04 marzo 2009

LA EDUCAIÓN DE HOPEY GLASS, de jaime Hernández

La educación de Hopey Glass es la nueva oportunidad de acercarnos a las vidas de las Locas de Jaime Hernandez (título genérico de la saga) y la enésima confirmación de un talento inalcanzable pero que, libro a libro, mejora su propia marca. Si del último recopilatorio de las andanzas de Maggie y Hopey ya podíamos decir que era lo mejor de su añada, y este nuevo libro lo mejora ¿ante qué nos encontramos? Pues en primer lugar, ante una suceción de anécdotas sencillas en superficie, pequeñas circunstancias, decisiones y golpes de timón vitales de unos personajes que tienen vida propia. Vida, sí, porque te los crees aunque sabes que son producto de la imaginación de su autor. Porque en sus gestos y diálogos se esconde más que se desvela, porque uno puede hacerse una idea de qué tipo de persona es la señora Glass, y qué ronda en su cabeza a sus treinta y muchos (o cuarenta y pocos muy bien llevados), pero nunca saberlo del todo ni a ciencia cierta. Esta sensación de verité es, sencillamente, una cima a la que nadie, nunca, había llegado antes. Lo digo con toda mi mentecata honradez: no hay libro, película o cómic que me transmita como Jaime Hernandez una sensación de realidad tan plena.
De Jaime tenemos que volver a hablar, es un mantra ya, de la economía de su trazo exacto, de su virtuosismo escondido en lo funcional de su dibujo, de su talento para captar la expresividad de los rostros y los cuerpos, de una sabiduría al componer la página inagotable, del encuadre siempre acertado, de su sorprendente dominio de la escena y también de la elipis, de los diferentes modos (con una segunda parte más literaria, recargada de sabios textos de apoyo, contrastando con una primera parte más dinámica), de cómo hace convivir diferentes tonos dramáticos (de lo trágico a lo cómico, de lo patético a lo noble) como si ello fuera sencillo, de su capacidad para crear diálogos vererosímiles sin par. ¿Pero cómo puede mejorar libro a libro el condenado?
De La Educación de Hopey Glass, simplemente añadir que, pese a la presencia de acentos "noir" en la segunda parte, no hay grandes efectos ni dramas vitales porque en la vida estos vienen a cuentagotas (y en la de las Locas ya han sufrido alguno), pero sin didaxis, subrepticiamente y tras una aparente cotidianidad sencilla, Jaime nos retrata a sus personajes enfrentando (acaso sin saberlo) esa crisis de los cuarenta que él aleja de todo tópico. Es tiempo de sentir que ya no se es joven, que has quemado demasiadas velas, que hay que buscar la razón de tu vida y también hacer examen a lo pasado. Es tiempo de dejar de ser locas y locos. Lo más sorprendente de este album es cómo Jaime consigue tratar los temas de verdadera trascendencia desnaturalizando esta, eliminando todo posible acento, todo subrayado, haciendo que se evapore toda trascendencia vacua pero decantando su contenido, la hondura real de la vida real, sin bandas sonoras de fondo. Como en un profundo lago, la superficie es lisa y sencilla, un devenir cotidiano de varios personajes (siempre, a Dios gracias, dotados de ese punto freak y algo humorístico que toda su vida les ha caracterizado), y sólo el lector más atento y cultivado (maduro, sabio… Jaime Hernández nos pide mucho bajo una lectura aparentemente liviana) sabrá ver que, al fondo, domina un pequeño cosmos de turbulenta vida, de cambio, de dudas y crisis, de amor y desamor, de hechos pasados que hoy ponderamos, de pequeños gestos que duelen o reconfortan. Es la vida, es la vida Loca.


Otra puta obra maestra made in Jaime y cinco estrellas así de grandes.


Más pensamientos sobre Beto aquí y aquí

2 comentarios:

circulos3 dijo...

Ahora nos falta otra recopilacion de las historias de Maggie tal y como lo hicieron los americanos; me imagino que recopilará The Ghost of Hoppers y las planchas en color de Maggie la loca; lo he leido en ingles y es el más bello ejercicio crepuscular visto en un comic, doy fe.
Increible el buen sabor de boca al terminar sus tomos y cada vez estoy más encantado con sus dibujos.

el tio berni dijo...

Bonita y acertada reseña, con todas las cosas importantes que hay que decir al reseñar este tebeo y que, como muy bien indicas, se puede resumir en "vida". Es ese algo tan indescifrable como la vida lo que hace únicos los tebeos de Jaime, y este La Educación es de cinco estrellas y la luna.