18 marzo 2009

esos antros infectos

El sábado pasé por una librería de cómics, la más conocida de la ciudad. A mi lado, una pareja de padres, señores hechos y derechos de treinta y pocos (vaya, seguramente eran más jóvenes que yo...) se acercan a la librera con un papel, cuerpo del delito que blandían con pudor y hasta miedo.
-"Mire (así, de usted, como debe ser), queríamos este...Tot...tor...zorgal:" (y añaden un subtítulo de uno de los muchos álbumes del vikingo-marciano, convenientemente anotado).
Como ese álbum en concreto al final no les quedaba en la tienda, pues ya que estamos, papá ojea los cómics de la librería acompañado de mamá (vaya, yo también soy padre...). ¿Novedades Europa?¿la última golosina Mondadori? NO, no, la franquicia X: Patrulla, Factor o Lobezno, cualquiera de esos (vaya, yo estaba buscando un Spiderman para niños-niños, por llevárselo a mi hijo... no encontré nada, por cierto, de Spiderman para un niño pequeño).

Él, pater familias, primus inter pares, dice:
-"a mí me gustaban más los de antes, cuando yo leía éstos (tonillo depreciativo, ya semos señores), que eran en blanco y negro... (vaaaya... no es verdad, en blanco y negro era la inmunda edición ibérica, pero no soy yo de los que se meten en las conversaciones ajenas).-"Además, estos colores...(rostro de desaprobación) estos colores tan así... esto lo hacen con un ordenador".

Ella, a su lado, sólo recita una saeta: "Yo a mí esto, ni idea, ni idea, que yo no...". Claramente molesta en la insana atmósfera de frikis y celulosa amontonada.
La anécdota no se quiere un ataque a esos buenos señores que sólo querían comprar un regalo a un hijo, o a un sobrino. Evidencia un desconocimiento absoluto que suele ser la madre del atrevimiento en sus "doctas opiniones", pero de ello no tienen ninguna culpa, desde luego. No, la anécdota habla más de los canales y lo enfermizo de una industria que se contenta con alimentar al fandom, al friky.

Se crea una endogamia, un capullo de difícil comprensión externa que, por minoritario, se reduce a algo contemplado con, como mucho, condescendencia. Puede que ya se estén dando los pasos para superar esta situación, pero aún queda mucho por recorrer. Los libreros, en su pequeña librería, no desprenden confianza (pese a poner toda su voluntad, ojo, hablo del sistema), el espacio (muñecos absurdos en cada esquina, colorines amontonados, música ambiente matraka...) no invita a nadie. Sólo al acólito. Es como entrar en una Iglesia Evangélica, da yuyu si no tienes Fe. En este panorama entiendo que mi sobrina, loca con Spiderman, tenga el muñeco, la camiseta, el poster, el libro coloreable, el DVD y el disfraz-con-careta. Pero no tiene ni un tebeo de Peter Parker, ni uno.

El futuro comercial del medio está fuera. No van a desaparecer las "librerías de...", claro que no, porque son el centro especializado al que el entendido seguirá acudiendo. Pero el cómic debe instalarse con orgullo y sin prejuicios en Carrefour, en Alcampo, la Casa del Libro, reconquistar el quiosco, no temer los nuevos cauces de la red de redes (e-books y tal), regalar avances a las revistas culturales o buscar cualquier cauce imaginativo para trascender su estrechísimo círculo. Escurrir las meninjes, que ese debe ser su trabajo, o también. Porque el momento e bueno, el mejor en mucho tiempo (Premios Nacionales, la moda de la Novela Gráfica para adultos, etc) pero hay que ser conscientes de lo que tenemos(tienen) y lo que quieremos (quieren, los que se ganan el pan con el negocio... yo sólo les compro, y juro que me da igual hacerlo en Mazinger Vigo o en Alcampo)

6 comentarios:

Javier dijo...

Yo puedo dar fe, de que en este bendito país, no hay manera de publicar un simple tebeo para niños que no se salga de lo ya conocido. (Cuando es por definición el público más predispuesto para ello)

Y aún más, me apuesto el brazo con el que dibujo, a que la inmensa mayoría de padres estarían encantados de poder comprarle un buen comic enfocado a su edad a sus hijos. (Yo soy padre y salvo Bone, me las veo y me las deseo para encontrar más títulos que los dedos de mi mano)

Mar dijo...

En realidad, hablamos de este tema porque es sangrante y porque lo conocemos de primera mano, cosa de minorías... y ¿porque somos un poquito ombliguistas? Cosicas como éstas que narras pasan en otras muchas circunstancias de la vida cotidiana de tantos otros colectivos a los que -tal vez- nosotros miremos con los mismos ojos o nos refiramos a ellos con el mismo -parecido- desdén... ¿no?

;-D

Besitos

Octavio B. (señor punch) dijo...

bueno, Mar, yo tengo otro enfoque.
A ver si me explico bien: a mí no me da pena/molesta-levemente, que alguien cuya conexión musical se reduce a lo que oye en los anuncios de la tele, OT y, puag, Amaral... flipe conmigo, treintaymuchos, con poco pelo y todo un señorón...dando gritos como un loco desencajado en el concierto de My Bloody Valentine. Digamos que el noise es algo tan endogámico como los tebeos de superhéroes. Acepto no ser entendido en mi fascinación "rara" por sonidos comunmente considerados "altamente molestos". Pero como lector de cómics no me considero un rarito, sino que cosas como La Mala Gente, o el más cercano Las Serpientes Ciegas, o cualquier europeo histórico que nos venga a la cabeza (sin entrar en su calidad, son ejemplos), son libros que, pienso, deberían ser de consumo común. en cambio nos miran como a bichos por ir por la calle com Persépolis bajo el brazo (es una imagen poética, no literal).
En ese sentido, las librerías tiene un doble filo: son buenas porque son lo más profesional a la hora de ser comprador "experto", pero contribuyen a esa imagen cerrada, "friki" que cargamos como si fuéramos Atlas con gafas de pasta :(

haddock dijo...

Vaya, yo siempre he pensado que una de las cosas más atrayentes del tebeo es ese grado exclusividad que aporta, sobretodo el independiente. Creo que en gran parte gracias a eso todavía hoy los maestros siguen explorando y encontrando nuevos recursos o aplicaciones nuevas a ya existentes. En comparación, si vemos el camino que lleva el otro arte inventado el siglo pasado (el cine), la cosa hace tiempo que está estancada. No hay apenas cambios sustanciales desde la Nouvelle Vague. Y la principal causa de ello (o una de ellas) es el proceso de industrialización y masificación que todo proyecto cinematográfico tiene.
Igual no es tan malo que el círculo sea tan cerrado ¿no?

Mar dijo...

Hola, de nuevo!
Que sea un reducto, ni es bueno ni malo ni todo lo contrario... sólo que no sé hasta que punto nos gusta que siga siendo así, para mantener una línea de singularidad frente al resto: la diferencia que nos hace únicos o al menos un poquito ¿exclusivos?. Sólo digo que al tiempo que hacemos esto, queremeos que los tebeos salgan al mundo y sean conocidos y que se "normalice" su lectura y sus ventas.

Octavio B. (señor punch) dijo...

Haddock, puede que en origen el sistema de ventas directas a librería especializada tuviera esa consecuencia positova. Hoy creo qeu es al revés, una fórmula restrictiva y ahogada. Ha cumplido su ciclio

Mar, bueno, yo preferiría que no fuese tan exclusivo, la verdad ;)