09 enero 2009

EN TERAPIA (In Treatment)


En caliente: nunca una serie me había cautivado de tal modo con un primer capítulo de media hora como ayer noche. Menos de treinta minutos que te dejan con el corazón encogido, de verdad. Insisto en lo temporal: sólo 28 minutitos para dejarte tumbado.
¿Qué es en esencia un culebrón? Una ficción rodada rápido, de emisión diaria, que lidia con sentimientos a flor de piel dejando al espectador tan atenazado como sus sufridos personajes. Hablemos ahora de En Terapia (In treatment en original -subtitulada-, ideada y dirigida por el hijo de García Marquez, por cierto, y adaptando una serie de origen israelí, por citar más curiosidades). Esta serie es eso, tiene los mimbres de cualquier culebrón, pero sin todo lo patético que arrastran los culebrones. La premisa es simple: una consulta de un psiquiatra, el enorme Gabriel Byrne ). Cada día (cada capítulo) un paciente, y el viernes él mismo se trata por un colega (otra bestia escénica; Diane Wiest... apuesto a que aquí brilla), y al lunes, repetición del ciclo. La serie es larga (no como los culebrones, pero sobrepasa los cuarenta capítulos), los medios, justos (se precisa una habitación y, por episodio, dos actores que escenifiquen una sesión de media hora, o eso vemos, al menos, en su primer capítulo). La dirección, brillante: cómo elige cada plano, con qué cuidado para conseguir que esto no sea un vulgar plano del médico/plano del paciente/plano del médico etc. Los adornos son escasos (la música, a cuentagotas, en el momento preciso), y todo hace girar la rueda, con suma elegancia, con exacta sencillez y resultados devastadores en el espectador.
Un único capítulo da para toda esta admiración, uy sólo cabe preguntarse ¿esto se desinflará día a día? por desear, espero que la serie entera quede, si esto no decae, como un hito de la tele moderna.


¿Estrellitas para un sólo capítulo? Casi que no, pero serían muchas, muuuuchas...

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues amigo, siento decepcionarte pero la serie baja algo hacia la mitad de la temporada. No porque flaquee en sus constantes formales ni porque los hilos argumentales pierdan el norte (aquí hay una planificación de guiones y un tratamiento psicológico de los personajes tremendamente sólidos), sino simplemente porque en cuanto vamos intuyendo los auténticos problemas de los pacientes la serie comienza a hacerse algo tediosa. Es decir, que cuando se empiezan a dar explicaciones el interés decae un poco.

Afortunadamente al final la cosa remonta el vuelo y despacha algunos momentos absolutamente pieldegallinescos (especialmente alguno relacionado con "cierto" secundario de "cierta" otra serie de HBO).

Pero vamos, de largo la mejor serie que debutara el año pasado en la TV americana.
(¡Y para la segunda temporada han fichado a John Mahoney!)

Salud

-blowie