz se hizo archimillonario explotando la evidente plasticidad, el efectivo trazo de su cánido, pero todo el oro del mundo se lo merecía por la tira de prensa. Porque Penauts es una cumbre absoluta del cómic, un tebeo delicioso pero amargo que ha marcado el devenir de la historieta. No sólo ha influido en la historia del chiste de prensa (y pocas daily strips no deben algo a Penauts, la verdad... aunque sólo sea por oposición), también sentimos su huella en lo sautores más modernos: si contemplamos el esquemático dibujo de Charlie Brow ¿no encontramos su reflejo, por ejemplo, en la pluma de Seth?.
Penauts es todo él una manera de entender un arte, escapando de lo accesorio, buscando en los mínimos elementos aqquellos precisos para resultar tan sencillo como exacto. Pocos (no, nadie) han alcanzado la cima en ese voluntario despojamiento. Y narrativamente Penauts es prodigioso, sobre todo en ese manejo del silencio del que sabe hacer gala cuando procede, brutal.
Pero además su fondo es plenamente maduro e intelectual. Un mundo sin adultos donde cada niño plantea una esquina del alma humana, una mirada a veces cariñosa, a menudo cruel, a lo que en el fondo somos los adultos. Mirada virginal y por ello más certera, incluso dolorosa.
Si además no pocas veces te ríes con ganas (aunque Penauts es humor suave, de sonrisa antes que de abierta carcajada), poco más se le puede pedir, pues ya nos da mucho.

RITOS DE INICIACIÓN: Planeta editorial está editando en tomos todo Penauts bajo la cabecera CARLITOS Y SNOOPY. Una edición bonita y asequible. Y no se asusten por el rudo acabadoo del trazo en su prtimer volumen, de hecho, a las pocas páginas, uno casi lo prefiere a la plástica blandura posterior.

13 mayo 2008

KLEZMER, de Joann Sfar

Sfar es ese autor francés capaz de entregar un trabajo tras otro a velocidades de vértigo, una firma inabarcable (como lector, digo) que es capaz de pilotar el tupido entramado de la saga La Mazmorra (que se ramifica en tres series diferentes) donde delega las labores ilustradoras en compañeros de generación. Y al tiempo que elabora esta saga de varias decenas de álbumes, guioniza otras historias para diversos dibujantes, y, por supuesto, entrega varias series como autor completo.

Lo destacable es que no hay trabajos mediocres en el haber del autor de Niza. O que, por el contrario, es considerado un enorme bluff por sus detractores, amparándose en la cantidad para cuestionar la calidad. Aquí nos toca posicionarnos, claro, y lo hacemos levantando el dedo, aplaudiendo, lanzando confeti a su paso e incando el rodillamen ante su talento. Klezmer es la enésima demostración de su versatilidad, también de su poderoso e identificable estilo gráfico, y de muchas de sus obsesiones temáticas.

"La conquistra del este" es el primer tomo de la serie (y eso no se pone en duda: si Sfar empieza algo, pueden apostar que constará de varios volúmenes, y que no se harán de rogar, además), y narra las correrías de un grupo de vagabundos, gitanos y músicos. Sobre todo músicos, o gentes metidas a músico. Folklore judío, música klezmer, banda sonora de un pueblo y su sufrimiento, su desdicha. Y a la vez, música alegre de baile y fiesta. Música para vivir y brindarlo al compás. Y pagar al grupo que alegró la fiesta con sus sones.Klezmer es otra aproximación a la identidad judáica (Sfar lo es, claro, y es uno de sus muchos grandes temas), y de paso, como tantas otras obras anteriores, un prodigo de espontaneidad, de delicadas acuarelas y trazos rápidos y expresivos. Y para quien firma, posiblemente lo mejor que he leído de Sfar. Eso es decir mucho, muchísimo, porque obras como El Valle de las Maravillas o la Java Bleue ya me parecían magistrales. Por tanto, les queda fiarse, o no, de mi gusto.

12 mayo 2008

Mis discos de cabecera, sexto: SG. PEPERS LONELY HEARTS CLUB BAND, de The Beatles


¿Alguien dudaba de la presencia repetida de los Beatles en esta lista? Ni de coña. Ya hemos tocado a los fab four, pero su obra cumbre para servidor es este sueño panorámico, multicolor, de infinita imaginación. El crecimiento del cuarteto en estudio con Revolver presagiaba un movimiento a más, pero no puedo imaginarme la cara de quien descubre en 1966 esta obra maestra, sus muchísimos sonidos, sus detalles, la psicodelia, y por supuesto las canciones, un ramillete de melodías asomroso que pese a ser eternas y más que conocidas aún embriagan: A day in the life, When I'm 64, She's leaving home, Lucy in the sky with diamonds...
Negar la evidencia de su magisterio es tentador, quedas más "cool" que con las gafas del propio Lennon, pero a todas luces es una pose. Gustarán más otros largos de los Beatles, de acuerdo, es respetable. Pero si uno se enfrenta al Sargento Pimienta con los prejuicios anestesiados y lo más cercano a un estado virginal respecto a su cancionero, es inevitable reconocer que su fama, la de uno de los mejores discos pop de la historia, es muy merecida.


Mis tebeos de cabecera, sexto: Robert Crumb


Crumbismo, crumbiano, Robert Crumb como género en sí mismo. De pocos artistas se puede decir lo mismo. Y además es un camino peligroso: cuando las temáticas, el estilo, el ritmo, la forma de hacer, remiten exclusivamente a un ego, o estamos ante un genio o se cae en lo pretencioso, en lo reiterativo y en el aburrimiento. Afortunadamente Crumb es un genio. Perdón... quería decir un GENIO absoluto.
Divo de la generación hippy, autor en aquella época del comic Zap y de iconos como Mr. Natural o el gato Fritz, es además dueño de un concepto de sí mismo que ha trasladado a tebeos autobiográficos donde se retrata sin piedad y con total ausencia de corrección. Tras leerle, podremos decir que Robert Crumb es un obsceno pervertido, ególatra, mezquino freak, y él tan contento, desde su retiro mundano en Francia.
Su humor vitriólico ha sentado un precedente en el cómic, la literatura y el cine, y su grafismo tan asombrosamente virtuoso como feísta es la base en que se ha mirado todo el cómic moderno alternativo. O no alternativo (dudo de hecho que exista un autor de tebeos en todo el mundo que no se deshaga en elogios hacia Crumb). Sus historias de fijaciones sexuales reprimidas o no, sus desvaríos de toda índole, las confesiones desvergonzadas que son sus pequeñas miniaturas en forma de viñetas, nos hacen reir asombrados de su desvergüenza (yo es que es mirar sus autoretratos cabalgando con rostro desencajado a una moza de carnes opulentas y ya me río), pero en el fondo, y sobre todo, nos pone ante un espejo donde nos miramos en singular, y como especie en general, de un modo desarmante.
RITOS DE INICIACIÓN: La editorial LA Cúpula edita la colección Crumb -obras completas. El nº 1, "Mis problemas con las mujeres", es un comienzo perfecto. También tenemos en castellano "R. CRUMB, RECUERDOS Y OPINIONES", la reciente biografía, con abundante material del autor (incluido un CD con temas de añejo folk y blues rural, arte que practica con pasión)

11 mayo 2008

Mis discos de cabecera, séptimo:ASTRAL WEEKS, de Van Morrison



Si alguna vez podemos decir que la poesía (esa que le canta al amor, luminosa) se encarnó en música, fue con Astral Weeks, un disco donde la mejor voz blanca canta a unas semanas astrales de puro y gozoso amor. Y lo hace en plena juventud, con el timbre limpio y exultante, con esa voz febril y madura, flexible, que se superpone a la instrumentación.
Esto último no es cualqueir cosa, pues además estamos ante uno de los discos más bellamente imaginativos en su orquestación. Guitarras, flautas, vibráfonos, percusiones, saxofones... crean un mundo de ensueño donde cada cual vuela por libre y todos engalanan el cielo con piruetas tan sueltas como harmónicas. En canciones concisas o en odas de más de nueve minutos. Increíble, asombroso y, nuevamente, luminoso. Y vuelta a Van. Vuelta a los arpegios de voz como pocos pueden lograr, vuelta a la piel de gallina, a la sensación de maravilloso fundido en blanco acompañado por un ángel pagano,alguien REALMENTE dotado de un Don. Van Morrison, grande, increíble, podría haber parido este primer disco (tras Them, claro) y callar para siempre. Porque aquí ya alcanzó la Gloria.

Puedes escuchar Astral Weeks aquí

10 mayo 2008

Mis tebeos de cabecera, séptimo: MAUS, de Art Spiegelman



Maus es el tebeo recurrente para cerrar bocas, para decir "el cómic TAMBIÉN es ésto". No solo superhéroes o cosas para niños o muslos de féminas ligeras de ropa para solaz adolescente viril. Es el cómic que ganó el Pulitzer. La historia del padre del autor, superviviente de Austwicz, contada desde el conflicto generacional en tiempo presente. La difícil convivencia de un padre y su hijo, y el horror de aquel en tiempos nazis. Contado con un estilo tosco y minimalista, profundamente icónico (ya es tópico citar que en Maus los judíos son ratones y los nazis gatos, pero no por ello menos brillante como recurso), con un dominio de la puesta de página bestial, con unos diálogos que quitan el hipo, con un final con el que sencillamente o lloras o eres un hijo de puta. .. Maus es un espejo en el que vemos lo más terrible del alma humana, pero que también devuelve reflejos de todo lo bueno que hay en nosotros.
Podríamos hablar de la larga sombra sobre el cómic independiente que proyectó Maus, su importancia en la historia del medio o mil zartandajas más, pero donde se encarama a uno de los puestos "altos" de mi lista es en lo irracional, en el modo que tienen sus páginas de estrujarme el corazón, como muy pocas ficciones ha hecho.
Obra maestra. Absolutamente.

RITOS DE INICIACIÓN: simplemente entren en la librería y digan Maus, editorial Mondadori.Y cómprenlo, claro.

09 mayo 2008

Mis discos de cabecera, octavo: DAYDREAM NATION, de Sonic Youth


Ruido, ruido, ruido. Los padres del ruido. Primos del hardcore e hijos de la Velvet Underground, sobrinos de la psicodelia, y padres también de todo lo que de bueno ha parido el rock de guitarras de los últimos 25 años.
Punto final.
Quien no entienda ni calibre la importancia de Sonic Youth es que sencilla y objetivamente no sabe de música. Mucho menos de rock. Luego, a nivel personal, gustarán o no, pero al César lo que le pertenece.
Thurson Moore, Lee Ranaldo, Kim Gordon y Steve Shelley han redefinido los parámetros y las varas de medir la música con un explosivo cóctel donde por encima de su virtuosismo (un concierto de la juventud sónica evidencia ésto) prima la descomposición de los estándares: la afinación ortodoxa de los instrumentos, los caducos márgenes que atan al pop y al rock (estribillo, solo, estrofa y vuelta a empezar), el academicismo (las voces punk no responden a lo que enamoraría a un OT, precisamente), la producción... los de NY le dieron la vuelta a todo, pusieron patas arriba al rock y le inyectaron juventud y un pasaporte para seguir mirando hacia adelante.
Daydream Nation es, si no su mejor disco, sí el más representativo. En él se dan la mano los experimentos del pasado y la concreción de los noventa, sin renunciar a experimentos sonoros pero cuidando melodías, dejando alargarse los temas en improvisaciones tan exactas en resultados que dan vértigo, abrazando el caos para encontrar un orden nuevo. Puede probarse con otros discos (incluso su último trabajo es recomendabilísimo...SY no son ningún dinosaurio), pero Daydream es la intersección en la que puedes ver su esencia.

El vídeo los presenta en la tele, donde se despendolan como suelen hacer en directo. Un puntazo

DEXTER 2

Ya hemos visto la segunda temporada de Dexter, posiblemente la mejor teleserie en curso. Hay que destacar la habilidad de los guionistas para dar una continuación natural y sin elementos chirriantes a una primera temporada que, de tan cerrada, hacía casi innecesario darle continuación (salvo por el gancho argumental que dejaba el último capítulo, accesorio y claramente utilizado para dejar las puertas abiertas). Hay inteligencia detrás de Dexter II, sobre todo en la introducción del elemento "adicción" en la mente del asesino en serie, y su propósito de enmienda. Hay nuevos personajes con gancho (aunque al final, de reiterativos, cansen un poco), y hay una persecución sobre la figura del protagonista que te mantiene en vilo. De todo lo bueno del equipo de actores no reincidiremos. Así que hay que concluir que sí, que la 2ª es de visionado obligado. Pero no me comparen, porque está a otro nivel.
Dexter, lo dije en su día, es una barbaridad. Porque su discurso era oscuro, casi maligno. Porque navegó a contracorriente bordando un personaje repulisvo, políticamente aberrante, más, mucho más que incorrecto: el diablo mismo, y encima encantador, lo que es de una agresividad intelectual desconocida en la tele. Por otro lado, en sus formas desafiaba los cánones de nuestro tiempo donde las series se construyen como un todo, a lo Twin Peaks. Dexter tiene su hilo principal, pero cada capítulo funcionaba como una unidad de peso propio, sujeta a la víctima de turno del forense. Y por supuesto el grado de sordidez era brutal, inmisericorde, ¿dónde se ha visto que un final feliz sea el descuartizamiento de un individuo atado y consciente?¿Y que ello ocurra capítulo tras capítulo, una y otra vez?
Dexter II, adviértanlo, se acerca en aras de un mayor éxito comercial a las fórmulas imperantes, es una única historia a la que hay que entrar por su primer capítulo. Eso no es ni bueno ni malo, pero la originalidad cede un poquito, claro. Sigue el patrón, en vez de marcarlo. Y uno no sabe dónde quedan los asesinatos. Vale, me dirán que el elemento argumental ata muy bien todo, pero al final estamos ante una continuación infinitamente menos sangrienta, más dulce, con un Dexter que está demasiado a menudo rozando el arrepentimiento. Este no es mi forense asesino favorito.
Bueno, sí, lo es. Es la mejor continuación posible a Dexter I. Pero Dexter I no era una serie, era un shock.

08 mayo 2008

Mis tebeos de cabecera, octavo: ASTÉRIX, de Gosciny y Uderzo


Pocos personajes de tebeo son un icono tan grande como Astérix. De hecho diría que los que lo superan en fama entran ya en la categoría de puros iconos del siglo XX, como un Superman. La fama del valiente galo, además, es merecida: pocos tebeos hay que hayan consensuado la opinión de todos. Hijos y padres advierten cualidades en su lectura, apta para cualquier edad, llena de guiños adultos pero basada en sencillas peripecias y aventuras, con un elenco de personajes memorable, y dibujados con un estilo blando pero virtuoso por un Uderzo que, tras la muerte del talentoso Gosciny, ha continuado editando nuevos álbumes del personaje, entre lo pasable y lo infumable.
Pero fueron grandes, cuando Gosciny ideaba sus aventuras y sobre todo desde la publicación de Astérix Legionario (mi favorita, una gamberrada antimilitarista). Bajo su ingenio cada diálogo era chispeante, cada personaje tan entrañable como disparatado, el humor elegante, los guiños descontextualizadores imaginativos, y las historias eran adictivas y a menudo desternillantes.
La Cizaña, El Adivino, Astérix y el Caldero, Obélix y compañía (última obra maestra), La Residencia de los Dioses, Astérix y los Juegos Olímpicos... en sus páginas está el secreto de esa pócima que le da al pequeño galo su fuerza: el mejor sentido del humor.

07 mayo 2008

el desprestigio del jurado

Ya, que andan las aguas del poder judicial revueltas, pero yo hablo de los Otros Jurados, esos que están tan de moda en la telebasura.
Desde luego, nadie va a hacer sombra a Risto Mejide, tipo que de tanto hablar de productos debe pensar que él mismo lo es, un producto, una cosa, y ha perdido uno de los atributos más característicos del ser humano: el saber sentarse en una silla. Cualquier día se rasca los huevos mientras habla de calidad y arte a los polluelos cantores, qué dentera. Bueno, me lo cuentan ustedes si sucede, que yo me aburro mucho en esas galas para gorgoritos de adolescentes inestables. Conste que tampoco me echo las manos a la cabeza, OT es lo que es, tele, nunca música. El otro día, hace tiempo ya, una "experta" del jurado asignaba canciones en el corral: "Y a tí, Menganito, te asignamos una canción del señor Gnarls Barkley que ha sido el bombazo del año pasado: Krazy" Y se quedan tan anchos, ole.
Pero hay más. Hay un concurso en cuatro, El Gran Quiz, que se supone de conocimientos y de demostrar lo mucho que se sabe, pero que me recordó más a Fama o a Supermodelo o a cualquier otro con sus dosis melodramáticas de preselección, y tal, con un jurado, qué digo, un Juradazo donde cohabitan (sin sexo... que yo sepa) un infante relamido supuesto prodigio (?), un crítico de cine (??) y Marta Sánchez (???)
Espero que los concursantes sean listísimos, ya que temo que el equipo del programa no lo es, o es muy vago: por ahora, pillé una pregunta mal planteada, pues atribuía la creación de Lucky Lucke a Gosciny (se incorporó como guionista a la obra de Morris cuando ya tenía varios álbumes publicados), y me ofreció un momento total de telehumor, cuando a la pregunta (de la Sánchez) "¿Cómo se llama la fuente romana a la que los turistas arrojan monedas?", y respondiendo el concursante "Fontana de Trevi", doña Martita no se conforma "¿de qué ciudad?"
¡Y no sonaron risas, ni siquiera enlatadas! Desde las salidas de Joey Triviani en Friends no asistía a tamaño despropósito mental (con M de Marta Sánchez).

Ponganse en pie... entra El Jurado (y salúdenlo respetuosamente, como se merece... o sea, imitando a Chiquito, o al Risitas, o así).

Mis discos de cabecera, noveno: THE QUEEN IS DEATH, de The Smiths

The Smiths fue un gruo especial, al que se amó con pasión inusitada o se despreció absolutamente. No había término medio. ¿Por qué levantaba tales extremos una banda que hacía simplemente pop?. Sin duda por el carisma de Morrisey, vocalista y autor de unas letras que revolucionaron el mundo de las canciones populares, un caudal lírico (largas frases incrustándose en bellas melodías, riqueza léxica superando los clichés de las letras de la música popular...) de temática egocéntrica, depresiva, exibicionista. La personalidad del cantrante era arrolladora, un homosexual bocazas (provocadoramente bocazas), abiertamente político (estamos hablando de un disco titulado, en Gran Bretaña, La Reina está muerta), amanerado en las formas (nunca escondió su condición sexual, que convirtió en bandera), un culto mitómano cargado de buen gusto (las portadas de The Smiths traslucían sus gustos casi fetichistas por un star-sistem cinéfilo)... un personaje único en la historia del rock, casi un dandy, intelectual, sensible y provocador.
Jonny Marr era el otro vértice, el músico, autor de melodías vibrantes y guitarrista virtuoso y renovador (nadie sonó antes como él a las seis cuerdas).
Juntos formaban un tandem comparado a Lennon y McCartney, y The Queen is death fue su cúspide creativa en una carrera corta, intensa y admirable. No hay malos discos en su haber (ni maxis, The Smiths eran una máquina de inspiración y trabajo que entre disco y disco sacaban singles y maxi singles como para llenar un LP entero... y de los buenos). Pero lo mejor está aquí, desde su ácida obertura, que da nombre al disco, un trallazo correoso, hasta el romanticismo de Iknow it's over, el rockabilly de Vicar in a Tutu o la perfección pop de The boy with the thorn in his side o la melancólica There is a light that never goes out.
Gasta este discazo 24 años ya. Lo pinchas hoy, otra vez, y no ha perdido ni un gramo de magia. Un tesoro.