30 enero 2009

ANIMAL COLLECTIVE, Merryweather Post Pavillion

Podría parecer que tanto elogio es ya desmesurado, que pretender que Merryweather Post Pavillion sea, otra vez, lo mejor de Animal Collective ya era mucho decir. Sobre todo despues de Strawberry Jam, perfecta colisión de melodía y marcianada sonora sin par. Se ha dicho que Brian Wilson se parece a ellos antes que al revés, se ha dicho que es casi ya disco del 2009, se han cantado todas las alabanzas posibles pese a que sea un disco continuista. Incluso Pickfork lo puntúa casi con un diez, hecho insólito. A veces el río suena porque trae lodo, y da miedo.
Pero en fin, tras unas cuantas escuchas yo también me rindo al talento, por ahora inagotable, del mutante Colectivo (ahora trío, fueron antes dúo, cuarteto…). Porque su sonido ya ha encontrado su espacio ideal, porque ya no dan saltos de charco sonoro en charco sonoro desafiando el asombro, sino que han encontrado su propio cauce, el ideal, y ahora parecen dedicados a domesticarlo. Hacen su presa sonora a un turbulento fluido de pop y electrónica, psicodelia y aldea global, donde ya sobran los desvaríos (no hay codas lisérgicas interminables, ni las voces estallan como máquinas chirriantes imposibles, no hay ruido porque sí, ni experimentaciones abisales) y sólo cuenta redondear lo cincelado en su anterior largo. Ahora no podemos hablar de rostro desencajado por la ambrosía sonora, sino de un geiser que lanza a la estratosfera (para nuestro deleite) un sonido increíble, adelantado a todos pero que ya ha creado escuela, un fluido de sensaciones mágicas en cada pequeño arreglo escondido. Merryweather es una joya perfecta, un diamante de mil caras donde no sobra ni una de ellas, donde todo encaja para hacer un objeto bello e irrompible. La música fluye, las harmonías vocales son de las que quitan el hipo (fíjate en sus dos voces, magia), las melodías embriagan pero nunca nada suena evidente en sus canciones redondas (todas, hasta las que no entran a la primera, las once piezas son mayúsculas).
Aquí hay electrónica y ritmo chamánico, toques latinos y africanos, psicodelia californiana y ruido indie, Phil Spector y Lennon, Mercury Rev y los Pink Floyd de Barret, danzas de la lluvia y ritmos hip hop, y sobre todo, Animal Collective, la banda sin la que no se entendería esta década, y su trabajo más accesible (dentro de un orden, claro)
Magistrales. Los mejores de nuevo.


¿Y qué me dicen de su portada?




El single:



No hay comentarios: