27 marzo 2009

MAD MEN, 1ª temporada

Hace unos días leía un artículo que vinculaba Mad Men (cuya primera temporada acabo de terminar) a una serie de referentes que no me resisto a reproducir: El Apartamento de Billy Wilder, El Gran Gatsby de Fitzgerald, Vías Revolucionarias de Yates, el escritor John Cheever, Eva al Desnudo de Mankiewicz...




Evidentemente si el lector conoce alguna de estas referencias se hará una idea de que no estamos ante otra teleserie (por buenas que sean hoy por hoy los seriales catódicos). No, Mad Men vuela un palmo por encima de todo lo que hasta ahora había visto. Porque no rinde cuentas a nadie, ni siquiera se molesta en atrapar con "cliffhangers" al espectador. Su discurso dista mucho de ser poderosos sprints y recuerda más a un caminar tranquilo pero con rumbo determinado. Lo que cuenta es delimitar un microcosmos cerrado (una agencia publicitaria estadounidense en los primeros sesenta) para disertar sobre la disolución del American Dream, desvelando a través de sus deshilachadas costuras que ese lustroso ninot está relleno de disfunciones latentes y desencanto subliminal. El oropel de la tierra de las oportunidades como fachada de una sociedad vacía, desdichada, inmoral, despersonalizada, machista. El Gran Fracaso Americano.
Esa autopsia fría, metódica, se reviste de una plástica refinada, una fotografía bellísima, una estética y diseños apabullantes (y sin salir apenas del espacio de unas oficinas... aquí no hay islas tropicales a las que agarrarnos para el éxtasis paisajístico), y, por supuesto, a una construcción de personajes que incluso supera a Los Soprano: nada de secundarios, aquí todos y cada uno de los personajes esconde potencial para protagonizar un libro entero, los sientes de carne y hueso. Sobre todo Donald Draper, una de las construcciones de ficción más fascinantes que recuerdo en los últimos años. Si Dexter asombra por cómo es, Draper (que no es ningún asesino en serie) lo hace por lo que no deja ver, porque no sabemos cómo es realmente. Es el más talentoso profesional de la agencia "Sterling Cooper", es inteligente como nadie, y sobre todo, supone un enigma para el espectador. Sus miradas esconden pensamientos que no nos son explicitados, sus recuerdos son administrados a cuentagotas, sus correrías paralelas a su vida familiar carecen de discurso moral. ¿Qué siente Donald, qué piensa, por qué huye de un pasado que apenas podemos intuir?. Entre lo que se vela y lo que se desvela, Draper absorbe con un magnetismo único, con una personalidad sutil.
Lo bueno es que ese individuo se ve rodeado de más caracteres absorbentes que se definen poco a poco, no a brochazos desde el capítulo piloto. Hace falta bucear en el desarrollo de Mad Men para descubrir los entresijos insinuados o directamente evidenciados de cada compañero laboral, de cada esposa-trofeo, de las secretarias, de los jefes, de algún cliente que tiene peso en la serie.

En fin. Tras esta temporada (y a la espera de la segunda) sólo podía buscar los techos más altos para no salir desencantado: vamos a por The Wire ya, y ya les contaré.

6 comentarios:

Ernesto dijo...

Además de todo lo que has dicho yo destacaría el juego de apariencias que plantea: tras una historia "de hombres" se esconde un maravilloso relato sobre la emancipación de la mujer americana.

Y The Wire es la caña.

Octavio B. (señor punch) dijo...

sí, la serie desde luego no se agota en mis cuatro párrafos.
De The Wire sólo ví el 1º, y ya me parece que esto va a ser tremendo.. qué densa, y qué hiperrealismo... qué ganas, en fin.

Ximo dijo...

El alumbramiento de esta historia por parte de su creador es de un esplendor soberbio, consiguiendo transmitir una época enriquecida por sus constantes cambios. Sin ir más lejos, el tema del machismo está tratado increíblemente bien. Aquellos eran tiempos intensos en muchos aspectos.

De lo mejor que he visto últimamente, junto con la divertidisima Weeds.

The Wire también la tengo en la recámara.

John "Bluto" Blutarsky dijo...

Tu vida cambiará cuando introduzcas en ella The Wire. Creo que alguna vez ya te hablé de sus bondades, pero insisto. Me sigue pareciendo (ojo que viene una sentencia categórica) la mejor serie que se ha hecho en los últimos 15 años.

Yo la estoy viendo por segunda vez, y no hace más que crecer y crecer.

En cuanto a Mad Men, me parece una gran serie, pero para mi gusto le falta una cierta tensión dramática. Que esa elegancia está muy lograda, que la reconstrucción de la época, la realización, los diálogos, son impecables. Y que el juego de máscaras y claroscuros de los personajes es brillante. Sí. Pero aún así me falta que un poco más de vida bulla en el interior, aunque sea bajo capas y capas de sobriedad.

Pero vamos, que sí es una serie estupenda, sí

¿He dicho ya que DEBES ver The Wire?

¡Salud!

(fdo. ex-blowie)

Little Nemo's Kat dijo...

100% de acuerdo. Apunto de terminar la 1ª temporada, ando también predadito de la inteligencia de esta serie y de unos diálogos que parecen escritos por algún grande de edad de oro del cine norteamericano. Guiones redondos y personajes aún más redondos.

Habrá que ver si Wire, efectivamente supera un listón que parece insuperable.

probertoj dijo...

Estoy revisando la primera temporada otra vez y el capítulo de

SPOILERRRRRRRRRRRRRRR

el infarto de Sterling es un mazazo tras otro, uno tras otro.

FIN SPOILERRRRRRRRRR

Al final, de no obligarte a empatizar con los personajes, Mad Men acaba por doler.