05 enero 2009

juego de niños (noche mágica)

Ya vienen los Reyes, ya nos traen regalos... la sociedad cambia y los adultos juegan. Y dentro de esos adultos que juegan podemos entender, pienso, dos grupos. O dos y medio. Despachemos a ese "medio", los habituales a la partida de cartas. Como un mecano autómata, como una hilera de fichas de dominó empujándose unas a otras, los "0'5" no adoptan conscientemente lo lucrativo del jugar, simplemente articulan a través de una actividad semi automática un encuentro social (cómodo, pues la conversación se restringe a "Joer, reparte algo bueno, tío" o "la suerte del novato, vamos"). Conste que juego a las cartas. O jugaba. Algún juego. Aburrido, mecánico, y social... lo dicho.

El otro grupo es el de los que juegan a karaokes caseros, a carreras de fórmula uno (en la Play de ultimísima generación, que casi hueles la gasofa) o al Trivial y similares. Gente Mayor, en el más triste sentido de la palabra. Son orgullosamente "jugadores adultos". Sus juegos son aparentemente prácticos y, por apegados a su realidad (el coche, el ejercicio físico moderado, la cultura de listín de preguntas a lo Saber y Ganar...), ellos juegan, pero juegan a "verdaderos juegos para adultos". Sepan que también he jugado al Trivial, aunque nunca me apunté al karaoke y sí conzco la wii sports, otro de esos juegos que representa a este grupo.


Y el grupo que nos queda es el de los roleros, los que juegan a boardgames (juegos de mesa) de estrategia (un ejemplo, Alta Tensión o cualquiera de los ambientados en la II Guerra Mundial), o compran videojuegos que los sumergen en una historia (como GTA IV o Halo 3, en la imagen). Sólo conozco los juegos de mesa, y sólo un par.



Los del grupo dos son jugadores muy señores y muy señoras que se despendolan (es un decir) conduciendo con la Play, cantando ante la tele o respondiendo preguntas chorras en las tardes de invierno (que además deconstruyen la verdadera noción del Conocimiento, que va más allá de lo bobamente enciclopédico). Y llaman o creen frikis a los del grupo tres, esos que se cuelgan tardes y tardes a una de rol, se dicen elfos, trasgos, caballero medieval, broker de Wall Street o dirigen una civilización desde la edad de los metales hasta el siglo XV sobre un tablero de cartón. Frikis haciendo cosas de niños, no "serieces" como pilotar un fórmula uno (sintiendo en el mando la poderosa vibración de su tracción trasera -¿?-).

Yo, que lo repito para que quede claro, soy poco de juegos, creo que lo verdaderamente adulto reside en el grupo tres. Porque practica la mayor actividad intelectual de los dos: la suspensión de la realidad.


El treinta-y-tantos que brinca con su mando de la Wii jugando al ténis, o que pilota su coche...¿en qué modo desarrolla parámetros intelectuales ajenos a su día a día? No juego demasiado, les insisto, pero si lo hago prefiero desafiar la cotidianidad y suspender la realidad. Sin duda, es más divertido, y en el fondo, intelectualmente más exigente que adelantar por la derecha en una curva (aunque la caja del juego te jure que "esa" curva es realmente "la" curva del circuito monegasco).

Sin embargo, si proyectamos una historia que nos extrae de nuestra sociedad, en la que se pueden extrapolar valores macroeconómicos de crecimiento civilizador expandido sobre un tablero, si nos introducimos en un mundo ciberpunk retrofuturista plagado de guiños estéticos al arte del XIX, si, en fin, desafiamos nuestro universo para imaginarnos otro... ¿no estamos utilizando en gran medida nuestra imaginación y nuestra capacidad cultural para hacer del entretenimiento algo abstracto, menos codificado y por tanto más maduro, a la vez que liberador y verdaderamente divertido? Creo que algo de eso hay, y quizá por ello los jugadores tipo rol o videojuegos juegan mucho, ritualizando su afición, frente al jugador de la Wii. Pero hoy no se valora la suspensión de la realidad. Las cosas tienen que reflejarnos cristalinamente, si nos entretenemos no será sino con algo "basado en hechos reales"; una peli con esa muletilla, uau, es Coooosa Seria... un juego también se "respetabiliza" vía supuesto verismo.
En el fondo, y vamos a ser sociólogos antisistema por un segundo, engañar a la realidad, aunque simplemente se haga como pasatiempo lúdico, supone desafiar los parámetros de una sociedad (burguesita, consumista) que nos ata. Es un desafío inocente y sumiso, no una revolución, pero no puede ser, corderitos, y no será: sed rebaño, nos dice el establishment, sed parte del todo, no penséis, gastad tal y como os indicamos nosotros y al hacerlo pensaréis que brilláis más, porque seréis una tuerca más brillante dentro del engranaje. Un rolero (por ejemplo) no brilla, es verdad, no desde los parámetros consumistas, pero, amigos, se sale, aunque sea un poquito, del engranaje, deja de ser tuerquita. El mecanismo que se autogenera entonces es desprestigiar la imaginación, claro (tontos frikis versus pater familias burgués y adinerado).
Bueno, podemos desobedecer...

Ah, y felices Reyes Magos.

5 comentarios:

Int dijo...

Es Wii.

Saludos.

jordi dijo...

para juegos el Risk. Felices reyes.

Javier dijo...

No hay que tomarse los juegos de forma tan seria :D

Octavio B. (señor punch) dijo...

bueno, cuando digo "vamos a ser sociólogos antisistema" estaba intentando poner el punto clave e irónico. Claro que no es un tema serio, sólo jugué a buscarle el lado en penumbra al asunto, un cierto fondillo que creo, por otro lado, que lo podemos encontrar en todo, de lo más vanal a lo más trascendente.
Porque aunque el tema no tiene demasiada importancia, todo ofrece dobles lecturas. Trasladarlas a un post con mucha seriedad fue parte del juego, busqué el apocalipsis para la noche de reyes, si queires verlo así. pero al fondo, estoy sonriendo, que conste ;)

Javier dijo...

Ja ja, tampoco los comentarios tienes que tomarlos en serio :D