05 abril 2009

EL ÚLTIMO GRAN VIAJE DE OLIVIER DUVEAU, un viaje como un sueño

(prepublicado en El Faro de Vigo el viernes 3 de Abril)

La última obra de Jali nos sumerge en una fábula adulta sobre la búsqueda de una felicidad esquiva.


Jose Ángel Labari (Pamplona, 1977), alias "Jali", es uno de nuestros autores más interesantes. Inicia su carrera en el cambio de siglo y se consolida durante esta década con un universo propio pero de claras deudas a los cuentos para adultos de Tim Burton, al grafismo de Edward Gorey y también a la escuela Bruguera, sobre todo al dibujante Raf. Sus principales obras (tanto las novelas gráficas “Igor Mortis” y “Pl*Xi*Gls” como colaboraciones en revistas y fanzines) van consolidando paulatinamente su universo estético y temático, en una carrera ascendente que por ahora culmina en “El último gran viaje de Olivier Duveau”.
Comentaba el autor en su blog personal (http://www.jaliblog.blogspot.com/) que con esta obra conseguía, tras varios años, vencer a ese viejo clásico, el “bloqueo del artista”, tras una obra, “Pl*Xi*Gls”, que parecía haber vaciado al autor. Necesitaba una nueva pirueta emocional, algo más que un trabajo alimenticio y continuista, y parece que en el personaje de Olivier lo ha encontrado. Definitivamente, sí; yo diría que lo ha encontrado.
Porque sin duda estamos ante un trabajo de enjundia que se antoja maduro y con un dominio de los recursos del cómic tremendo. Hay que saludar con admiración la capacidad de Jali para transmitir ideas, sensaciones y mensajes mediante los juegos de imagen y narrativa que despliega esta novela gráfica. Hay que leer la obra como un todo, entender que trasciende la suma de partes. El dibujo de gusto expresionista, la narración fluida, los elementos literarios tales como los textos de apoyo, se conjugan en una amalgama que persigue y encuentra un tono muy determinado. El ritmo es poético, la fantasía ilumina la lectura y cada vuelta de página nos prepara para un nuevo sortilegio convertido en papel ilustrado. Como sus referentes, Jali ha alcanzado una capacidad y una imaginería fabuladora únicas y brillantes, y ese brillo se contagia con emoción al lector.
“El último gran viaje de Olivier Duveau” nos cuenta la vida de un individuo aislado, solo, que durante el día sueña con la noche para poder empaparse de sus infinitas estrellas. Un hombre, Olivier, que finalmente decide buscar la felicidad en ese gran viaje iniciático y definitivo. Metáfora de la vida y la necesidad de verdadera felicidad (más allá de lo material que nos ofrece nuestra sociedad de consumo), este cómic nos ofrece una fábula con serena moraleja, una historia hermosa y emocionante, imaginativa, fantástica, que evoca tanto a “El Principito” o los cuentos de Roald Dahl como a “Eduardo Manostijeras”. Pero lo mejor es que Jali asume influjos alejado del fantasma del mero calco, con lo que triunfa su propia personalidad. El pequeño epílogo, con aire de broma inocua, minimiza el impacto de lo que sería un final redondo, y resulta esclarecedor: negar un cierre de telón rotundo con una pirueta en forma de segundo mini-relato, viene a decirnos que en el fondo Jali se quiere simple cuentista, y por tanto debemos quitarle hierro a todo lo que previamente nos ha narrado. Aunque nos haya emocionado, aunque nos deje pensando en la vida, la muerte, el calor del amor, la necesidad de la amistad… sólo es un cuento. Un precioso cuento para mayores.

Como siempre y ya que esto va para un público generalista, del del Visado, suplemento de ocio de El Faro de Vigo, he buscado información sobre Jali, hecho una brevísima introducción aportando algún título previo y enlazado su universo con otros que puedan hacer de reclamo (y que evidentemente considero cercanos, la cosa no es meter nombres por meterlos). Es, a mi juicio, un cómic que merece mucho la pena, y un autor con un lirismo que tiene potencial más allá del mundillo de tebeoadictos.
Bien, ¿verdad?, bonito, ¿eh?. Pero qué bien lo hace el señor punch/Octavio B., qué poeta, qué analista, qué...
Pues no, un desastre. Porque en El Faro servidor metió la gamba al omitir, del título, el calificativo "GRAN". Dos veces, claro, y siete si siete veces hubiera escrito dicho título, por obra y gracia del copiar-pegar. Menos mal que el artículo incluye bien clarita la portada, lo uqe despeja dudas...



Por ello en primer lugar manifiesto públicas disculpas a autor y editorial, y juro estar buscando un buen cilicio para mortificarme. ¿CÓMO PUEDO SER TAN BELLOTO, LECHES? En fin, en todo caso, quede expresada mi admiración por esta obra y mi promesa de ir a por otras previas que aún no he leido.
(Qué le vamos a hacer, soy de los que sale de casa en zapatillas, despiste genético, es lo mío... no tengo remedio, hay que quererme así)

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Gran texto Octavio!

Me alegro mucho que le haya gustado el libro,
a mi juicio es realmente extraordinario y su reseña le hace justicia.

Si lo relee de un tirón con el resto de la obra de Jali verá que, como se ha comentado por ahí,la unidad y coherencia de todos los libros es evidente-

Luis de Luis

Octavio B. (señor punch) dijo...

gracias Luis :)