15 enero 2009

OXFORD COLLAPSE, Bits

Aquel idie-rock de la primera mitad de los noventa mezclaba folk de los sesenta (el Neil Young de terciopelo, Nick Drake) y rock urgente heredado directamente de los cachorros de los ochenta (Dinosaur Jr, Pixies, los últimos Hüsker Dü…). La actitud hacía el resto: urgencia y desidia en una cabeza adolescente que no sabe si saltar como un loco eufórico o encerrarse en su cuarto a oscuras. Después teníamos, en los mejores del paquete, la inspiración para melodías tocadas con la perfección pero desfiguradas con la provocación. Canciones redondas que sin embargo tienen “algo raro”, como desdibujadas. Pero redondas, insistamos.
Esta sería la fórmula ideal para cualquier trío de veinteañeros con camisetas de rayas del 93, y lo demás sobraba. Sobraban la épica rock (eran chavales poco “fashion”, normalillos del todo, alérgicos a salir en la foto, con la actitud más anti estrella al subirse al escenario), las producciones (¡viva el cuatro pistas!), sobraba el virtuosismo (la palabra mágica no era virtuoso, sino intenso, visceral) y la estética (vídeos, carátulas), a ser posible, artie y guarrindonga, como de collage sucio.
Pues esta es la receta y si buscamos un buen ejemplo podemos acudir a las fonootecas… o comprarnos el último de Oxford Collapse. Porque Bits es exactamente lo dicho, y además excelentemente practicado. Abre el ruido de un motor, y ala, acelerando. Electric Arc, airada, melódica, eufórica, su trote de batería, su guitarra entre el arpegio y el fragor, la producción seca… Si no te lo crees saltas a la siguiente, The Birthay Wars, y ya no hay vuelta atrás: ¿Sebadoh, Superchunk, Guided By Voices? No, pero casi: un orgasmo de energía y ruido lamiendo una melodía brillante.
Bits, en fin, rezuma sangre indie con colesterol punk, demuestra con una riqueza detallista que ya están en su cuarto disco (los chelos de A Wedding, una anti balada donde cantan con mala baba “Ella es ridícula”) y nos hacen añorar los viejos años de juventud.
En fin, no inventan nada que no se disfrutase hace quince años (acaso algo nos puede recordar a Franz Ferdinanz, pero eso son cosas mías, y tampoco supone gran cosa), pero sobre todo mantienen el tipo de una forma de entender el rock que, a algunos, nos parece LA forma de entender el rock.





2 comentarios:

arckh dijo...

qué gracia!!
andaba buscando alguna crónica del paso de oxford collapse por italia y en el google me ha salido tu entrada!!
Si buscas "oxford collapse roma" apareces en tercer lugar!! jajaja
me ha hecho ilusión! y me ha gustado mucho el post!! felicidades, te ha quedado redondo!!
blogueo poco, ya lo ves... tiempo cero! intento colgar alguna forzada entrada para no perder de vista el blog, pero la verdad es que no tiene nada que ver con lo que me gustaría! Tenía en la cabeza un post sobre el college rock para enlazarlo al final con bits y ya ves, acabé tirando básicamente de youtube!! que desastre...
mañana voy a ver a oxford collapse en el apolo! a ver que tal! desde remember the night parties les tengo unas ganas!!...
un saludo!

Octavio B. (señor punch) dijo...

Itala...?¿ma per qué coooosa????
Joder, qué raro, :)
Bueno, pues encantado de leerte, aunque sea por los extraños caminos del señor google... (y sí, el usano está tranquilo... a veces ojeamos porsi)