16 mayo 2009

El regreso de un Premio Nacional del cómic: LAS CALLES DE ARENA, de Paco Roca

(prepublicado el pasado viernes en el faro de Vigo)


Paco Roca retoma, tras la galardonada “Arrugas”, sus constantes más fantásticas.


“Arrugas” (Astiberri, 2007) es un cómic que puede eclipsar toda una carrera. Premio nacional del Cómic 2008, best-seller, historia profunda, emotiva y descarnada sobre el alzeimer y las residencias de la tercera edad. Fue el tebeo que catapultó a la fama a un autor, Paco Roca, que no era, ni mucho menos, un debutante. Trabajos previos como “El juego lúgubre” o “El Faro” ya eran obras a tener en cuenta. Claro que los artículos laudatorios en la prensa o las proposiciones para adaptaciones cinematográficas han llegado con su, hasta ahora, última obra.
Por todo ello su nuevo proyecto, “Las calles de arena”, suponía un reto, tanto como una novela gráfica esperada por los aficionados con impaciencia. ¿Cómo salir del laberinto que es “Arrugas”?. Roca parece darnos una respuesta desde su nuevo argumento: entrando en otro laberinto. Un hombre anónimo falta a una cita a la que no obstante quiere llegar, y para conseguirlo pretende atajar corriendo por el barrio antiguo. Pero ese barrio resulta un mundo cerrado, imposible, casi mágico. Poblado por personajes grotescos, absurdos, líricos, y que imposibilitan al “hombre sin nombre” salir de la barriada, lo que dio comienzo como una historia cotidiana se convierte en un reflejo amable de las pesadillas de Buñuel y su ángel exterminador, de los malabarismos de Borges, de las historias de Poe o de Kafka.
En su nueva obra, así, Roca vuelve a sus ambientaciones oníricas y a veces desasosegantes que (quizá) habría aparcado para su retrato social de la vejez. También a la poesía en viñetas, a los caracteres líricos (como esa muda cartera de barrio que entrega correspondencia… escrita por ella misma), y a la cotidianidad reformulada. Si “Arrugas” retrató una dolorosa realidad, su continuación se sumerge en la fantasía, y además cristaliza un estilo con maestría. Las diferentes situaciones se encadenan con habilidad, el dibujo es simplemente fabuloso y la narrativa, clásica, medida, tremendamente eficaz. Su estilo tiene algo de línea clara, de perfilado minucioso en la estela de Hergé, pero mezclado con muchas otras influencias (como Mazzuchelli o Giardino, quien escribe la nota de contraportada). El color busca reflejar estados anímicos, resultando enormemente expresivo, acertado. Y las situaciones, por muy surrealistas que resulten, se nos antojan cercanas, cálidas.
“Las calles de arena” supone, en definitiva, el reencuentro con el Roca más enigmático, y la constatación de que sigue creciendo como autor, para nuestro disfrute como lectores.
Bien; como saben, mis artículos de prensa los concibo para un público generalista, por eso aquí , ahora, conviene hacer un añadido. "Las calles de arena" tiene un problema, si se quiere ver así, en su reproducción. El papel mate, en principio una cualidad en tanto que aporta determinada textura, se ha "tragado" al dibujo y saturado los colores. La legibilidad del libro quedó, en fin, muy tocada. Astiberri planea una segunda edición para finales de Mayo, con un nuevo papel que, esperamos, mejore la reproducción de las exquisitas plancha de Roca.
Y podemos hacernos la pregunta ¿entonces hice bien o mal en escribir sobre el tebeo en el periódico? Bueno, es un tebeo excelente, y merece la pena. Por otro lado, aunque el cómic es mejorable como producto, y va a serlo, no podemos hablar de material defecruoso o fallo de imprenta, sino de elección desafortunada. Es mejorable, sí, pero con todo, legible. Añado; un lego ni se dará cuenta de estas cosas "de entendidos". O esa es mi apuesta.

1 comentario:

pons_m dijo...

En gustos comiqueros coincidimos mucho más, suscribo al 100% tus palabras.
Miguel