07 marzo 2009

“Watchmen”, el cómic antes que el cine

(prepublicado en EL Faro de Vigo)


El inminente estreno de la adaptación cinematográfica de la obra de Alan Moore y Dave Gibbons es buena escusa para intentar discernir la importancia de este cómic.



Las comparaciones, dicen, son odiosas. Y seguramente es verdad, pero también son un atajo para hacernos entender. Si me preguntasen con qué película podría comparar el cómic “Watchmen”, sólo se me ocurre (salvando todas las distancias que se quiera) “2001, Una Odisea del Espacio”. Como la cinta de Kubrick, el cómic de Alan Moore (guión) y Dave Gibbons (ilustraciones) revolucionó en su día un género tenido por infantil. Esta historia coral de una sociedad verista en que existen superhéroes es esgrimida como la obra que otorga categoría de lectura para adultos a las historias de justicieros, igual que las incógnitas del Monolito supusieron una primera aproximación madura a otro género también presuntamente escapista e infantil. Y si bien es cierto que podemos rastrear ejemplos anteriores a ambas obras que ya tanteaban nuevas vías o aproximaciones maduras, no es menos obvio que la trascendencia de la cinta de Kubrick fue decisiva… tanto como la del cómic de Moore.
Además, y siguiendo con la comparanza, si “2001” supuso una revolución formal, una búsqueda de nuevas formas cinematográficas, también “Watchmen” revolucionó en este sentido, siendo un cómic de soluciones novedosas e impactantes. Alan Moore ha declarado que su intención era, antes que contar una historia de superhéroes, abrir nuevas vías narrativas y explorar recursos nunca vistos en la historieta, y ciertamente lo consiguió.
Su cómic nació el 1986 en el seno de DC cómics. Era un tebeo con una portada curiosa, un primer plano de una chapita de “smiley” que podía entenderse como primera viñeta del cuadernillo. Ese primer número de doce, de cadencia mensual, es ya una muestra apabullante de sorprendentes ideas, como el arranque, una sucesión de viñetas que parten de un primerísimo plano (de la chapa mencionada, tirada en el asfalto) y ascienden hasta la azotea del edificio, desde la que un individuo observa el suelo. Desde ese momento prácticamente en cada página se proponen ardides narrativos que llaman al asombro del lector, quien además se ve atrapado por su trama.
¿Y qué nos cuenta este cómic? En principio trata de cómo un grupo de superhéroes investigan un asesinato de un camarada de capa y pijama, pero en realidad esto sólo es el punto de partida para desarrollar una disección de la sociedad (la de los ochenta, en plena Guerra Fría) y de las sombras del alma humana. También del género de los superhéroes, claro.
La versión cinematográfica, de estreno este próximo 9 de Marzo, es un excelente motivo para acercarse a la librería, deshacerse de prejuicios (son tebeos, y son superhéroes, dos estigmas para según quién) y hacerse con la lujosa edición integral de Planeta de Agostini de “Watchmen”. Sea cual sea el resultado de la película de Zack Snyder la lectura del cómic va a ser, sin duda, sorprendente para el lector que desconozca uno de los cómics más importantes de la historia.
Notas post edición: por delimitaciones espaciales este texto no desarrolló una segunda parte en la que disertaría sobre lo muy difícil que lo tiene Watchmen, la película, para igualar a su referente, apoyándome para ello en los conceptos ya tratados en el texto (¿va Snyder a revolucionar el lenguaje del cine?¿ y podremos equiparar, de darse el caso, una revolución en el subgénero de los superhéroes cinematográficos -que inicia su andadura no en el serial de los cuarenta, sino en la era digital, acaso con Spawn o El Cuervo- con demoler sesenta años de tradición narrativa -el cómic es industria sustentada en la tradición pijamera, un legado de profundo calado a todos los niveles-? Pues va a ser que no, ni de coña. A lo sumo espero un espectáculo grandioso, literal pero con personalidad propia, entretenido... se verá, claro)
Y dos, no, no he citado a Higgins, el colorista. Al final, dado el target de lector del periódico (desconocedor del mundillo), opté por eliminar datos, quedarme con el tópico binomio creativo nada más. Quizá es un fallo, no costaba añadir un tercero, pero tampoco es demasiado vital en tanto que me interesaba que el lego comprendiese la naturaleza y la importancia del cómic. Para datos, google.

2 comentarios:

lider dijo...

Calentita del horno y recién vista. Los puristas igual cuestionan el final y la ausencia de algunos personajes y acciones secundarias, pero hay que reconocerle una puesta en escena soberbia (hay escenas literalmente calcadas del comic como la caida del comediante o la escena del perro muerto de Roscharch). Por cierto, espectacular toda la parte de este personaje en la cárcel en particular y sus intervenciones en general.

Octavio B. (señor punch) dijo...

sobre la peli merece la pena el post de Álvaro Pons (http://www.lacarceldepapel.com/2009/03/08/del-papel-a-la-pantalla/), así como los comentarioa (ya más de setenta,pero se sacan muchas copsas.
No es muy positivo precisamente. Yo no digo nada sin verla, pero creo qeu me conformo con una peli que me entretenga.