04 febrero 2009

sobre las teleseries españolas (la isla de las cabezas cortadas)

Hace unos días discutí en la red (concretamente en elblog ¡Vaya Tele!) sobre la calidad de la ficción televisiva española, al hilo del descarado plagio de la nueva serie de Blanca Portillo y Javier Coronado (esa, esa). Como andaba despejadito, en un par de comentarios ventilé todas mis ideas al respecto, y eso me permite convertir una charla en un post, que es el que sigue (mira que bien, cortar y pegar):




-Me parece un poco cansino que la mayoría de las veces que se estrena una
serie española se ponga el tipico titular "es copia de".

Pues a mí me importa un bledo. Porque más allá de plagios (que en el caso del piloto de Acusados, no lo dudes, lo es) las series caspañolas, perdón, españolas no me suelen gustar porque si comparo a todos los actores de aquí con Michael C. Hall en "Dexter" o con Gabriel Byrne en "En terapia" veo que ni Dios le llega a las suelas de sus zapatos. Es más, los actores españoles parece que hagan de sí mismos, no de un carácter determinado y diferenciado del de otra serie; la misma gestualidad corporal, la misma expresión facial, la misma modulación vocal de un personaje al siguiente... ver Pepón Nieto -en las fotos, contrastado con C. Hall... de risa comparar cómo uno aplica la misma careta a cualquier situación y el otro cambia radicalmente de un papel a otro-) No me gustan porque no hay dirección, la cámara no NARRA, sólo la plantan delante de personajes en planos cortos, y si en la segunda temporada hay pasta, que se note, metemos un par de grúas, que mola. Pero eso no es dirigir, ni narrar con la cámara, la elipsis, el espacio en off, el montaje, la luz y el color, la música, el silencio... eso es una mierda
Además, en cuestiones argumentales, la ficción española se hace PARA TODOS, de modo que:
-a) todo se ofrece muy masticadito, nadie se me pierda, please.
-b)la ficción española rarísima vez es políticamente incorrecta, socialmente atrevida, moralmente agresiva. Nunca plantea interrogantes, nunca nos planta ante el abismo de nuestras propias concepciones intelectuales para que nos las cuestionemos (algo que sí hace Weeds, por ejemplo, y con una sonrisa en la cara). Es para todos, amigos, y "todos" no quiere que lo sacudan, que es el que paga.
¿Sabes por qué las series USA (algunas, bastantes) son objetivamente buenas? Porque las hacen canales de cable como HBO, ajenos a dictaduras del share, que sostienen su producto en su prestigio y una determinada política. Mad Men no arrasa y avanza a trompicones, pero la cadena sigue apostando por ella, porque ve su calidad, su disección de la sociedad de los sesenta (nada complaciente ni nostálgica... nada, en fin, Cuéntame). El día en que Los Hombres de Paco no los vea ni su madre, la tumban y a otra cosa, no hay más coherencia interna que "tenemos que gustar a "x" miles de personas para acaparar publicidad, que es lo que nos da pelas. El cable es especializado, TVE o Tele5, en fin, generalistas. Los canales generalistas dependen de la publi.
Cuando aparece algo que se escapa a estos férreos patrones (como en cierta medida Desaparecida, lo más decente que he visto aquí en años) pues yo lo celebro. Y con esto quiero decir: los que piensen que tengo prejuicios, temo que se equivocan. Yo disfruté con Desaparecida, y Guante Blanco apuntaba maneras (pero lo que dije: tele generalista + poco share = poca publi = fin-de-la-serie fulminante) Y también acordémonos de la notable Vientos de Agua, esa serie que hurgaba donde dolía, en lo hijos de puta que somos con la emigración cuando nosotros, hace una generación, éramos los emigrantes (y sí, también se la cargaron por la misma operación matemática).

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