07 abril 2009

M. WARD Hold Time

Qué distinto es seguir la trayectoria de un artista a descubrirla. La perspectiva puede cambiar notablemente, por lo tanto comencemos diciendo que, aunque conocía de leídas a M. Ward, a quien adscribía al pop con cabeza de la escena indie americana, nunca me había interesado en su obra. Pero el río estaba sonando demasiado ruidoso para no tentarlo con Hold Time, y así ha supuesto un descubrimiento (pese a sus cinco discos anteriores a este).
Sí, me confieso (frente a voces que han manifestado cierto descontento) absolutamente sorprendido por Hold Time, disco alucinante y alucinado. Alucinante, porque en sus catorce cortes no cabe el relleno, porque su variedad estilística salta del pop al country o al rock and roll pero sin dar sensación de caleidoscopio. Porque es un disco orgánico, unitario, de acabado exquisito, cuidada producción y melodías simplemente fabulosas. Y alucinado, porque la voz de Ward tiene algo de duermevela, y en todas las canciones el sonido resulta absenta para el oyente, una placidez quizá peligrosa pero de la que cuesta escapar (ni siquiera hemos querido adentrarnos en su lírica, cargada de referencias místicas y religiosas, embebidos de su dulce jalea sonora, moderadamente ebrios de su luminosidad difusa).
For beginners nos recibe así, como absolutos novatos en su música. ¿Hay ruptura en Hold Time respecto a su anterior Post-war? No es algo que aquí y ahora nos importe, sino la cadencia perezosa, los arpegios, la melodía maravillosa. Sigue Never had Nobody Like You, y William Reid daría su zurda por componer un clásico rock igual de bueno (para infectarlo de ruido, pero esa es otra historia). Hold Time, el tema, no tiene truco: escucharla es despegar los pies del suelo durante tres minutos. Luego versionea a Buddy Holly sin que se note en el contexto del disco, canta un dueto con Lucinda Williams (dama country-folk) más versiones que casan con las partituras propias, y Stars of Leo es otra diana. Pero ¿tiene sentido hablar de dianas o aciertos cuando todos los cortes lo son? Lo tiene en tanto que su crescendo enaltece como pocas cosas escuchadas en 2009.
¿Disco del año de lo que llevamos de curso? No tanto, pero a un nivel personalísimo, descubrimiento de la temporada (por ahora al menos).
(heeeey... cambiamos de estrelllitas, espero que por última vez)




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