08 enero 2009

BATMAN AÑO 100, de Paul Pope

Año 2139. Una época moderadamente ciberpunk controlada por una policía corrupta, donde los individuos de la sociedad se dirían piezas de un engranaje gris, herrumbroso, carcomido por dentro. Otro futuro, pues, que nos habla de nuestro fracaso como proyecto social. En ese marco tópico resurge un mito del siglo XX, una figura oscura, un justiciero ajeno al sistema, y por tanto incontrolado, y por ello, en fin, entendido como una amenaza. Es Batman, una criatura más propia de la mitología urbana que, realmente, existió hace un siglo. ¿Quién es este nuevo hombre murciélago, qué intenciones le empujan a actuar?
Todo lo que cuenta Batman año 100 queda resumido en ese párrafo (añadamos concreciones: hay un Macguffin que vertebra el relato, hay personajes como un nuevo Robin o el nieto del comisario Gordon que no es otra cosa que el icono Gordon: un policía recto y tenaz, arrojado y con un sentido de la justicia a prueba de balas). Lo que trasciende entonces es la mirada. Paul Pope no es un autor “de empresa”. Quiero decir que es Pope antes que DC, sus obras tienen un aire autoral que las hace personales. Da igual que estemos ante Batman, pues todo destila “Poperista” en este cómic. Así sabemos que vamos a gozar con una planificación de secuencias y páginas vertiginosa, exacta, y con un dibujo bestial e impactante, personalísimo, deudor del manga y de los viejos maestros del género de superhéroes (Kirby al frente), un grafismo feista e irreal (como irreal es el de los maestros del género, de Ditko a Miller) pero dotado de enorme vibración y energía. Su Batman salta, gruñe, jadea cansado, golpea contundente, y parece que en cualquier momento saltará de las viñetas, abrirá la ventana de tu cuarto y se marchará de un salto, no sin antes mirarte, respirar hondo y enigmático y revolver el aire con su capa.
Pope, ya lo ven, además entiende el mito. Todo lo que supone el hombre murciélago está en este eco futurista, su figura es amenazante, terrorífica, oscura. Su sentido de la justicia heróica permanece inalterado y más necesario que nunca en una sociedad moralmente devastada. Y sobre todo, gran acierto del autor, se potencia el misterio. ¿Quién es este murciélago del futuro? ¿Bruce Wayne, un heredero, alguien desconocido? Pero por otro lado, observemos sus motivaciones. Si como lectores la identidad nos es escondida (aunque al final algo se nos dice, todo queda convenientemente dentro de lo posible o imposible, creíble o increíble), lo que nos queda claro es el espíritu que anima al héroe. Lo comprendemos por sus actos, por sus hechos, y el autor tiene así su mayor acierto. Nos ha transmitido el sentido heróico del murciélago y por tanto su significado profundo, mítico y casi social, necesario. Una civilización decadente sigue necesitando más que nunca un Ulises.
Batman año 100 es, a nuestro juicio, el tebeo de superhéroes del año 2008, y una de las últimas grandes cumbres del género (superior a la excelente solidez de Brubaker, y desde luego muy por encima de los bluffs de Millar, que tan bien empiezan y tan rápido se desinflan, o los bostezos de Bendis, señalados como los tres autores más populares del mainstream actual). Si no tienen demasiados prejuicios (bien por ver eso de los tipos con capa como algo infantil, bien por no comprender que un autor tan personal como Pope dé su visión sin tapujos, lejana del concepto domesticado del hombre murciélago que se puede leer en sus series regulares), y si les gusta el buen cómic, no pierdan la pista a este libro. Lo disfrutarán.

2 comentarios:

Javier dijo...

El Batman más vulnerable y salvaje desde Frank Miller.

Esas muñecas al descubierto, esos dientes postizos...

Mar dijo...

Este Batman...¡¡moooooooola!!
Y por si fuera poco, Robin...¡también!
:-D

Besitos