09 febrero 2009

INFILTRADOS, de Martin Scorsese

Desde la salida, hace dos años, de esta versión de Infernal Affairs realizada por Scorsese, he podido ir leyendo opiniones para todos los gustos. De obra maestra a evidencia de decadencia. Si nos restringimos a sus últimos films de fiicción (el director últimamente ha abordado con brío el género documental), El Aviador me dejó bastante frío, y Gangs of New York me pareció una posible maravilla que las exigencias de la productora castró considerablemente, sobre todo su tramo final, que parece el resumen de una segunda parte por llegar.
Que el italoamericano volviese (vía adaptación de una cinta hongkonesa) al ambiente de las mafias y los gangsters era, indudablemente, un aliciente para no dejar de ver Infiltrados. Bueno, hemos tardado en hacerlo, ¿eh?. Pero vista está, y toca hablar de ello.
Lo primero que cabe señalar es que sus 150 minutos no se hacen largos, y el director ha sabido enlazar alambicadas situaciones de tensión-distensión que convierten la cinta en un aplicado carrusel del que uno no se cansa. Eso ya dice mucho de Infiltrados: como poco nos ha entretenido, no acabamos los créditos con sensación de hastío. A partir de esta valoración positiva, apegada a lo más subjetivo y por tanto indiscutible, analizamos un par de cosillas.
Por ejemplo, la cinta recupera los lugares comunes de Scorsese, con un montaje fabuloso pero que ya sabe a viejo conocido, secuencias vibrantes y acompasadas a su banda sonora de los setenta, una danza música-imagenes ya vista (no sorprende, cierto, pero hay que ser ciego para no ver su magisterio... ya su arranque, cargado de elipsis, es puro Scorsese). Donde sí cabe el comentario es en la mesura tras la cámara. el director se vuelve más clásico, menos turbulento y acelerado (hay escenas para el vértigo, nontajes arriesgados, imágenes congeladas y todo ese arsenal, pero son puntuales toques expresivos en una cinta muy contenida, de planos largos, descriptivos y serenos... o eso me pareció, claro, que no ando yo con la libretita en la mano).
Y los actores para mi gusto algo grises o sobreactuados (Nicholson está tan tremendo como caricato de si mismo... ¿se su sino?) no redondean la cosa, aunque hay quien pueda ver en esas caracterizaciones algo secas y distanciadasde su natural pathos un ejercicio de estilo (pienso en los protagonistas Di Caprio y Matt Damon). Puede ser...

En fin, perdonen que no elabore mi discurso más allá de estos párrafos, y quédense con un resumen simplista: personalmente me ha gustado Infiltrados, sin exagerar. No es Uno de los Nuestros (ni su sombra, vamos), pero tampoco estamos ante Kundum.

Parece que Scorsese va a hacer la trilogía del asunto, veremos lo que de ello resulta.

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